El comercio con Brasil, las barreras para-arancelarias y el langostino

(FNM) Un grupo de agencias estatales y empresarios argentinos estudian las objeciones fitosanitarias del vecino país, para destrabar el comercio del crustáceo patagónico.

(FNM) Un grupo de agencias estatales y empresarios argentinos estudian las objeciones fitosanitarias del vecino país, para destrabar el comercio del crustáceo patagónico.

La definición de acceso a un mercado comprende las normas comerciales de un país para facilitar o limitar el ingreso de bienes de otros países o grupo de países. El acceso a mercado tiene relación con políticas sobre aranceles, barreras no arancelarias y para-arancelarias (cuotas, prohibiciones, etc.) y en la práctica con normas de origen, normas sanitarias y fitosanitarias, entre otras.

Es decir que cuando a un país se le agotan las barreras para impedir el acceso de un determinado producto, queda el último recurso que son las normas sanitarias y fitosanitarias.

En la Argentina ya hemos vivido la existencia de barreras para-arancelarias en la exportación de pescado a la Comunidad Económica Europea, con el tratamiento de los niveles de cadmio para la anchoita argentina y, en menor grado, para el calamar entero.

Pero lo novedoso es que estas barreras ocurran con un país limítrofe y en el marco del MERCOSUR.

Brasil prohíbe el ingreso de langostino argentino entero crudo congelado, basándose en una supuesta protección sanitaria de su langostino de cultivo (Banamei), por el posible contagio de enfermedades que aquel llevaría consigo.

En la LXX reunión ordinaria del grupo Mercado Común realizada en Montevideo el 11 de diciembre de 2007, Argentina pudo incluir en el listado de restricciones y medidas no arancelarias, la restricción sanitaria al acceso de langostino crudo congelado al Brasil.

La medida aplicada por la Secretaría de Defensa Agropecuaria del Ministerio de Agricultura y Abastecimiento del Brasil suspende temporariamente la importación de crustáceos basándose en la difusión de las enfermedades “mancha blanca” y “cabeza amarilla”.

Sin embargo el pleoticus muelleris,  langostino argentino silvestre, no es susceptible a estas enfermedades, dato corroborado por la Organización Internacional de Epizootias.

La industria pesquera langostinera argentina requirió la intervención del Servicio de Sanidad Animal Argentino (SENASA,) quien solicitó a su vez, una aclaración al Brasil.

Cuando el SENASA recibió la respuesta del Departamento de Salud Animal del Brasil señalaron que podrían hacer una excepción a la Instrucción Normativa N°39 y permitir crustáceos con cáscara pero previamente sometidos a una temperatura que garantizara la destrucción de los virus en cuestión. La interpretación de SENASA, por el tono del texto enviado en aquel momento fue que no parecían tener en cuenta el estatus sanitario del país de origen. En realidad,  decían que cada autorización emitida debe contemplar un análisis de la situación sanitaria de la zona de producción del país de origen.

En el marco de las reuniones mantenidas en la Cancillería argentina en el año 2008 entre empresarios argentinos y brasileños, durante las cuales el empresariado local, dentro del marco de la COPAL  (Coordinadora de las Industrias y productos alimenticios) estuvo representado por CAPeCA (Cámara de armadores pesqueros y congeladores de la Argentina), se planteó la existencia de esta barrera  y se logró el compromiso del empresariado y autoridades brasileñas de que si SENASA informaba que nuestro langostino está libre de estas enfermedades, ellos gestionarían ante el departamento de salud animal del Brasil el levantamiento de esta barrera. De esta elegante manera, la pelota quedaba en la cancha celeste y blanca.

El  viernes 9 de enero pasado se reunieron en  la sede de SENASA  representantes de esta repartición y del INIDEP, Dirección de Planificación Pesquera de la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura, CONICET y CAPeCA.

En el transcurso de la reunión se realizó un resumen de los antecedentes del tema, que datan del año 2001, y que incluyen algún intento de desarrollo de un proyecto de estudio epidemiológico, frustrado por falta de presupuesto.

También se coincidió en la necesidad de establecer un plan de muestreo y  las capacidades de laboratorios, para iniciar las investigaciones en pleoticus mulleri tendientes a desarrollar la capacidad en el país para certificación de exportaciones y estudios epidemiológicos.

Este estudio cubriría la necesidad para cualquier tipo de certificación sobre problema sanitario a futuro en langostino.

La Argentina debe, mediante este tipo de acciones preventivas, tomar recaudos ante cualquier barrera para-arancelaria que pretenda imponérsele.

14/01/09
NUESTROMAR

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