El Ferrocarril Belgrano como integración regional

Especialmente en las provincias del norte, la integración regional y los corredores bioceánicos son como una religión, llena de dogmas que no se pueden discutir. Sin embargo, esa misma clara resistencia a tratar en público la cuestión, es la razón que nunca se avanza en la tan necesaria recuperación del Ferrocarril Belgrano.

Especialmente en las provincias del norte, la integración regional y los corredores bioceánicos son como una religión, llena de dogmas que no se pueden discutir. Sin embargo, esa misma clara resistencia a tratar en público la cuestión, es la razón que nunca se avanza en la tan necesaria recuperación del Ferrocarril Belgrano.

Todos los que conocen la magnitud de los problemas que tiene, saben que nadie puede hacer milagros, que va a ser una tarea de muy largo plazo y que va a requerir muy grandes inversiones.

El gran problema es que en esta cuestión no hay nadie que analiza las prioridades del país y se escuchan solo las opiniones de los interesados con más poder, léase lo que “hacen filtrar” los nuevos grupos que ahora están a cargo de las operaciones y de los funcionarios de las distintas provincias que más peso tienen.

Ello no es nada criticable de por sí. Cada uno defiende lo suyo, pero de esta forma no se solucionan los graves problemas de los más débiles. En el NOA se reclama que el Gobierno subsidie los productores más alejados de los puertos, pero nadie hace oír su voz cuando un funcionario del NOA dice que hay que hacer un FFCC Belgrano transversal para conectar el NOA con los puertos de Brasil y Chile, mientras que cualquier persona medianamente entendida sabe que los productores de granos necesitan una conexión con la zona de Rosario para poder exportar.

Prioridades

En primer lugar, no creo que sea cuestión en este momento de ver cuál de los desastrosos servicios del Belgrano es el más rentable. Estimo que el Gobierno debe empezar a ver cuáles son los ramales que más requiere la economía del país, que son sin duda las dos que comunican el NEA/NOA con la hidrovía.

Luego, el ramal de Jujuy a La Quiaca es prácticamente inexistente y necesitaría una reparación que va a ser mucho más cara de lo que costó la construcción original, que fue barrida del mapa por repetidas avalanchas, hasta que se decidió finalmente abandonar la traza y usarla para construir el camino pavimentado hasta Humahuaca.

Como último punto se puede agregar que los productores del NEA y NOA no necesitan prioritariamente conexiones con puertos chilenos, y menos con puertos brasileños, sino con puertos argentinos. No cabe duda que Buenos Aires tiene en esto una buena parte de la culpa, por la forma en que trató a las provincias, que ahora se han volcado todas en contra. Pero alguien debería llamar a las partes a la realidad y demostrar cuáles son las cargas que tienen interés en la salida por Chile y cuáles poseen la necesidad de salir por puertos argentinos.

Después de esa discusión pública y abierta, se deben fijar las prioridades, y no como ahora, basar las decisiones en los ‘dogmas de la fe en corredores Bi-Oceánicos’. Este punto es una tarea del Gobierno federal, que solo lo puede hacer con un bien estructurado Ministerio de Transporte, como se ha reclamado tantas veces.

Quienes busquen más información sobre los corredores bioceánicos pueden encontrarla en el sitio www.azuidwijk.com.ar. Es más que loable que se busque la integración regional, pero creo que si se le pregunta a los productores del Norte Grande dirán, sin duda, que primero hay que integrarse como país.

Por Antonio Zuidwijk
Especialista en transporte internacional

14/02/07
TRANSPORT & CARGO
EL CRONISTA

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