Tras acordonarse en la tarde del viernes la zona de El Infiernillo donde se halló el antiguo misil, este sábado se celebró una reunión donde participaron autoridades de la Seccional Primera de Policía, el Grupo Especial de Operaciones Policiales, el Ejército y la Armada, quienes tomaron intervención.
Tras acordonarse en la tarde del viernes la zona de El Infiernillo donde se halló el antiguo misil, este sábado se celebró una reunión donde participaron autoridades de la Seccional Primera de Policía, el Grupo Especial de Operaciones Policiales, el Ejército y la Armada, quienes tomaron intervención.
En esa reunión se trabajó en los informes solicitados por el Juzgado Federal de Comodoro Rivadavia para determinar su origen y a qué fuerza armada le pertenece. Podría tratarse de un explosivo de la Marina, de fines del siglo XIX, ya que en 1983 se encontró en el mismo lugar un artefacto de similares características.
El descubrimiento de un artefacto explosivo de origen bélico, advertido a la policía por Diario Patagónico, derivó en un amplio operativo de seguridad en la zona de El Infiernillo durante la tarde y noche del viernes con la intención de hacer detonar el artefacto que podría contener alrededor de 80 kilogramos de carga explosiva.
En el procedimiento participó personal de la Seccional Primera de Policía, Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP), Ejército y Armada. El procedimiento tuvo casi 5 horas de duración y a pesar de los esfuerzos y la colaboración de Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y personal municipal de Tránsito, no se pudo proceder a trasladar el explosivo que se encuentra debajo de un trailer ubicado unos 400 metros detrás de la estación de servicio Eureka, ya que su peso y su peligrosidad impidieron moverlo del lugar.
Por disposición de la Justicia Federal de Comodoro Rivadavia, que interviene en la causa, el explosivo permanecerá en el predio donde fue encontrado hasta que concluyan las pericias.
Mientras tanto, en la mañana de ayer se celebró entre el comisario inspector, Rubén Cifuentes, de la Policía del Chubut; el teniente coronel del Ejército, Félix Aravena; el teniente de Fragata de la Armada, Tomas Leiva y el oficial principal del GEOP, Juan José Ale. El encuentro se realizó en la Unidad Regional de Policía y luego se trasladó a la Base de Apoyo Logístico (BAL) del Comando de Brigada Mecanizado IX, ubicada en Kilómetro 11.
Así se profundizó la investigación para realizar una serie de informes que solicitó a esas fuerzas la Justicia Federal, que intervino de oficio al conocer el operativo que se realizó el viernes gracias a la investigación de Diario Patagónico. La causa quedó caratulada como infracción a la Ley Nacional 20.429, de armas y explosivos.
Informes e hipótesis
Según explicaron fuentes oficiales a este diario, a través de dichos informes se busca conocer si el explosivo es verdadero o fue utilizado en prácticas de carácter militar.
Además se notificó que por el momento no se realizará ningún plan de retiro hasta que finalice la investigación y se está evaluando la forma en que se llevará a cabo la destrucción del explosivo, ya que según informó Cifuentes “hay que destruir el artefacto pero hay que evaluar los cuadros de situación”, explicó.
El operativo del viernes contó con un amplio dispositivo de seguridad y prevención dirigido por la Seccional Primera de Policía, quien solicitó la colaboración de la Seccional Segunda y del personal de la jurisdicción de barrio Mosconi.
De inmediato se procedió a llamar a los Bomberos Voluntarios y personal de tránsito que temporalmente cortó la circulación en el acceso al camino del Centenario y en la ruta nacional 3, en dirección norte y sur.
Mientras tanto, el GEOP preparaba el artefacto para cargarlo en la cabina de una camioneta Ford Ranger. De allí planificaban trasladarlo hasta un descampado cercano al circuito de mountain bike, en la misma zona de El Infiernillo, para hacerlo explotar con dos libras de TNT.
Sin embargo, fue imposible trasladar el artefacto, por el peso y el peligro que representa la cercanía de viviendas y la estación de servicio en esa zona semi urbana. Así, la Justicia Federal dio la orden de descartar la explosión en el lugar y evaluar otras alternativas.
Las diferentes hipótesis planteadas a partir de las declaraciones de los vecinos, indican que el explosivo podría pertenecer a la Marina, incluso se habla que su antigüedad dataría de la Segunda Guerra Mundial, que se desarrolló entre 1939 y 1945. Sin embargo, otras versiones dicen que podría ser una munición de fines del siglo XIX.
Los vecinos de esa zona, donde antiguamente existió un tambo, declararon que el artefacto permanece en el sector desde hace más de 20 o 30 años y que podría haber sido dejado en el lugar luego de que se desmantelará un viejo polvorín que se encontraba en la zona. Sin embargo, no se pudo establecer que ese depósito haya existido.
“La verdad nunca escuché sobre eso, sabía de ejercicios militares que podrían incluir disparos, pero de un polvorín nada”, afirmó el investigador Ernesto Maggiori a Diario Patagónico.
En tanto, una persona que frecuenta la zona donde se halló el artefacto señaló que el mismo fue movido dentro de ese predio en más de una oportunidad e incluso los trabajadores del lugar no se habrían dado cuenta del peligro que significaba, ya que lo querían utilizar como herramienta de golpe.
A la espera de los informes
El artefacto explosivo tiene un tamaño de 70 centímetros de largo, por 27 de diámetro y según informaron los integrantes del grupo GEOP excede cualquier calibre utilizado en la actualidad por el Ejército argentino, inclusive ellos hasta el momento no habían operado con ese tipo de munición.
Según se informó, mañana estarían finalizados los primeros informes, que llegarán de distintas bases de operaciones de las fuerzas armadas. Incluso, ayer se notificó que la delegación Naval de Bahía Blanca también se encuentra realizando las investigaciones que determinarán el origen y fecha de funcionamiento del artefacto.
“Una bomba siempre está activa más allá de su antigüedad. Depende de cómo se la trate puede llegar a activarse”, aclaró el comisario Cifuentes a Diario Patagónico.
La indagación periodística que derivó en el operativo
Todo se inició a partir de un llamado telefónico que el periodista Fredi Carrera recibió de unos amigos. Es que uno de ellos realizó trabajos de soldadura hace un par de meses en la zona donde está ubicada la estación de servicio Eureka.
Mientras desempeñaba funciones en ese lugar, el hombre llamado Luis Burgos tomó conocimiento del artefacto explosivo que permanecía debajo de un trailer en un predio situado unos 400 metros detrás de la estación servicio.
El tamaño del artefacto que tiene 70 centímetros de largo, por 27 centímetros de diámetro llamó su atención de inmediato, ya que a simple vista se trataba de un explosivo de alta potencia.
La curiosidad y la intriga lo llevaron a dar a conocer la novedad a Héctor Torres, otro amigo del grupo, quien estudió junto al periodista en el Liceo Militar General Roca.
Fue en esa escuela militar donde los jóvenes adquirieron algunos conocimientos sobre explosivos lo que llevo a Héctor a creer que el artefacto podría ser peligroso para la seguridad de las personas que trabajan en el lugar.
Así, Héctor y Luis realizaron un llamado dando aviso al periodista de la situación, que al día siguiente inició la investigación sobre el misterioso artefacto.
El periodista y el reportero grafico Martín Pérez, se trasladaron hasta la zona de Eureka para verificar la existencia del explosivo y tomar las fotografías que permitieran consultar a expertos sobre las características principales del aparato.
Al llegar a la redacción, se inició se inmediato la búsqueda de un experto en explosivos. Primero se trató de contactar al suboficial mayor del Ejército, Roberto González, quien presta servicios en el Comando de Brigada.
Sin embargo, el militar se encuentra por estos días fuera de Comodoro Rivadavia.
Luego se procedió a contactar al sargento primero, Víctor Hugo Antola, quien presta servicio en la Base de Apoyo Logístico (BAL) del Comando de Brigada Mecanizada IX, pero tampoco se pudo dar con el suboficial y se decidió continuar con la búsqueda de un especialista en otras fuerzas.
Entonces, se contactó a la sección operaciones de la Unidad Regional de Policía, para poder realizar un primer contacto con el Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP).
Así, uno de los oficiales del GEOP que luego intervino en el operativo del viernes, tomó conocimiento del artefacto y prometió volver a comunicarse a la redacción. Ante esta situación, Diario Patagónico, volvió al lugar donde se encuentra el explosivo para verificar que todavía permanecía en el lugar.
Al volver a la redacción, el periodista recibió un llamado del GEOP para verificar las fotos y poder comprobar qué tipo de explosivo era el encontrado. De ese modo, alrededor de las 17:30, tres agentes del Grupo Especial se acercaron a las oficinas de este diario para verificar la información.
Luego el periodista y los agentes se acercaron hasta el lugar y los oficiales comprendieron que tendrían que iniciar un importante operativo para poder hacer detonar el artefacto que contendría alrededor de 80 kilos de carga explosiva y sobre el cual todavía se desconoce su procedencia.
Dos jóvenes hallaron un explosivo de características similares en 1983
En 1983, dos jóvenes estudiantes que paseaban por los cerros cercanos, encontraron en cercanías del actual circuito de mountain bike, en El Infiernillo, un explosivo de similares características a aquel sobre el que se investiga en estos días su origen.
El descubrimiento de los jóvenes, fue descripto en el libro Patagonia Punto Crítico, de Carlos Moreno, editado en 1985, quien señala: “en el mes de octubre de 1983 cumpliendo una excursión por el sector comprendido entre el faldeo norte del cerro Chenque y el faldeo opuesto del cerro Viteau. En el pequeño cañadón arcilloso ubicado a unos 200 metros por detrás del llamado ‘Tambo Lucoff’ y sobre la ladera interior (S.O.) del citado cerro Chenque, un grupo de alumnos primarios dirigidos por el RP. Pedro Saula localizó un proyectil de artillería naval parcialmente corroído por el óxido, el cual por el lugar de ubicación, se habría deslizado del lugar de impacto unos cincuenta metros más arriba de la localización, por obra del movimiento geológico”.
Según indica el texto publicado en la página 44 del mencionado libro, “las medidas de la bala son las siguientes: 70 cm de alto y 28 cm de ancho (diámetro) con un peso de 200 kilos. En su base se registra la siguiente descripción ‘11 inch’ correspondiente al calibre naval de once pulgadas y además el nombre Palisser”, es decir coincide en esas características con el artefacto que ahora es objeto de pericias.
Además, Moreno afirma en su libro que de acuerdo a algunas indagaciones, el proyectil pudo ser ejecutado entre 1878 y 1895, aunque también hay que tener en cuenta, que según dicta un comunicado del Departamento de Estudios Históricos Navales dependiente de la Armada República Argentina, “el proyectil que carece de espoleta de ojiva” era de las características de los utilizados por los buques “Pilcomayo”, “Bermejo” “República”, y “Constitución”. Incluso el texto cita que estos dos últimos estuvieron en las costas patagónicas en 1878.
Fue el investigador Ernesto Maggiori, quien tuvo la gentileza de acercar un ejemplar del libro a la redacción de Diario Patagónico, luego de un llamado de este medio.
El autor de “Colonias alemanas en Patagonia Argentina”, “Voces de un pasado todavía presente”, “Una historia de pioneros alemanes en Patagonia”, entre otros libros, explicó que también hay otra hipótesis que es confirmada por Moreno.
“En el año 1938 vino un buque de guerra alemán que era el Schlesien, también estuvo el Emden. El libro de Moreno marca un antecedente donde anteriormente se había encontrado un proyectil y lo atribuyen a uno de estos barcos”, comentó Maggiori.
“Yo no puedo asegurar que alguno de estos barcos que venían en misión de paz, aunque venían haciendo propaganda nazi, fuera a disparar algún tipo de proyectil para algún lado, al no ser que sea algún tipo de salva, pero no tengo pruebas de eso”, señaló.
Según explicó Maggiori, “Alemania sabía de las colonias que había en Patagonia y en los puertos que varaban venían a visitar a la comunidad alemana, aquí dieron una charla en el colegio alemán, visitaron el consulado y fueron recibidos en Trelew y Puerto Madryn por autoridades”, comentó.
Fuente: El Patagónico
09/01/11
RADIO DEL MAR
