El Llaima podría causar una lluvia ácida en la región

El Llaima podría causar una lluvia ácida en la región

La nube de gases contiene azufre y nitrógeno que, al precipitarse mezclados con agua de la atmósfera, pueden afectar los cultivos y, si hay una exposición prolongada, a las personas.

La nube de gases contiene azufre y nitrógeno que, al precipitarse mezclados con agua de la atmósfera, pueden afectar los cultivos y, si hay una exposición prolongada, a las personas.

Las emanaciones del volcán chileno Llaima, que hizo erupción el 1 de enero último, cruzaron territorio argentino, llegaron al océano Atlántico y amenazan con generar una lluvia ácida, según el monitoreo que efectuó el satélite Aura de la NASA a través del instrumento denominado OMI.

Así lo confirmó el investigador y director de Ingeniería Ambiental de la Universidad Andrés Bello de Chile, Marcelo Mena, quien trabajó con el apoyo de esa tecnología en estudios sobre los efectos de la contaminación en otros lugares del planeta.

Ayer, una nueva emanación de cenizas volvió a salir en horas de la tarde por el cráter del volcán Llaima, ubicado en la región chilena de la Araucanía. Según informaron medios locales y reprodujo la agencia UPI, tras una explosión que se escuchó a varios kilómetros surgió desde el macizo andino una densa columna de hasta 4.000 metros de altura medido desde su parte superior.

Respecto de la posibilidad de una lluvia ácida, Mena dijo que estaría originada en la oxidación de dióxido de azufre, formando ácido sulfúrico, a una escala mayor al de las fundiciones y termoeléctricas.

El estudio de la NASA estima que la pluma de humo mediría 16.000 toneladas de azufre, cantidad que supera las emisiones totales de este material que la ciudad de Santiago -de las más contaminadas de América- tiene en un año.

"Ante este tipo de catástrofes siempre es importante destacar el carácter global de la contaminación, sea natural o antropogénica, ya que todas las emisiones van a parar a algún lugar, y son rastreables mediante satélite", indicó Mena.

La lluvia ácida puede ser originada por el hombre -por industrias, quema de combustibles fósiles o de vegetación- o por los volcanes. Independientemente de su origen, ya sea industrial o natural, los gases contaminantes que de la tierra suben a la atmósfera, después de un cierto tiempo y durante la época de invierno precipitan formando lo que se conoce como lluvia ácida. También se habla de deposición seca, cuando el contaminante precipita sin lluvia, es decir, lo hace por su propio peso.

Los gases volcánicos tienen gran cantidad de azufre y nitrógeno en las formas de trióxido de azufre (SO3) y dióxido de nitrógeno (NO2). Al entrar en contacto con el agua de la atmósfera, forman ácido sulfúrico y ácido nítrico, que cae al precipitarse la lluvia. Ésta suele tener niveles mucho más elevados de acidez -entre 3.5 a 5.5- con respecto al pH normal del agua que es aproximadamente 6.5. (Ver infografía) La exposición prolongada de las personas a este fenómeno puede producir afecciones en la piel y respiratorias e incluso originar ciertos tipos de cáncer.

OMI es parte de una serie de satélites que la NASA ha desplegado para monitorear concentraciones de contaminantes desde el cielo como dióxido de nitrógeno (NO2), ozono (O3), monóxido de carbono (CO) y dióxido de azufre (SO2), además del material particulado.

Con este instrumento la NASA pudo estimar las emisiones de fuentes industriales de NO2 en China, o el azufre emanado de fundiciones en Perú.

(ANSA y Redacción Central)

09/01/08
DIARIO RIO NEGRO

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