Sin formación ni equipos adecuados, los 80 mil pescadores artesanales del país sobreviven, en muchos casos, entre la pobreza y la pobreza extrema.
Sin formación ni equipos adecuados, los 80 mil pescadores artesanales del país sobreviven, en muchos casos, entre la pobreza y la pobreza extrema.
ILO, Perú.- La cada día mayor presencia de grandes empresas pesqueras en el litoral peruano y la falta de recursos técnicos y personal capacitado están comprometiendo el futuro de la pesca artesanal, una actividad con orígenes ancestrales que abastece el 80 por ciento del mercado nacional.A lo largo de los más de 3.000 kilómetros de costa peruana, los 80.000 pescadores artesanales del país sobreviven, en muchos casos, entre la pobreza y la pobreza extrema.
Eso explica su baja formación empresarial, el elevado número de barcas con equipos anticuados y la falta de sistemas de conservación, lo que les obliga a vender el producto capturado de inmediato y les impide la negociación de los precios.
A ello se añade la abultada presencia de embarcaciones de pesca industrial que copan el mar y tienen una fuerte capacidad de fijar los precios, normalmente a la baja, contra los que los pescadores no pueden competir.
El secretario general del Sindicato Único de Pescadores Artesanales y Buzos Civiles del Puerto de Ilo (SUPABCPI), Fermín Ballón, explicó a Efe que estas empresas ejercen "competencia desleal" porque capturan el mismo tipo de pescado pero disponen de sistemas de conservación mucho más avanzados.
Para superar estos problemas y con la finalidad de mejorar la seguridad, la oferta y la formación de los pescadores en esa zona, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) lleva a cabo desde 1999 el proyecto de Apoyo al Desarrollo del Sector Pesquero y Acuícola del Perú (PADESPA).
El convenio, renovado este mes para el período 2007-2010, ha permitido la implantación de dos sistemas pioneros en Perú: la utilización de hielo en escamas (que sustituye la conservación con bloques de hielo) y la puesta en marcha de un sistema de comercialización por subasta, basado en las leyes de la oferta y la demanda.
Este método de venta, en el que las mujeres encuentran el lugar que les es privado en el mar, ha supuesto un reto para los pescadores de Ilo, localidad ubicada a 1.280 kilómetros al sur de Lima.
"Se venía de un sistema muy tradicional basado en balanzas romanas al hombro", explicó a Efe Simón Saravia, uno de los dos subastadores del mercado que se ha topado con esta nueva forma de hacer negocio.
Aunque este mercado representa una alternativa a los precios a la baja que imponen los industriales, sólo recibe un tres por ciento del producto que llega a puerto, ya que las capturas grandes tienen que ponerse de inmediato a conservación, algo que por ahora sólo pueden garantizar los intermediarios, que disponen de potentes cámaras.
A las nueve de la mañana, cuando se realizan las primeras subastas en el puerto de Ilo, ya han desembarcado las naves tras haber pasado toda la noche en el mar. Grandes conocedores de los secretos marinos, los casi 3.000 pescadores artesanales del sureño puerto peruano inician la faena poco antes de la puesta del sol.
Permanecen hasta 12 horas en el mar en el mejor de los casos y hasta tres días cuando las capturas se resisten en medio de una apacible tranquilidad que se rompe sólo cuando detectan bancos de peces.
Es en este momento cuando el equipo de 6 o 7 pescadores se despereza al unísono y despliega sus redes al mar, donde la experiencia del hombre lucha contra el ingenio de los leones marinos, que acuden en grupo a tomar parte del banquete. La anchoveta, el jurel, la caballa y la sardina son las especies más comercializadas en Perú, uno de los países con mayor explotación pesquera del mundo, cuya riqueza hidrobiológica está constituida por más de 750 especies.
Tradicionalmente explotada por pescadores artesanales, esta riqueza cae cada vez más en manos de las grandes empresas, lo que sumado a las deficientes condiciones de los pescadores tradicionales, compromete el futuro de esta actividad ancestral.
04/03/07
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA
