El Capitán desayunaba, mientras el buque navegaba hacia su ruina (Australia)

El Capitán desayunaba, mientras el buque navegaba hacia su ruina (Australia)

Pasados cuatro meses desde que el “PASHA BULKER”  encallara sobre la costa australiana, el gobierno provincial retiene un informe que revela una cadena de desatinos.

Pasados cuatro meses desde que el “PASHA BULKER”  encallara sobre la costa australiana, el gobierno provincial retiene un informe que revela una cadena de desatinos.

Robert Wainwright devela los detalles.

El Capitán del “PASHA BULKER” tomaba su desayuno en el comedor mientras que el carguero de 40.000 toneladas se precipitaba fuera de control contra la Playa Nobby, en inmediaciones de Newcastle, bajo la dirección de un tripulante moderno en estado de pánico.

El Herald supo de fuentes cercanas a la investigación, acerca de la sorprendente admisión hecha por el Capitán, y confirmada por su Jefe de Máquinas, tres días después del incidente, ocurrido el 8 de junio. Sin embargo, ni el Gobierno ni el propietario del buque hicieron esto público.

La sucesión de errores e incompetencias comenzó en la noche del 7 de junio, cuando se emitió un aviso de aproximación de una tormenta a los 56 buques fondeados en las afueras de Newcastle. El “PASHA BULKER”, en espera para cargar 58.000 toneladas de carbón, fue uno de los diez buques que prefirieron mantenerse al ancla, a unos 200 metros de Stockton Beach, para evaluar la situación durante la noche.

A las 5.30 de la mañana siguiente, las autoridades insistieron, pero el “PASHA BULKER” permaneció fondeado. No fue sino hasta las 7 de la mañana, en medio de un mar barrido por vientos de 100 km/h, que el Capitán advirtió que tenía que moverse, y rápidamente. Allí entonces, cometió un error crítico.

Mientras que el “SEA CONFIDENCE”, un buque que en las cercanías enfrentaba la misma circunstancia, comenzaba a moverse hacia fuera con su ancla todavía garreando, el “PASHA BULKER” intentó levar antes de ponerse en movimiento.

Según afirma la gente de mar, es de práctica para un buque, el moverse lentamente hacia delante para ayudar a cobrar la cadena del ancla apoyada en el fondo, durante el izado de la maniobra. Esto significaría que el buque se tendría que mover a través de las olas durante los diez minutos que le llevaría recuperar la maniobra de ancla.

En una emergencia, tal como la amenaza de una tormenta que se anunciaba como la mayor en 30 años, las cadenas y ancla deben cortarse y dejarse en el fondo.

En cambio, el Capitán ordenó mantener la máquina en mínimas revoluciones, mientras se procedía a levar los 200 metros de cadena. Como consecuencia el buque todavía se encontraba en la zona peligrosa una hora más tarde, cuando finalmente logró recuperar el ancla.

Eran entonces apenas pasadas las 8 de la mañana. Con el mar y el viento en continuo incremento y cuando el motor recién empezaba a mover al buque, el Capitán llamó al Jefe de Máquinas y lo invitó a desayunar. Ambos eran coreanos, en una tripulación de 22 hombres, en la que todos los restantes eran filipinos. Ambos oficiales se reunieron en el comedor, mientras otros quedaban a cargo del movimiento del buque en tan peligrosas situación.

El “PASHA BULKER”, ahora en manos de tripulantes mucho menos experimentados, derivó a lo largo de la costa con dirección norte, hacia  Port Stephens, sin demasiadas posibilidades de navegar contra las olas. Habían navegado alrededor de tres kilómetros cuando el Capitán reapareció en el puente y se hizo cargo del buque, que a esta altura estaba fuera de control.

A las 8.30 el buque el buque había navegado en un círculo casi completo por la potencia de olas de 18 metros de altura, y estaba con rumbo a Nobbys Beach, ubicada en el lado externo de la entrada sur del puerto.

El Capitán, presa del pánico – tal como declaró ante los investigadores en una oficina legal de Newcastle – hizo un último y desesperado intento por salvar el buque, pero cometió un nuevo error. En lugar de procurar desplazarse hacia estribor, ordenó toda máquina atrás con el mar por popa, retrocediendo literalmente sobre las violentas olas que rompían sobre su cubierta. La popa emergió sobre las olas, sin gobierno y con las hélices girando locas en el aire. El buque de 225 metros de eslora se deslizó entonces en un virtual “surfing” hacia la playa, y golpeó contra una barrera rocosa denominada “Arrecife Big Ben”. Eran las 9.15.

La colisión produjo deformaciones en el casco. El Capitán entró nuevamente en pánico y ordenó abandonar el buque, aun cuando no había posibilidad alguna de hundimiento dado que se encontraba encallado sobre la playa, y cuando hubiere necesitado mantener al menos un pequeño grupo de tripulantes a bordo para controlar daños y monitorear el casco para evitar un desastre ambiental. Los tripulantes fueron evacuados mediante helicóptero.

Volviendo ahora al buque abandonado, el daño comenzó a agravarse. Las cuadernas de la sala de máquinas resultaron severamente dañadas, y todos los tanques de lastre y de combustible del fono del buque sufrieron fracturas.

En la medida en que el agua continuaba alzando y golpeando más al buque sobre las rocas, el timón se desprendió y cada una de las palas de la gigantesca hélice resultaron deformadas.

Si bien estaba planeado el reabastecimiento de combustible en Newcastle, el buque tenía 700 toneladas de fuel oil, 38 de diesel y 40 de aceites. Los equipos de rescate tuvieron que bombear estos hidrocarburos hacia tanques laterales de la sala de máquinas.

Las controversias continuaron durante la operación de salvamento y remoción concretada el 2 de julio. El Herald entiende que el “PASHA BULKER” fue remolcado hasta Newcastle a pesar de las advertencias de sectores marítimos acerca de que existía una gran probabilidad de que pudiera hundirse, bloqueando el estrecho canal por meses. Aunque no se produjeron accidentes, los observadores de la industria sostienen que fue un riesgo inaceptable.

Grandes vigas debieron ser soldadas al costado, como un entablillado, antes de permitirse su remolque hacia Vietnam, donde será cortado en dos partes para su reparación.

El Secretario de Puertos, Joe Tripodi, dijo que las investigaciones llevadas a cabo por el director ejecutivo de la autoridad marítima de Nueva Gales del Sur (NSW Maritime), se habían demorado por buenas razones.

“NSW Maritime ha estado llevando a cabo una investigación completa que implicó tomar declaraciones a las tripulaciones de los buques involucrados, e interrogatorios a un sustancial número de otras agencias e individuos”, afirmó Tripodi, y eso tomó más tiempo del previsto.

“El Gobierno les ha dado el tiempo y espacio necesarios para hacer su trabajo. Es en el interés de los ciudadanos de Nueva Gales del Sur que eso debe hacerse apropiadamente”.

(Fuente: The Sydney Morning Herald; 13/10/07)

MARITIME NEWS

19/10/07
Traducción de NUESTROMAR

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