Después de la noche más larga que duró cuatro meses

Después de la noche más larga que duró cuatro meses

Relato de las extremas condiciones de los investigadores en la estación de McMurdo en la Antártida. En la estación McMurdo, la base de investigación más grande en la Antártida, el atardecer del 24 de abril marcó el inicio de una noche que duró cuatro meses.

Relato de las extremas condiciones de los investigadores en la estación de McMurdo en la Antártida. En la estación McMurdo, la base de investigación más grande en la Antártida, el atardecer del 24 de abril marcó el inicio de una noche que duró cuatro meses.

A partir de ese día, los 142 habitantes de la base estuvieron aislados en el continente más frío, más seco, más alto y más aislado de la Tierra. Para ellos, el hospital más cercano estaba a más de cuatro veces la distancia entre Cartagena y Pasto. Por fuera de los edificios de la base, la temperatura difícilmente supera los 25 grados centígrados bajo cero.

El único alimento que no tenían que descongelar o sacar de una lata venía del puñado de plantas que crecen en el vivero de un laboratorio, probablemente las únicas plantas vivas que vieron durante estos oscuros meses.

La labor de estos habitantes invernales de la Antártida es mantener la base y los experimentos científicos que operan desde allí. Bajo las leyes del Tratado Antártico, no existe población permanente en la Antártida y todo su territorio está protegido como un santuario para la biodiversidad y la exploración científica.

Cada año, al llegar el invierno, este ritual de aislamiento se repite en McMurdo y a menor escala en la base Amundsen-Scott en el Polo Sur y en un puñado de estaciones más pequeñas distribuidas alrededor de ese continente que tiene un área equivalente a unas 12 veces la superficie de Colombia.

Este año el desafío para los habitantes invernales de McMurdo es mayor que en cualquiera de las temporadas recientes. El año pasado, el bloqueo del presupuesto de Estados Unidos obligó a reducir las operaciones en la Antártida, y los científicos, que vieron sus experimentos cancelados, regresarán este año al continente helado para retomarlos.

Normalmente, la base de McMurdo está rodeada por el mar congelado. Sin embargo, durante el año pasado las temperaturas inusualmente altas produjeron un deshielo rápido que dejó a la base sin su protección natural ante las olas gigantes producidas por las tormentas.

En febrero de este año, un fuerte oleaje destruyó el muelle en donde atracan los barcos cargueros que cada año proveen a la base con un par de millones de galones de combustible y cientos de toneladas de alimentos y suministros.

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A través de este muelle también se embarcan toneladas de muestras científicas que incluyen meteoritos y cilindros con muestras de hielo de miles de años de antigüedad, que permiten estudiar la evolución de la atmósfera de nuestro planeta, incluyendo los efectos del calentamiento global.

Las 24 horas de oscuridad en McMurdo se rompieron el 19 de agosto con el primer amanecer después del crudo invierno. Durante los dos días siguientes, comenzaron las operaciones aéreas que llevaron a una vanguardia de mecánicos, operarios de maquinaria pesada y cocineros que junto a los 142 habitantes invernales ayudarán a reparar el muelle y a preparar la base para la llegada de los científicos que van a trabajar allí justamente desde esta semana.

A partir de ahora, las noches en McMurdo se harán cada vez más cortas, y después del 22 de octubre la luz del Sol iluminará la base durante las 24 horas del día.

A través de la pista de aterrizaje preparada sobre el mar congelado comenzarán a llegar las más de 1000 personas que temporalmente poblarán McMurdo durante el verano del hemisferio sur. Entre ellos se encuentran biólogos que estudian las formas de vida en los lagos congelados, zoólogos que estudian a las poblaciones de pingüinos, focas y ballenas, ingenieros que estudian las capas de hielo con robots perforadores, y geólogos que se adentran en las cuevas de lava del monte Erebus, entre otros.

También llegarán astrofísicos, en busca de las ondas gravitacionales provenientes del inicio de nuestro Universo en el Big Bang.

N. de la R.: La Base McMurdo está localizada en Lat. 77º51’S Long. 166º40’E, el la ladera de la Isla de Ross, en la Antártida. Tiene un puerto y 3 aeropuertos (2 de ellos estacionales), un helipuerto y 100 edificios.  El número de residentes en verano alcanza a 1000.

(*) Primera entrega sobre la semana de la ciencia en la Antártida.

Por Juan Diego Soler -Ph. D., investigador del IAS, Francia. (EL TIEMPO)

22/09/14

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