De cómo el sudor frío se cristalizó con una imagen de terror

Bastó una imagen para que el sudor frío se cristalizara en la espalda de funcionarios que pensaban contar con el sobreentendido margen electoral: la de turistas jubilados sin poder bajar de los cruceros ni entrar a la flamante terminal Quinquela Martín -visitada, inaugurada y celebrada por la propia Presidenta-, que estaría desolada por un feroz paro.

Bastó una imagen para que el sudor frío se cristalizara en la espalda de funcionarios que pensaban contar con el sobreentendido margen electoral: la de turistas jubilados sin poder bajar de los cruceros ni entrar a la flamante terminal Quinquela Martín -visitada, inaugurada y celebrada por la propia Presidenta-, que estaría desolada por un feroz paro.

Los sindicalistas saben más por viejos que por diablos. Y el postergado sistema de Transporte corría el riesgo de transformarse en el primer cachetazo público al nuevo gobierno.

Ni hablar. Dónde firmo. Cosas de la mezquindad política. Hace meses, técnicos portuarios del propio gobierno junto con empresarios de las terminales trabajan en el plan integral del puerto de los próximos 20 años. Millones y millones de dólares (casi un Nuevo Puerto Nuevo) no lograron más entidad en Planificación que ser carpetas en sus laberintos.

En cambio, los sindicalistas se llevaron una garantía de que, pase lo que pase, su continuidad laboral está garantizada. Sin proponérselo, Bactssa (cuya concesión en terminal 5 vence en 2012) encontró su mejor aliado en los mismos que dentro de poco tiempo exigirán un ajuste en paritarias.

Lo que los empresarios quieren es no llegar al límite del fin de concesiones para refrendar su compromiso con Buenos Aires. La Administración General de Puertos (AGP) estudió pliegos y exprimió los vericuetos legales. Pero sólo con la presión sindical llegó el compromiso: 10 días hábiles desde el 19 de este mes para ratificar por parte del Ministerio de Planificación la readecuación contractual del contrato de concesión de la terminal 5.

Otro detalle: fue la primera manifestación pública de unidad entre Coria (grúas móviles) y Corvalán (estibadores), enemigos en comunión por el espanto de las bases desbordadas.

Por Emiliano Galli

25/10/11

LA NACION

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