La rotura del cigüeñal no pudo repararse en la propia embarcación y esto prolonga la inactividad. Se calcula un mes sin actividad. No hay versión oficial. De los dos meses que lleva en el puerto, pasó la mayor parte haciendo pruebas o rota.

La rotura del cigüeñal no pudo repararse en la propia embarcación y esto prolonga la inactividad. Se calcula un mes sin actividad. No hay versión oficial. De los dos meses que lleva en el puerto, pasó la mayor parte haciendo pruebas o rota.

Este martes a las 19:45 se cumplirán exactamente dos semanas desde que se encendió la luz en el tablero del capitán de la Draga 259 C Mendoza, que marcó la detención del motor Nº 2 de la embarcación.

Pasaron 14 días desde que la nave de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables está amarrada en el muelle de la Base Naval y sólo draga horas muertas. El viernes a la tarde, un grupo de los 23 tripulantes que tiene la embarcación, todos afiliados al Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento (SIPEDyB), estaba pintando de blanco parte del casco.

Las peores noticias para el presidente del Consorcio Portuario se terminaron de confirmar el jueves, luego de que los técnicos que mandó Wärtsilä, la empresa que se encargó de poner en valor las dos plantas impulsoras principales de la Draga, terminaran de elaborar el diagnóstico de situación.

El cigüeñal de 7 toneladas, que presentaba las dos bielas dañadas, no podía ser reparado en su lugar de la sala de máquinas, por lo que indefectiblemente tuvo que ser retirado de la embarcación. Luego de varias horas de intenso trabajo, el elemento motor fue colocado en un remolque con rumbo a Capital Federal.

Wärsilä recibió más de 4 millones de pesos de parte del Ministerio de Planificación Federal, el año pasado, para devolverle operatividad a la embarcación que tiene por delante un desafío mayúsculo: retirar casi 3 millones de metros cúbicos de arena de los distintos sectores de la estación marítima local.

A los pocos meses, y ni bien la draga comenzó a succionar arena, el motor Nº 2 comenzó a presentar fallas, las cuales terminaron desencadenando la rotura total el martes 9 de junio.

En las horas posteriores, y cuando todavía no se tenía en claro cómo se podía llegar a reparar el cigüeñal dañado, fuentes confiables de la Dirección de Vías Navegables aseveraron que había dos fechas para reanudar las tareas de dragado, y que la variable era justamente develar el grado de rotura.

“Si no hay que sacar el cigüeñal, en 20 días estamos trabajando de nuevo; si hay que sacarlo, no será antes del mes”, subrayó una fuente contactada por REVISTA PUERTO. Con la misma información, el titular del Consorcio eligió el camino más corto, el más livianito, mientras pidió un poco de paciencia para hacer tangible los resultados de la draga.

Por más que muchos pongan empeño, cuesta adherir a la política de Eduardo Tomás Pezzati. En los dos meses que lleva la Draga en Mar del Plata (llegó el 22 de abril), no parece ser la solución para resolver la emergencia que en materia de dragado tiene el puerto marplatense. De hecho, la mayoría de estos 60 días se la pasó haciendo pruebas o rota.

Ahora que se sabe que el cigüeñal está reparándose en un taller de Buenos Aires, a más de 400 kilómetros de donde está amarrada la draga, y la fecha en que se reactivarán las tareas se estirará hasta el mes que viene, varios días más de los pronosticados por el Consorcio Portuario, en fuentes oficiales hay silencio de radio.

En las últimas horas, y comprobado el grado de prestaciones que ofrece la Mendoza, desde la Armada Argentina corrió el rumor que marcaría el regreso de la Draga Acróbata al cuadro de operaciones. La Armada debe garantizar un calado mínimo para recibir a la regata internacional por el Bicentenario, en febrero próximo, y pensó en esta embarcación.

El problema es que la Acróbata encierra el último gran papelón que en materia de dragado tuvo este puerto. Está desactivada en la Escollera Norte y debe renovar algunos certificados, previa subida a dique para entrar en carrera. Para eso hace falta bastante tiempo, cosa que no sobra en los despachos oficiales.

Pero si en la Armada pensaron en la Acróbata como salvavidas para limpiar el canal de acceso a la Base, es que descuentan que el problema del motor de la Mendoza es apenas la punta del iceberg de una estructura mecánica que dista mucho de la perfección.

Contagiada del oficialismo que la trajo a Mar del Plata, con la complicidad de varios, la Draga Mendoza sólo ofrece un valor testimonial. Lástima que no es candidata el domingo.

Por Roberto Garrone – Fotos de Diego Izquierdo

29/06/09
REVISTA PUERTO

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