Una de las lecciones positivas que ha dejado el ISA en la industria acuícola, es el valor de la cooperación, no sólo entre las empresas productoras, sino también de estas con sus proveedores principales, con los investigadores y con las autoridades vinculadas al sector.
Una de las lecciones positivas que ha dejado el ISA en la industria acuícola, es el valor de la cooperación, no sólo entre las empresas productoras, sino también de estas con sus proveedores principales, con los investigadores y con las autoridades vinculadas al sector.
Al margen de la celeridad en la adopción de medidas por parte del Servicio Nacional de Pesca y la adopción de medidas voluntarias dentro de la industria del salmón, en un lapso menor que el que se haya observado en cualquiera de los países que fueron afectados antes por esta enfermedad, la cooperación para el desarrollo de vacunas fue un ejemplo notable.
En efecto, desde la aparición de la enfermedad en julio del 2007, la industria estuvo consciente que se haría necesario contar con una vacuna que permitiera combatir este virus, en el más corto plazo posible. La experiencia mundial solo mostraba que se habían desarrollado dos vacunas, basadas en virus distintos y con resultados que se informaron como no claros o poco alentadores. Se hacía, por tanto imprescindible apoyar el desarrollo de vacunas centradas en los grupos genéticos identificados en Chile.
En ese momento, junto con dirigir uno de los grupos técnicos que participó acti-vamente en la identificación de las diversas cepas, tuve el respaldo necesario para colaborar con los laboratorios que lo solicitaron, proporcionándoles material biológico que les permitiera iniciar desde ya la tarea de poner tan pronto como les fuera posible una vacuna en el mercado, centrada en el virus presente en Chile.
La primera gran tarea, acometida tanto por laboratorios privados, como por diversos proveedores e instituciones académicas nacionales y extranjeras, fue la caracterización del virus causante del problema. El Dr Kibenge, investigador canadiense experto en virus ISA y reconocido por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), participó activamente en las investigaciones que llevaron a caracterizar el virus, en un proyecto conjunto con Marine Harvest – Chile. Se concluyó que las cepas de virus ISA aisladas durante el brote de este en Chile pertenecen al genotipo europeo, las cuales presentan diferencias genéticas sustanciales con respecto a los aislados del genotipo americano.
Esta diferencia, entre el genotipo europeo y americano, se basa en las proteínas de superficie del virus ISA, las cuales, como es ampliamente sabido, son determinantes a la hora de inducir una inmunidad altamente específica y efectiva. Adicionalmente estudios realizados por Kibenge demostraron que esta variabilidad genética conlleva a una variabilidad antigénica real, es decir es altamente esperable que las vacunas desarrolladas a partir de cepas locales sean efectivas a la hora de inducir inmunidad. En consecuencia, es muy importante, en función de la efectividad esperada, la selección de cepas nacionales.
Con satisfacción vimos que en aproximadamente un año y medio pudimos disponer de 4 vacunas debidamente aprobadas por la Autoridad competente, de las cuales solo 3 están basadas en cepas nacionales. Es cierto que es muy difícil garantizar la efectividad de estas vacunas y la duración de su protección una vez aplicadas a los peces, pero hay un camino iniciado que sólo puede traer mejoramientos de un resultado inédito en el mundo, tanto por su diversidad como por la oportunidad de la respuesta.
Creo que es justo destacar el esfuerzo de las empresas productoras que estuvieron abiertas a entregar no solo muestras, sino también información imprescindible, así como la dedicación de los laboratorios que acometieron esta tarea haciendo un esfuerzo de inversión y desarrollo que tendrá beneficios para todos. Asimismo, no puede soslayarse el esfuerzo de las Autoridades que, sin renunciar a las exigencias de seguridad y eficacia, priorizaron esta tarea y permitieron que pudiera avanzarse en este campo preventivo.
Por cierto, la vacuna es una herramienta más, y por si sola no es suficiente para garantizar la salud de los peces en cultivo, pero es infinitamente mejor contar con esta herramienta que no disponer de ella, y su mejoramiento seguirá demandando un esfuerzo de cooperación para que se sepan con oportunidad sus resultados y efectos. Un ejemplo concreto de los beneficios de la cooperación y la transparencia.
Por Adolfo Alvial M. MBA, MSc., Licenciado en Biología. www.adolfoalvial.cl
07/01/10
AQUA – CHILE
