El ambicioso proyecto Alaska LNG Project, destinado a transportar gas natural del norte de Alaska hacia una terminal de exportación en el golfo de Alaska, ha dado un nuevo paso clave: el estudio de ingeniería y coste (FEED) del gasoducto de unos 1.300 km debe completarse a finales de 2025, según confirmó el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum.
El proyecto, promovido por Alaska Gasline Development Corporation (AGDC) junto con el grupo energético Glenfarne, busca hacer realidad la infraestructura necesaria para que el gas de los yacimientos del North Slope llegue al sur del estado, donde se construirá una planta de licuefacción y exportación marítima hacia los mercados asiáticos.
Una terminal portuaria estratégica para el GNL
La infraestructura portuaria y la terminal de licuefacción proyectadas en el sitio de Nikiski constituyen el núcleo del proyecto. La planta está diseñada para procesar y exportar hasta 20 millones de toneladas anuales de gas natural licuado (GNL). Este complejo incluirá muelles de gran calado, tanques criogénicos de almacenamiento, sistemas de carga para buques metaneros y redes de conexión marítima con la cuenca del Pacífico.
El gasoducto de casi 1.300 km conectará los campos de gas del North Slope con la terminal de Nikiski, garantizando el suministro tanto para exportación como para consumo interno en Alaska. Esta conexión permitirá un flujo estable de gas, reduciendo la dependencia energética local y fortaleciendo la competitividad del puerto como centro logístico del Ártico.
El desarrollo del puerto implica también una importante transformación económica y tecnológica: se espera que impulse el tráfico de buques metaneros, la creación de empleos en construcción, mantenimiento y servicios portuarios, además de la instalación de remolcadores, sistemas de monitoreo marítimo y estaciones de apoyo técnico adaptadas al clima extremo de la región.
Avances internacionales y beneficios logísticos
El Alaska LNG Project ha despertado gran interés internacional. Empresas asiáticas, como la surcoreana POSCO International y la tailandesa PTT, han firmado acuerdos preliminares de suministro a largo plazo, asegurando parte de la futura producción de GNL. Estos compromisos consolidan a Alaska como un proveedor estratégico para el mercado del Pacífico y respaldan la viabilidad financiera del proyecto.
Además de fortalecer la posición energética de Estados Unidos, la puesta en marcha del proyecto dinamizará la cadena logística marítima en la región. El puerto de Nikiski se convertirá en un punto clave para el tráfico de buques metaneros de gran capacidad, requiriendo infraestructura especializada, dragado de canales, y servicios portuarios de última generación.
Perspectivas y retos del proyecto
El gobierno de Alaska espera que la decisión final de inversión se tome en 2025, con una posible entrada en operación hacia 2030. De concretarse, el proyecto podría transformar la economía del estado, generar miles de empleos y situar a Alaska como uno de los principales exportadores de gas natural licuado del hemisferio norte.
Sin embargo, aún persisten desafíos. El costo total del proyecto podría superar los 60.000 millones de dólares, y las condiciones climáticas extremas de Alaska suponen exigencias técnicas considerables para la construcción y operación del gasoducto y las instalaciones portuarias.
A pesar de ello, el Alaska LNG Project se perfila como un hito para la industria energética y marítima. La creación de la terminal de Nikiski no solo reforzará la capacidad exportadora del país, sino que impulsará el desarrollo portuario en una región estratégica, abriendo nuevas rutas marítimas y oportunidades para el comercio internacional de GNL.
(NUESTROMAR) #NUESTROMAR
.

