Desembarques y precios de la caballa. Otro tesoro que cambió de manos

(Mar del Plata) Como la anchoita, la caballa hasta hace apenas un par de años, era una especie objetivo exclusivamente de la flota menor, las embarcaciones de rada/ría y las lanchas artesanales de la banquina chica.

(Mar del Plata) Como la anchoita, la caballa hasta hace apenas un par de años, era una especie objetivo exclusivamente de la flota menor, las embarcaciones de rada/ría y las lanchas artesanales de la banquina chica.

De la mano de la ausencia de merluza, la flota de mayor eslora y capacidad de pesca que opera en aguas provinciales desde el puerto marplatense, comenzó a buscar otros recursos, principalmente del variado costero para disimular esa carencia de hubbsi.

Este traslado de piezas en el mapa pesquero bonaerense generó que los buques de mayor capacidad extractiva comiencen a capturar especies, como la caballa, la anchoita o la corvina, mucho tiempo antes que estos recursos se ubiquen al alcance de las redes de los más chicos. Cuando esto sucedía, comenzaba la “zafra”.

De acuerdo a datos estadísticos, el año pasado la flota de rada/ría capturó 0,2 toneladas de caballa, o “magrú”, como le dicen los viejos pescadores italianos que todavía salen a buscarla al comenzar cada primavera. Y no es que la caballa no exista. La pescan otros y antes, lo que no solo genera un problema de accesibilidad, sino también de precios.

De las 8.042 toneladas que declararon desembarcar el año pasado, 8.006 se bajaron en el puerto marplatense. Todos capturaron caballa, menos los que históricamente lo hacían.

Los costeros bajaron 923 toneladas y los fresqueros 6.638 toneladas. Hasta los congeladores la capturaron: descargaron 480 toneladas. Dos años antes la situación era diametralmente opuesta: de las 2.387 toneladas desembarcadas en Mar del Plata, 1.779 les correspondió a la flota chica.

Los meses más fructíferos del año pasado fueron septiembre y octubre: antes que la puedan capturar los barcos más chicos, que tocaron algo recién en diciembre. A esa altura la empresa Indupesa, la más importante conservera del puerto local, compró a $2,10 por kilo. Cuando las embarcaciones de Rada/Ría llegaron con sus caballas, el precio se había desplomado a $1,70.

Ni siquiera pudieron vender toda su producción: de los 150 cajones que estaban autorizados a traer, en Coomarpes les compraban 60. Los otros 90 se congelaron a la espera de nuevas oportunidades. Todavía están en frío.

Las protestas de los pescadores de la flota menor se multiplican y se quejan por no encontrar respaldo en sus referentes sectoriales. Luis Ignoto, presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, no respondió a los llamados de este medio cuando se lo quiso consultar por la situación. Estaba en pleno desarrollo la Fiesta Nacional de los Pescadores. Celebración que en cualquier momento se queda sin protagonistas centrales; al menos los más pequeños.

28/01/08
PESCA & PUERTOS

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