EE.UU. podría aplicar sanciones comerciales por caza de ballenas a Islandia

El secretario Gary Locke, del Ministerio de Comercio de Estados Unidos (DOC) sostiene que dada la veda global propuesta por la Comisión Ballenera Internacional (IWC), la caza comercial de ballenas que realiza Islandia es “inaceptable” y obstaculiza el trabajo del grupo.

El secretario Gary Locke, del Ministerio de Comercio de Estados Unidos (DOC) sostiene que dada la veda global propuesta por la Comisión Ballenera Internacional (IWC), la caza comercial de ballenas que realiza Islandia es “inaceptable” y obstaculiza el trabajo del grupo.

El gobierno de Obama podría tomar acciones en contra del país, a través de sanciones comerciales y otras medidas, si Islandia no abandona sus prácticas de caza de ballenas.

“La captura de ballenas y la exportación de carne de ballenas que realiza Islandia pueden poner en peligro una especie amenazada y socavar los esfuerzos que se llevan a cabo en todo el mundo para proteger esos animales -afirmó Locke-. Es fundamental que el Gobierno de Islandia tome medidas inmediatas para cumplir con la moratoria.”

Locke hizo referencia a la Emnienda Pelly, una legislación sobre conservación que permite que el Presidente de Estados Unidos actúe contra las naciones o ciudadanos que puedan estar violando las convenciones internacionales.

El presidente Obama tiene 60 días para decidir si impondrá sanciones comerciales y otras medidas económicas contra Islandia.

La caza de ballenas de aleta por parte de Islandia y la exportación de productos a Japón y otros países son motivos de preocupación para el Gobierno estadounidense. Las ballenas de aleta están en peligro en todo el planeta, y el DOC dice que Islandia mató 273 ejemplares en 2009 y 2010.

Hasta el momento, en esta temporada, Islandia no capturó ninguna ballena de aleta pero mató 38 ballenas minke. La empresa islandesa dedicada a la caza de ballenas, Hvalur, decidirá el mes próximo si se capturará ballenas de aleta en esta temporada, según publicó Iceland Review.

Islandia reanudó la caza de ballenas en 2004, con propósitos científicos. El secretario de Comercio de Estados Unidos, Donald Evans, publicó entonces una declaración formal en la que mencionaba la Enmienda Pelly y destacaba que dichas acciones socavaban las políticas actuales de conservación de la IWC, pero el presidente en funciones en ese momento, George Bush, no tomó medidas.

Islandia comenzó la caza comercial de ballenas dos años después y su captura se incrementó desde entonces a cerca de 150 al año. La mayor parte  de la carne se exporta a Japón.

Por su parte, el ministro de Pesca de Islandia, Jon Bjarnason, sostiene que la caza de ballenas es sustentable.

"El stock de ballenas de aleta en el Atlántico norte se abundante y está en muy buen estado, y no tiene ninguna conexión con el stock del océano Austral, que está en mal estado", dijo.

Los grupos ambientalistas demandan que el Gobierno estadounidense tome acciones contra Islandia.

“El presidente Obama tiene una oportunidad única de demostrar el liderazgo de Estados Unidos con respecto a la caza de ballenas”, escribió O’Connell, de la Sociedad para la Conservación de Ballenas y Delfines, en una declaración.

Locke dijo que la declaración oficial de EE.UU. describirá algunas de las acciones que el Gobierno estadounidense podría imponer, como una veda total sobre la importación de productos del mar en contra de las compañías islandesas asociadas a la industria ballenera, además de medidas diplomáticas y el retiro de las colaboraciones entre ambos países.
Por Natalia Real

21/07/11
FIS.COM

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