“Fue una llamada tristemente famosa, inútil y provocadora. De Falco perdió el autocontrol”, declaró Schettino a periodistas al final de la audiencia este lunes.
“Fue una llamada tristemente famosa, inútil y provocadora. De Falco perdió el autocontrol”, declaró Schettino a periodistas al final de la audiencia este lunes.
Roma, Italia.- De “inútil y provocadora” calificó hoy el ex capitán del barco Costa Concordia, Francesco Schettino, la llamada telefónica en la que el comandante Gregorio De Falco le ordenó volver a la nave que zozobró en enero de 2012 frente a las costas italianas.
El naufragio ocurrió el 13 de enero de 2012 frente a la isla italiana del Giglio.
Schettino y De Falco se vieron hoy por primera vez frente a frente, en una audiencia del proceso en la central ciudad de Grosseto, en la que el ex capitán del Costa Concordia enfrenta cargos por homicidio culposo, naufragio y abandono de la nave.
“Vada a bordo, cazzo” (Vaya a bordo, carajo), fue la famosa expresión con la que De Falco, comandante de la Marina, ordenó a Schettino regresar al barco, que había abandonado con cientos de personas.
“Fue una llamada tristemente famosa, inútil y provocadora. De Falco perdió el autocontrol”, declaró Schettino a periodistas al final de la audiencia este lunes.
Antes, los jueces hicieron escuchar en el sala la grabación de la conversación telefónica, cuyo contenido dio la vuelta al mundo.
Medios locales resaltaron que Schettino bajó la mirada y sonrió amargamente al escuchar hoy la conversación, mantenida en los dramáticos momentos en los que el Costa Concordia se iba a pique.
Interrogado en calidad de testigo, De Falco, comandante de la capitanía del puerto de Livorno, explicó que la noche del naufragio en el que murieron 33 personas llamó a Schettino, quien debía ser “el perno central para coordinar los socorros”.
Sin embargo, el entonces capitán del Costa Concordia ya había escapado en una lancha salvavidas y desobedeció la orden de regresar de inmediato para dar informaciones detalladas sobre cuántas personas se encontraban aún a bordo y las necesidades que tenían.
De Falco recordó que a casi de una hora de que el Costa Concordia encallara frente a la isla del Giglio, la tripulación no había lanzado la llamada de auxilio, y que la capitanía del puerto de Livorno sospechaba que la situación era grave.
La capitanía había sido alertada por el cuerpo de carabineros de la ciudad de Prato, que a su vez había recibido una llamada de la pariente de una pasajera que había descrito una situación crítica a bordo del crucero.
“La tripulación había dicho que se trataba sólo de un apagón, negó que hubiera heridos o que necesitaran ayuda, después admitieron que estaba entrando el agua”, declaró De Falco.
Dijo no comprender todavía cómo es que Schettino abandonó el barco con cientos de personas a bordo.
La próxima audiencia del juicio proseguirá la semana próxima en un teatro de la ciudad de Grosseto, en la central región de Toscana.
10/03/13
VANGUARDIA
