Quizás este sea el título más adecuado de una nota que habla de la final de la Copa América y más apropiado aún si de lo que se trata es de dilucidar donde se realizará la 33º America´s Cup.
Quizás este sea el título más adecuado de una nota que habla de la final de la Copa América y más apropiado aún si de lo que se trata es de dilucidar donde se realizará la 33º America´s Cup.
Antes de comenzar la semifinal de la Louis Vuitton, por todo lo visto en los dos Round Robin, nadie dudaba que el BMW Oracle tenía el barco más veloz de los desafiantes; la pregunta era si podía ser más veloz que el SUI 100 del Alinghi. Del Emirates Team New Zeland (TNZ) nadie ponía en tela de juicio la fortaleza del equipo pero si la velocidad del barco.
Ni que hablar de Prada, se decía que la velocidad del Luna Rossa no haría sencilla la clasificación de los Italianos entre los grandes, parecían estar más cerca de los equipos medianos que de los dos primeros.
Pero esto es Copa América y las sorpresas están a la orden del día.
Era real que la velocidad de Oracle era superior a la de Prada en las primeras regatas de las semifinales pero no lo suficiente para contrarrestar a un inspiradísimo Spithill y la genialidad de Torben Grael; y luego de llegar a un 3 a 1 abajo el USA 98 pareció haber enganchado algo en la quilla ya que el Luna Rossa lo apabulló en todos los aspectos.
Luego de esa brillante performance de los italianos, se esperaba una Final apretadísima y un gran espectáculo, pero los kiwis aparecieron con algunos truquitos de maniobra que habían ocultado anteriormente, con algunas sutilezas aerodinámicas en la cubierta y quién sabe si algo más oculto y arrasaron al temido grupo de Francesco de Angelis.
¿Quién se atreve a decir ahora que Alinghi es superior? Algo que hasta hace pocos días sonaba a los cuatro vientos por el Port America’s Cup y hasta dentro de las bases de los equipos involucrados.
Ni siquiera yo, que compartí diariamente de dos años de entrenamiento y muchas regatas con todos los equipos de la competición, pensaba que las sorpresas podían ser tantas. No cabía en mis expectativas esta continua ida y venida en los resultados.
La base del +39 Challenge, mi equipo, es vecina a la de los suizos. Cada día que los veo salir a navegar, observo sus barcos en detalle de arriba a abajo, desde la windex hasta las aletas de la quilla y desde la popa hasta la proa, creo haber visto todo pero luego de ver al TNZ en esta final, estoy convencido que Alinghi me sorprenderá con algo en la Copa América.
Si ya es difícil pronosticar quién va a ganar, más aún lo es saber donde se hará la próxima Copa. Declaraciones del Defender dicen que si ganan repetirán Valencia en dos años y con los mismos tipos de barcos. Sin duda esta es la opción que haría tener más desafiantes pues la plaza europea interesa a muchos sponsors y usar los mismos barcos abarata el presupuesto de la campaña.
No obstante, el traslado de los suizos durante dos meses a Dubai parecía indicar que ese lugar iba a ser la sede de la próxima Copa. Sin dudas, el patriotismo neozelandés hace pensar que si ganan ellos la Copa vuelve a Auckland pero si su sponsor Fly Emirates, de los Emiratos Árabes, le hacen una propuesta millonaria para llevar el evento a su tierra, ¿podrán resistirse?
Ese patriotismo y el hecho que 15 de sus 17 tripulantes son kiwis hicieron que unos meses atrás declararán que si ellos ganan volvería la regla de la nacionalidad del equipo de diseño y de los navegantes pero aún mas estricta. Al poco tiempo se demostró que eso ya no es factible y no parece que se pueda llevar adelante.
Se habló mucho de cambiar la clase de barcos pero esto recién será posible para la 34º edición, aunque la última palabra no se sabrá hasta que el ganador defina las reglas. No suena lógico que un velero no pueda regatear con 25 nudos de viento y que con 18 nudos y olas que se rompen, esté al borde de hundirse.
Existe la filosofía que sostiene que para que un match-race sea atrayente los barcos no deben perder mucho en las viradas y no deben ser mucho más rápidos en popa que en ceñida pero, ¿es eso cierto? ¿No serían mas vistosas las regatas con veleros navegando a 18 nudos, haciendo trasluchadas al límite de irse a la orza y que las imágenes puedan reflejar velocidad y vértigo, además de una depurada táctica de match-race que pocos telespectadores entienden?
Por Alejandro Colla – Exclusivo Sailing Press
21/06/07
SAILING PRESS

