El costo de la estiba subió más del mil por ciento en siete años

El costo de la estiba subió más del mil por ciento en siete años

En el mismo lapso la variación del tipo de cambio fue del 31 por ciento. El valor hora/hombre en planta creció 327 por ciento. Combustibles y energía son otros dos ítems que también tuvieron alzas superiores a 300 puntos porcentuales.

En el mismo lapso la variación del tipo de cambio fue del 31 por ciento. El valor hora/hombre en planta creció 327 por ciento. Combustibles y energía son otros dos ítems que también tuvieron alzas superiores a 300 puntos porcentuales.

El principal factor que incide en la rentabilidad negativa de las empresas pesqueras patagónicas, según aducen ellas mismas, es el crecimiento geométrico que han experimentado los costos internos en varios rubros. A lo que debe añadirse que el valor del dólar en los últimos siete años subió un 31 por ciento, los precios internacionales de los productos exportables se mantuvieron relativamente estables, salvo algunos incrementos estacionales o por crecimiento de la demanda puntual.

Un reciente estudio realizado por la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras evidencia de manera gráfica y categórica cómo treparon los costos en porcentajes exorbitantes en determinados ítems. Por citar algunos ejemplos, el sulfito, insumo utilizado en la industria alimenticia del 2004 a esta parte aumentó un 230 por ciento. La energía eléctrica para las plantas pesqueras de Puerto Madryn, en los últimos siete años, mostró una suba del 307 por ciento.

En el año 2004 el litro de gasoil para los buques pesqueros estaba en 0,82 pesos, mientras que en 2011 el precio es de 3,59 pesos, lo que constituye un aumento del 337,8 por ciento, durante ese periodo.

El análisis de la estructura de costos y su evolución, también refiere a los valores que fue observando la hora laboral en las plantas procesadoras. Este año la hora de trabajo en planta ronda en 17,11 pesos, según indica el trabajo, y hace siete años era de 4 pesos, de lo que se desprende que el incremento del costo laboral en las líneas de procesamiento fue del 327,75 por ciento.

Asimismo, el rubro que más fuertemente se ha visto incrementado es el de la estiba. El costo de la descarga de los buques cuando arriban a muelle experimentó un aumento del 1.096,43 por ciento en siete años, y el costo de la estiba en el alistamiento de los barcos pesqueros escaló en ese mismo lapso en 1.260,20 por ciento.

En ese contexto, la variación del tipo de cambio peso/dólar fue del 31,9 por ciento. Con esto se conjuga que por el aumento en los costos internos la Argentina pierde competitividad, y no solo esto ocurre dentro de la industria del pescado, sino en la mayoría de las actividades productivas. La inflación está erosionando el tipo de cambio real, por lo que hay una pérdida de competitividad, coinciden los analistas.

La realidad ha puesto en el centro de la discusión este tema, a pesar que desde las diferentes cámaras empresarias ya lo venían alertando desde hace un tiempo, al punto que incluso desde el gobierno se aceptaba la lógica de estos planteos, pero por cuestiones de la economía y la política, las medidas correctivas se fueron postergando.

Las empresas insisten en que por haberse incrementado los costos internos y, con un dólar planchado se pierde competitividad, y gran parte de las compañías exhiben balances negativos. Unas cuantas fueron concursadas, otras siguen al límite, mientras que otras cerraron con la consecuente pérdida de la fuente laboral.

La inflación en dólares que sufre la Argentina genera problemas de competitividad para los productos locales en los mercados internacionales, a pesar de lo cual en valor las exportaciones de productos pesqueros en 2010 fueron record, aunque el volumen exportado medido en toneladas tuvo una merma.

En ese marco, primero por separado y ahora en conjunto, el sector plantea la necesidad de que se dispongan políticas activas para detener el proceso inflacionario interno o adecuar el tipo de cambio, mientras otros sostienen que, ante la imposibilidad de que se modifique la política cambiaria se adopten otras medidas más cercanas a reducir el porcentaje de retención por las exportaciones o la posibilidad de un dólar referencial, aunque este último aspecto sería más difícil de obtener.

De todas esas variables, la rebaja de los derechos de exportación es la más viable y es la que ya estaría resuelta por la Nación, aunque su anuncio ha sufrido una nueva postergación.
Por Nelson Saldivia

28/06/11
REVISTA PUERTO

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