A mediados de agosto se termina el plazo otorgado por la Subsecretaría de Pesca para la elección de un arte de pesca selectivo para la especie merluza. De no existir una opción superadora, se volvería al sistema DEJUPA.
A mediados de agosto se termina el plazo otorgado por la Subsecretaría de Pesca para la elección de un arte de pesca selectivo para la especie merluza. De no existir una opción superadora, se volvería al sistema DEJUPA.
En el año 2000 se estableció como obligatorio el uso del dispositivo DEJUPA para el escape de juveniles. A partir de ese momento, fue incorporado como medida de manejo en los informes técnicos referidos a la determinación de una Captura Biológicamente Aceptable –CBA- de la especie merluza hubbsi.
A mediados de febrero del corriente año, la Secretaría de Agricultura sancionó la resolución 78, elaborada por el Subsecretario de Pesca Norberto Yauhar, por medio de la cual se suspendió la obligatoriedad de utilizar este sistema selectivo por 180 días.
Esta medida no formó parte de ningún plan estratégico, por tanto no se limitó la captura mediante alguna de las formas posibles para evitar efectos negativos; simplemente se suspendió el uso del dispositivo, que por otra parte nunca había sido controlado realmente por el Estado.
A partir de la publicación de la resolución 78, las empresas contaron con treinta días para presentar ante el INIDEP alternativas de sistemas de artes de pesca selectivos para su evaluación.
Sólo se presentaron dos proyectos. El de la Cámara de Armadores y Caipa, propone un arte compuesto por un copo de malla diamante de 90 milímetros de luz y una ventana de malla cuadrada de 60 milímetros de lado. El segundo lo acercó la empresa Harengus y se trata de un copo construido en un 75 por ciento en una malla T90, es decir de 120 milímetros, rotada 90 grados.
Ambos proyectos fueron probados en el pasado y también fueron desestimados por el Programa de Artes de Pesca del INIDEP por tener una eficiencia inferior al sistema DEJUPA. Hasta ahora no se han expedido las autoridades del Instituto sobre el resultado de las nuevas pruebas.
¿Pero la sola elección de un arte de pesca selectivo puede garantizar la disminución del descarte? Para el matemático Aníbal Aubone, la elección de un arte de pesca selectivo en sí no garantiza la disminución de los descartes.
Según este matemático –que forma parte del INIDEP y del grupo de Ecología Matemática de la Universidad de Mar del Plata– si las medidas de manejo no son compatibles entre sí, no sólo no evitan el descontrol de la explotación, sino que en algunos casos hasta incentivan el descarte.
“Los objetivos biológicos que propongan los investigadores, conjuntamente con las artes de pesca selectivas disponibles, permitirán determinar las medidas básicas de manejo para formalizar el plan técnico de manejo pesquero. El uso de un arte de pesca determinado dependerá de la capacidad técnica de formalizar el control de un área de protección de ejemplares juveniles y adultos”, aclara Aubone en el informe elaborado para la Universidad sobre medidas para reducir el descarte.
En su opinión, se debe contar con una estrategia administrativa a través de la cual se combinen “la determinación de una talla mínima de captura”, que deberá ser menor de la de primera captura efectuada por el arte de pesca para así evitar la captura real de juveniles.
En relación a ello debe establecerse un “límite de captura de juveniles”. El límite superior de proporción de captura de juveniles debe calcularse analíticamente en concordancia con la accesibilidad al recurso y la retención de la red.
Considera Aubone, además, que las áreas de veda deberían ser móviles para garantizar la accesibilidad en los valores adecuados, pero como sería muy costoso monitorearlo por medio de prospecciones, sugiere que la flota informe en tiempo real, dónde se ha encontrado concentración de juveniles.
El último punto que debe tenerse en cuenta y no por ello menos importante, es la Captura Máxima Permisible. Al respecto considera Aubone que la recomendación de una captura máxima biológicamente aceptable no es independiente de la retención del arte de pesca ni de la accesibilidad a la estructura de edades que brinda el área de veda y, por lo tanto, no es posible recomendar una captura máxima biológicamente aceptable y luego un área de veda y un arte de pesca sin haber hecho el cálculo teniendo en cuenta la relación correspondiente.
Por supuesto, todas estas medidas requieren de un cálculo, y de consideraciones formales que las hacen dependientes del marco científico.
En síntesis, la elección de un arte de pesca selectivo no garantiza la disminución del descarte si no es acompañada de una serie de medidas indispensables para hacerla efectiva. Mucho ganaría nuestro país si se escuchara a quienes trabajan por y desde el Estado por una pesca responsable.
Por Karina Fernández – Fotos de Diego Izquierdo
10/07/09
REVISTA PUERTO

