El langostino con buenas capturas, pero con precios internacionales en baja

Europa, y España particularmente siguen representando para el mercado exportador de langostinos argentinos el principal destino de colocación de estos productos. Brasil sigue frenado.

Europa, y España particularmente siguen representando para el mercado exportador de langostinos argentinos el principal destino de colocación de estos productos. Brasil sigue frenado.


Y, las circunstancias actuales vinculadas a la severa crisis económica que rodea a toda esa región han tenido y tienen hoy un fuerte impacto negativo sobre la industria pesquera de Argentina, netamente exportadora, y atada su producción principalmente a ese mercado, que durante años reportaba altos índices de rentabilidad.
La crisis europea retrajo el consumo de productos Premium, como el caso del langostino salvaje patagónico. La caída de la demanda y una oferta en volumen superior a la requerida movió los precios a la baja; hoy en España los compradores de las empresas Argentinas dicen tener stockeado langostino, al tiempo que este año las capturas en aguas nacionales fueron sostenidas lo que ha generado un stock superior a la demanda real que tiene el mercado al que siempre se le vendió. De ahí la necesidad de encontrar otros compradores, en otros países, aunque en verdad eso no se logra de un día para otro, sino será el resultado de un trabajo a largo plazo.
Según el Senasa, en ocho meses de 2012 se exportó mariscos a España por 37.620 toneladas con ingresos por 157,4 millones de dólares, contra las 40.269 toneladas por 187,3 millones de dólares de igual periodo de 2011. Significa esto que hubo una caída en volumen del 7 por ciento y del 16 por ciento de valor. En tanto, Italia y Francia reportan indicadores similares, destinos a los que se ha vendido menos mariscos y por supuesto hay menores ingresos de divisas.


Brasil sigue frenado
A Brasil, a pesar de las gestiones numerosas desde la administración pesquera nacional, no se ha podido enviar los volúmenes de langostino esperados en lo que iba a significar un primer ingreso de este producto a ese mercado, pero la feroz resistencia de los productores locales de crustáceos de cultivo pisaron las importaciones de langostino patagónico. La excusa esgrimida carece de sustento, aducen que la especie del caladero argentino está afectada por la “mancha blanca”, lo cual ha sido refutado científicamente con claridad meridiana por parte de investigadores del INIDEP.
Lo cierto es que Brasil es un mercado potencial para los mariscos salvajes de la Patagonia, pero por el momento sigue siendo eso: potencial. En tanto, el principal socio del Mercosur continúa liderando como principal comprador de pescados de nuestro país, y España el principal comprador de mariscos.
No obstante, la estadística del Senasa señala que entre enero y fin de agosto de 2012 se exportaron a Brasil 20.250 toneladas de pescados por 61,4 millones de dólares, mientras que en idéntico periodo del 2011 se enviaron a ese país 32.967 reportando ingreso de divisas por 100,6 millones de dólares. Es decir, que en ocho meses se exportó a Brasil un 39 por ciento menos de pescados.


Consenso debilitado
En términos generales, la estadística de los organismos oficiales admiten que este año cerrará con menor cantidad de toneladas exportadas de pescados y mariscos y por consiguiente, menor ingreso en valor. Del 1 de enero al 31 de agosto se vendieron al exterior 241.325 toneladas de pescados y maricos significando un ingreso de dólares por 730,6 millones. Al revisarse los datos de 2011 hay una merma del 13 por ciento.
El estrangulamiento que hoy tiene la industria pesquera argentina responde a una serie de variables que no han podido ser contrarrestadas. Se da la paradoja que se presenta un año con muy buenos niveles de capturas, los recursos están estables. La pesquería del langostino ha sido sostenida desde la apertura de aguas nacionales. Pero simultáneamente se presenta que los mercados tradicionales de colocación de estos productos están retraídos por una disminución del consuno, y eso arrastró los precios hacia abajo, porque la oferta es mayor que la demanda. Y, por otro lado, los costos internos de producción (laborales, insumos, impositivos, etc.) han verificado una escalada progresiva, mientras que el tipo de cambio ha permanecido casi invariable.
Se ha pescado casi lo mismo que el año pasado, pero el costo para producir y transformar la misma cantidad de toneladas es muchísimo más caro que antes, y en el otro extremo de la cadena de comercialización el precio de venta de esos productos es menor.
Estos desequilibrios de las variables son las que mantiene hoy a la mayoría de las empresas pesqueras del país (tanto marplatenses como patagónicas) en condiciones de vulnerabilidad; al tiempo que el sector no ha tenido éxito en persuadir al gobierno para obtener medidas que pudieran compensar, principalmente, la suba de los costos de producción.
El “consenso pesquero” demoró más tiempo en presentarse, que en desactivarse. El empresariado pesquero nacional sigue marcadamente atomizado, y esa debilidad se traduce en el nulo poder de gestión y estrategia para plantear con mayor contundencia las urgencias que agobian a la actividad.


14/10/12



EL DIARIO DE MADRYN

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