(FNM) El reciente descubrimiento de otras dos comunidades de coral con signos de daños, expande la huella del impacto ambiental producido por el derrame de la plataforma “Deepwater Horizon” ocurrido en el año 2010 en el Golfo de México.
(FNM) El reciente descubrimiento de otras dos comunidades de coral con signos de daños, expande la huella del impacto ambiental producido por el derrame de la plataforma “Deepwater Horizon” ocurrido en el año 2010 en el Golfo de México.
El hallazgo fue concretado por un equipo dirigido por Charles Fisher, profesor de biología en la Universidad del Estado de Pensilvania.
La descripción del trabajo y de los impactos adicionales de la actividad humana sobre los corales en el Golfo de México será publicado esta semana en la edición online de la revista científica Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU.
“La huella del impacto del derrame sobre las comunidades coralinas es más profundo y más extenso que lo que indicaban los datos previos”, afirmó Fisher. “Este estudio muestra muy claramente que comunidades múltiples de corales distantes hasta 22 kilómetros del lugar del derrame y a profundidades de hasta 1.800 metros resultaron impactadas por el derrame”.
Dado lo extenso de la disipación del derrame en el Golfo, se hacen necesarios otros indicadores para identificar especies marinas impactadas por el incidente. El equipo de Fisher utilizó las condiciones actuales de una comunidad de coral afectada por el derrame ya identificada en 2010, como patrón de huella ambiental para medir el impacto sobre las comunidades coralinas recientemente descubiertas.
A diferencia de otras especies impactadas cuyos restos desaparecen rápidamente del suelo oceánico, los corales forman un esqueleto mineralizado que puede durar varios años después de la muerte del organismo.
“Una de las claves de la utilidad de los corales como especies indicadoras es que sus esqueletos retienen la evidencia de los daños mucho después de que el petróleo que los causó se hubo dispersado”, explica Fisher.
Los científicos compararon las comunidades coralinas recientemente encontradas con una que habían descubierto y estudiado poco después de ocurrido el derrame, utilizando a esta última como modelo para la progresión del daño causado por el derrame en el tiempo.
Los corales están muy dispersos en las aguas profundas del Golfo de México, pero dado que actúan como especie indicadora para el seguimiento del impacto de desastres ambientales como los producidos por la explosión de la “Deepwater Horizon”, los esfuerzos por encontrarlos se compensan con valiosos datos científicos. “Buscábamos comunidades coralinas ubicadas a profundidades mayores a mil metros que tienen frecuentemente una extensión menor que una cancha de tenis”, explica Fisher. “Necesitábamos imágenes de alta resolución de las colonias de coral dispersas entre esas comunidades y con un rango de tamaños que van desde una pequeña planta de interiores hasta un pequeño arbusto”.
Colonia de coral no afectada por el derrame, ubicada a 183 km del sitio del accidente y a 1050m de profundidad (Fisher lab, Penn State University)
Para comenzar la búsqueda, el equipo utilizó datos de sísmica 3D provistos por un organismo oficial de energía, que permitieron identificar 488 hábitats potenciales de corales en un radio de 40 km alrededor del sitio del derrame.
De esa lista se eligieron 29 ubicaciones, que se juzgaron con más posibilidades de contener corales impactados por el derrame.
El equipo utilizó entonces un sistema de cámaras remolcadas y un vehículo autónomo submarino Sentry, que fue programado para rastrear y registrar imágenes a lo largo de áreas específicas, navegando a unos pocos metros por encima del suelo oceánico.
Finalmente, los científicos usaron un vehículo submarino operado a control remoto (ROV) para trabajo ultrapesado Shilling, para obtener imágenes de alta resolución en los sitios específicos en los que se descubrió la existencia de corales.
“Con las cámaras instaladas en el ROV pudimos obtener hermosas imágenes de alta resolución de los corales”, contó Fisher. “Cuando comparamos esas imágenes con las del sitio dañado que utilizamos como patrón, comprobamos que en dos de las comunidades coralinas ahora descubiertas estaban presentes todas las señales de daño, lo que evidencia claramente el impacto del derrame ocasionado por el accidente de la plataforma”.
Colonia de coral impactada por el derrame, a 6 km del sitio del accidente, Foto tomada en junio de 2014. (Fisher lab, Penn State University)
En la búsqueda de comunidades de coral impactadas por el derrame, el equipo de investigación también encontró dos sitios enredados con artes de pesca comerciales. Este hallazgo adicional sirve como recordatorio de que el Golfo está siendo impactado por una diversidad de actividades humanas. (Phys.org; Adaptado al español por NUESTROMAR)
29/07/14





