El acceso al petróleo y el gas del Caspio como telón de fondo

Occidente ha invertido millones en Georgia, única alternativa a la dependencia energética de Rusia".

Occidente ha invertido millones en Georgia, única alternativa a la dependencia energética de Rusia".

Muchos quisieron ver en la intervención rusa en Georgia a fantasmas del pasado, así como un intento del gigante ruso por quitarse la espina clavada por la independencia de los antiguos países soviéticos.

Aunque no hay que restar importancia al intento de Rusia de recuperar esferas de influencia, el conflicto de hace un año no hay que entenderlo tanto en clave del pasado, sino con vistas al futuro. Un futuro en el que el Cáucaso se convierte en pieza clave a la hora de reducir la dependencia europea de los recursos energéticos rusos.

Excepto los países mediterráneos como España, que se abastecen de Argelia, la mayoría de Europa depende de los oleoductos y gasoductos que pasan por Rusia, dependencia que se ha puesto en alerta a Europa cada vez que Rusia ha cerrado el grifo por conflictos con países como Ucrania.

Para buscar vías alternativas al petróleo y el gas del mar Caspio, en 2006 comenzó a funcionar el oleoducto BTC, financiado por empresas petrolíferas de Gran Bretaña (BP), EE.UU. (Chevron) y Francia (Total), entre otros.

Dicho oleoducto transcurre por el único corredor que permite evitar Rusia e Irán. Sale de Azerbayán, evita Armenia (por conflictos con Azerbayán y Turquía), sigue por Georgia y pasa a Turquía, donde desemboca en el Mediterráneo en la ciudad de Ceyhan.

Georgia es el eslabón más débil de esa cadena, por lo que EE.UU. invirtió, sobre todo en la era Bush, cientos de millones de dólares en ayuda al desarrollo y, sobre todo, en ayuda militar, convirtiendo al país caucásico en el principal receptor de armamento estadounidense en el antiguo espacio soviético.

Esta conversión de Georgia en lo que algunos llaman el ‘Israel del Cáucaso’ es vista, como resulta obvio, con gran recelo por la Rusia de Putin, cuyo nuevo protagonismo en el escenario internacional pasa, en parte, por tener la llave energética de Europa.

Por lo tanto, analistas como Michael T. Klare, explican que la intervención rusa no se debió tanto a la solidaridad con los osetios, sino a su deseo de dejar claro que pretenden seguir controlando el grifo energético del mar Caspio.

08/08/09
DEIA

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio