Cuento: “La Plataforma” (Daniel Molina Carranza)

Cuento: “La Plataforma” (Daniel Molina Carranza)

Hay una estrofa de la famosa canción del musical Cabaret, interpretada por Liza Minelli “el dinero hace mover el mundo” (money makes the world go round). En este mundo hasta ahora dependiente de las fuentes fósiles de energía, el petróleo es el gran motor de nuestras vidas y de nuestras economías. Se consumen alrededor de noventa millones de barriles diarios de crudo y para conseguir complacer esta enorme demanda, las compañías petrolíferas “literalmente” barren nuestro planeta en busca del preciado “oro negro”, tanto por tierra como en los océanos.

Teniendo en cuenta que las tres cuartas partes de nuestro planeta son de agua salada, la mayoría de las grandes reservas petrolíferas se encuentran sumergidas. Para conseguir el propósito de obtener el oro negro del fondo de los océanos, las compañías petrolíferas invierten enormes sumas de dinero en la construcción y mantenimiento de unos artefactos denominados plataformas de perforación y de almacenamiento de crudo y gas.

Hoy en día, estas estructuras son consideradas verdaderas ciudades flotantes, dando cada una alojamiento y ocupación laboral a cientos de personas, siendo capaces de perforar la corteza terrestre a más de 1.200 metros de profundidad.

“La Plataforma”

Es agosto de 1956 en Peterhead costa oriental de Escocia, Bob Wallace un robusto pescador recoge del mar una jaula de langostas que las sube al muelle, bajo los graznidos de las gaviotas que sobrevuelan el puerto en busca de comida. Su hijo William lo mira con admiración y sueña ser como su padre, disfrutar esa vida de pescador, vivir feliz y en libertad.

Además de las langostas y los carabineros capturados, en una canasta llevan varios productos de la pesca del día, en general piezas de haddock, un pescado muy popular en Escocia. Al llegar al pueblo lo venderían fresco, y quienes lo compraran, lo prepararían de diferentes formas: fritos acompañado de chips (el popular fish and chips), o lo ahumarían (smoked fish) artesanalmente. No era muy popular congelar el pescado del día, por el bajo rendimiento de las heladeras de esa época. Las langostas y mariscos en general iban al mercado de primera venta del puerto para ser rematados.

Peterhead es un puerto pesquero que se encuentra cerca de la ciudad de Aberdeen. Toda la arquitectura del pueblo es muy gris, por la abundancia de piedra de ese tono usada en la construcción, es el mismo estilo de todas las ciudades costeras escocesas. Es un pueblo pequeño de no más de diez mil personas. Su importancia se basa en la presencia de la Scottish Maritime Academy, excelente escuela de formación de marinos y por un importante puerto hacia el Mar del Norte.

El pequeño Williams debía asistir a la escuela básica en su pueblo, donde los deportes náuticos se aprendían de muy jóvenes y se alternaban con el rugby y el football. Durante el invierno los fines de semana la familia se trasladaba a Aviemore situado en las Highlands a esquiar. Un lugar bellísimo con impresionantes vistas a las montañas y rodeado de numerosas aldeas agrícolas. Su padre los llevaba en el camioncito Bedford por el camino de montaña, y acampaban en los refugios de la base de las pistas. Todo eso iba formando su carácter y fue cimentando la amistad con otros niños de su edad. Uno de ellos es Ian Lettans el amigo que lo acompañará toda una vida de camaradería.

Los estudios secundarios ambos los realizaron en la Fraserburgh Academy, un internado para jóvenes no pudientes, pero de buen nivel de educación. La vida en el internado era casi militarizada y únicamente salían los fines de semana a visitar a sus familias. En esas salidas es donde William y su amigo Ian conocen a dos hermosas hermanas, una pelirroja y la otra rubia. Ambos se enamoran de las hermanas, sea por la belleza y dulzura de las muchachas, o por la necesidad de tener una pareja del sexo opuesto que les ayude a soportar el encierro semanal.

Margaret y Anne Queen, que así se llamaban, también son originarias de Peterhead y su padre de oficio pescador como Bob Wallace. Los cuatro jóvenes disfrutan intensamente esos fines de semana, estar juntos y recorrer la campiña, que realmente es muy bonita. Al principio eran los picnics en la costa y después ya buscaban lugares más discretos donde dar lugar a sus juegos amorosos. No hay nada que supere el amor de juventud, el descubrirse el uno al otro.

Un fin de semana las dos parejas visitan un club de golf de los muchos que hay en la zona, y se apasionan por ese deporte. No hay que olvidar que el golf nació en Escocia y sus links son impresionantes. El disfrutar juntos, el amor, el tiempo libre y el deporte va transformando a las dos parejas en inseparables.

Ian y Williams al recibirse de sus estudios secundarios deciden encaminar sus pasos a la academia naval de Peterhead, donde después de cursar durante tres años, egresan como marinos aptos para cualquier trabajo náutico, excepto el buceo. En la academia únicamente los capacitan para ser buzos de borda.

A Ian no le interesa tanto el buceo como disfruta navegar, pero a Williams le apasiona llegar a ser buzo profesional, además de marino, por eso paralelamente a sus estudios náuticos, se anota en la Escuela de buceo de Inverness,la capital cultural de las Tierras Altas Escocesas . Ahí se capacitan en buceo profesional para poder trabajar en soldaduras y acoples bajo la superficie del mar. También realizaban ejercicios en naufragios en Orkney en donde en 1919, al menos 52 buques de la flota alemana fueron hundidos en Scapa Flow en las islas Orkney .

En esa época se empieza a usar el buceo de saturación para poder trabajar hasta 200 metros de profundidad. Los británicos aprenden de los franceses, donde en la Comex ya empezaba el delicado trabajo de capacitar a los buzos de profundidad. William pensaba que el futuro para un joven de Peterhead estaba en el mar y más aún en las actividades subacuáticas de profundidad, lo que era absolutamente cierto porque con la proliferación de la explotación petrolera costas afuera a partir del año mil novecientos setenta y cinco, los buzos se transforman en un eslabón fundamental en ese trabajo.

Mientras la vida transcurría apaciblemente en esta etapa de aprendizaje y formación profesional, el Reino Unido en 1982 declara la guerra a la República Argentina por el archipiélago de Malvinas, Orcadas y las Islas del Atlántico Sur. Todo cambia para Ian y Williams cuando son convocados a las armas como reservistas navales y destinados al transporte de tropas de las fuerzas auxiliares de la Armada británica el RFA Sir Tristam.

Adaptarse a la disciplina militar a bordo no fue para ellos gran problema, y el barco era relativamente cómodo. Construido en 1966 el RFA Sir Tristam era un buque logístico de desembarco perteneciente a la Real Flota Auxiliar del Reino Unido. Relativamente pequeño con sus 125 metros de eslora, y 20 m de manga, desplazaba unas 3200 toneladas . La dotación del barco era de sesenta hombres y transportaban trescientos infantes para ser desembarcados en las islas, más material de repuesto para los helicópteros que ya estaban operando en tierra.

El ocho de junio fue quizás el día más negro para la flota inglesa. En la Bahía Agradable de la Isla Soledad, perteneciente al archipiélago de Malvinas, el RFA Sir Tristam es impactado por tres bombas lanzadas por aviones argentinos. Ese día con cincuenta muertos entre los dos transportes de tropa ingleses que estaban en la playa, debieron suspender el desembarco. Ian y Williams salvan milagrosamente sus vidas, en especial porque servían en el aprovisionamiento de las dos ametralladoras de defensa antiaérea de 40 mm. existentes a bordo.

Por primera vez viven el infierno de los incendios y las explosiones en los barcos, la desesperación de la gente y la presencia de la muerte en todas sus formas de expresión: el dolor, el sonido, el olor. Una sensación muy fuerte. A los dos días del ataque aéreo logran desembarcar la gente y el material de repuestos para helicópteros que llevaban a bordo, pero el barco se hunde en la playa. Terminada la guerra fue reflotado y llevado a Puerto Argentino, donde se usó como alojamiento hasta 1984. Después el buque retornó en remolque a Inglaterra para ser reconstruido.

Nuestros personajes, una vez finalizada la contienda lograron regresar a Escocia. Lo hicieron a bordo del RFA Sir Geraint que era un buque logístico de desembarco como el Sir Tristam. El arribo a Inglaterra fue muy emocionante, con las familias de ambos esperándolos y sobre todo con la presencia de las novias. Regresaron todos juntos en tren a Peterhead. La alegría era enorme pero no podían olvidar lo vivido.

Al regreso a su tierra, transformados en hombres maduros, porque la guerra adelanta los tiempos y cambia a la gente, William decide casarse con Margaret y formar una familia. Quiere olvidarse de la guerra y formar un futuro. Ya la pesca había dejado de ser un negocio redituable en Escocia y el dinero fuerte y rápido estaba en el petróleo. Más precisamente en las plataformas petroleras y en los barcos de apoyo y servicios.

Ian siente la misma necesidad. En los puertos escoceses, los pescadores forzados por la mala pesca y nuevas posibilidades que dan los hidrocarburos cambian la orientación de su trabajo y hasta transforman los barcos para atender el mantenimiento de las tuberías de petróleo que desde las plataformas alimentan las bases en la costa. En esta tarea los buzos son imprescindibles. También el gas pasó a ser tan importante como el petróleo, en su faz natural o comprimido como gas líquido.

Únicamente la gente mayor como Bob, Queen y los de su generación se resistieron al cambio y no quisieron entrar en la locura del oro negro, prefiriendo jubilarse o conformarse con un menor ingreso pesquero. Veían con malos ojos el daño que se está produciendo al ambiente marino. La explotación inicial de campo petrolero gasífero del Mar del Norte, especialmente por Noruega e Inglaterra, fue avanzando sin respetar las normas de equilibrio ecológico, ni la seguridad industrial. En la crisis económica de Gran Bretaña la explotación petrolera costa afuera se transformaba en la solución a los problemas que atravesaba el país.

Ian y William, obtuvieron su primer trabajo en la isla Flotta perteneciente a las Orcadas, en el abastecimiento a una terminal de petróleo existente ahí. Encontraron plaza para embarcar en un barco cuya función era controlar las tuberías de petróleo, que desde las plataformas llegaban a la destilería de la isla. William como buzo controlaba las tuberías, mientras Ian atendía los trabajos en la cubierta del barco. El mismo estaba equipado con una cámara de descompresión y un cuarto para trabajar en las mezclas de helio y oxígeno. William bajaba usando una torre de buceo que el buque arriaba hasta el fondo del mar donde estaban tendidas las tuberías.

Si bien el trabajo era muy duro, William pasaba días en la cámara de compresión para poder sumergirse frecuentemente en esas profundidades, se compensaba el sacrificio porque la paga era buena y el trabajo se limitaba a cuarenta días duros de trabajo por cuarenta días de descanso. Ambos marinos ya casados con las hermanas Queen recibían de parte de ellas el apoyo espiritual y la tranquilidad tan necesarios para soportar el difícil trabajo. Ahora el próximo paso era ir por más. Sentían que aún estaban lejos del dinero grande, y eso lo conseguirían cuando pudieran ir a trabajar a alguna de las plataformas de explotación.

En esos días a 180 kilómetros de Aberdeen en el Mar del Norte existía una plataforma de explotación, la Claymore que servía de base para el trepano y la tubería de explotación de gas y petróleo. Era propiedad de Occidental Petroleum Corporation (OPCAL). La producción de la plataforma comenzó en 1976, primero como una plataforma petrolera de perforación, y luego adaptada a la producción de gas. El petróleo era bombeado a la destilería de la isla Flotta por una tubería submarina de 30 pulgadas, mientras que el gas era enviado a la costa escocesa al norte de Aberdeen a la localidad de St. Fergus utilizando otra tubería de 18 pulgadas. Una plataforma menor completaba el cuadro, era La Tartan.

En los años ochenta se completó el equipamiento con una plataforma semi sumergible, la Piper Alpha compuesta por cuatro módulos separados. Construida en partes por la empresa de Ingeniería McDermott, en las ciudades escocesa de Ardersier, y otra parte en Cherburgo Francia. Las secciones fueron unidas en Ardersier y luego se remolcó la plataforma completa hasta el nuevo emplazamiento. La Piper Alpha era la más grande y pesada de todo el mar del Norte.

Contaba con dos partes principales para el desarrollo de la explotación de petróleo: la torre de perforación donde salía el petróleo crudo, gas propano y gas condensado, que se ubicaba en la explanada Sur. La segunda parte ubicada en la explanada norte era para la producción de gas condensado que podía ser embarcado directamente desde el reservorio de la plataforma, a los barcos gaseros que fueran a abastecerse.

Para servir a la plataforma había dos barcos supply permanentes uno noruego y el otro británico, que se iban sustituyendo en la medida de las necesidades especialmente para el abastecimiento de suministros, permanentemente había uno a las ordenes en cercanías de la plataforma. Finalmente, en el denominado sector cuatro estaba el helipuerto para movimiento del personal y la grúa para movimiento de cargas y personas desde los barcos de apoyo. Cuando Ian y Williams se presentaron a buscar trabajo, Ian fue destinado a uno de los supply el inglés “Sandhaven”, y William directo a la plataforma, para integrar el grupo de buzos.

El 6 de julio de 1988 una serie de explosiones destruyeron completamente la plataforma. Las explosiones y los incendios mataron a 167 hombres; 61 lograron sobrevivir. Entre las víctimas mortales se incluyeron 2 miembros de la tripulación del buque de rescate Sandhaven, uno era Ian.

En el año 2006, gracias a un crédito del Consejo Federal de Inversiones de Argentina, pude viajar a Aberdeen a conocer in situ como había sido el proyecto de integración de la pesca con el petróleo. En ese momento Yacimiento Petrolíferos Fiscales estaba decidido a avanzar en la explotación costa afuera de petróleo del Golfo San Jorge, pese a oposición de la comunidad de Chubut, en especial la gente de la pesca. En el supuesto caso que se avanzara en ese proyecto yo quería saber de qué manera nos impactaría a las empresas pesqueras y si existía algún modo de compensación. Por eso era muy importante ir a Escocia y a Noruega, que fueron los países que más sintieron el impacto de la explotación petrolera.

Me trasladé vía aérea a Londres y por el mismo medio a Edimburgo. De Edimburgo a Aberdeen en micro, disfrutando un paisaje realmente memorable. Al llegar a esta ciudad portuaria me alojé en un hotel céntrico, nada lujoso, el Mercure Aberdeen Caledonian, pero si especialmente caro. Bueno todo me resultaba muy costoso por el cambio de moneda que no me favorecía para nada.

Esa noche conocí a quien sería mi anfitrión el jefe de puerto de Aberdeen: William Wallace. Enterado de mi arribo me pasó a buscar por el hotel y fuimos a un pub a disfrutar unas cervezas Ale, tan características de la zona. El Pub era el Ma Cameron’s el más antiguo bar en Aberdeen que data de 1746 ubicado en Belmont Street en el corazón del centro de la ciudad. Fue una excelente oportunidad para conocernos, a través de la embajada argentina había sido informado cuál era el objetivo en mi breve visita de una semana.

En el distendido ambiente de la cervecería y en la agradable charla me enteré que William era marino lo que nos identificaba, que era hijo de pescadores, que no es mi caso,y que había trabajado mucho en la explotación petrolera antes de dedicarse a la administración portuaria. Ahora se desempeñaba como jefe del Puerto de Aberdeen y el responsable de compatibilizar las diferentes tareas que se desarrollan en ese ámbito. Quedamos que me pasaría a buscar al otro día para desayunar en la cantina del puerto, lo cual equivocadamente pensé que era buena idea para evitar el desayuno escocés, que me resulta muy pesado para primera comida del día.

A la mañana siguiente me pasó a buscar en su Vauxhall, un modelo no muy moderno, que me hizo recordar a un auto de mi padre cuando era yo era niño de esa marca, y que a nadie de mi familia le gustaba. Al llegar a la cantina, me di cuenta que todos me miraban con signos de amistad, sabían que era argentino y no tan solo no les molestaba, sino que disfrutaban que estuviera ahí. William me dijo que yo era bienvenido en Escocia.

Nos esperaba su secretaria, una rubiecita muy agradable de sonrisa permanente. Lo desastroso fue el desayuno, un tazón del porridge que está elaborado con avena, y para mí era lo más parecido a la sopa de chuño, un plato de bennys, elaborado con pescado ahumado, que ellos lo consideran una de las maravillas gastronómicas de este país. Si ustedes no son de las personas que pueden empezar el día con algo salado, no se acerquen por el puerto de Aberdeen a desayunar. Yo rechacé el té y desayuné café con un pan tostado y queso que improvisó el cantinero. De las deliciosas croissant ni hablar.

Ese día hicimos una visita rápida al puerto y las instalaciones pesqueras, luego nos movilizamos hacia el norte, para conocer St. Fergus la gigantesca terminal de gas que recibe el producto de las plataformas del Mar del Norte. Quedamos en verlo en mayor detalle más adelante. Me interesaba al otro día visitar a un enorme pesquero de arenque totalmente automatizado, que estaba en parado en muelle, dado que la pesca en Escocia es estacional y esos barcos pescan pocos meses al año y luego quedan parados.

Al dejarme en el hotel quedamos en que al otro día cenaríamos en su casa en el barrio universitario y conocería a su esposa Margaret Queen. Y así fue, después de trabajar y pegarme una ducha en el hotel, Williams me pasó a buscar para cenar en su casa. Un delicioso momento con una compañía más que agradable que era la de su esposa. Fue esa noche mientras tomábamos un excelente blended malt scotch whisky, que me contó de la guerra de Malvinas que él vivió, de su amigo Ian y que pese al odio que tenían por los ingleses cuando Gran Bretaña los llamó a la guerra acudieron sin chistar. Que consideraban que las Malvinas eran argentinas, pero que su opinión al respecto no cambiaba mucho la cosa.

Quedamos que al otro día cuando fuéramos a St Fergus, cuyo puerto también estaba en su área de responsabilidad, me iba a contar la página más triste de la historia de su vida: la explosión de la plataforma petrolera Piper Alpha donde había trabajado como buzo, y la muerte de su amigo Ian embarcado en el buque de rescate, cuando fue a rescatarlo.

La semana pasó volando visitando instalaciones pesqueras trabajando a media máquina, charlando con los pescadores, gente de la estiba y por la mañana visitando el mercado de primera venta de productos pesqueros que funciona en el puerto. Pero yo deseaba intensamente que me relatara sobre el accidente de la plataforma, antes de que me fuera de Escocia. En lo personal tenía alguna idea de lo ocurrido, y como perito naval, tuve acceso a las conclusiones de la investigación del accidente.

Así que cuando esa mañana William pasó a buscarme en su automóvil, para ir vía Peterhead hasta St. Fergus yo estaba realmente emocionado y ansioso. Wallace condujo con rumbo norte bordeando la costa a cuyo costado con dirección Este se veían maravillosos links de golf que llamaban a jugar unos hoyos, pero lamentablemente no podíamos hacerlo porque éramos esclavos del tiempo. No sería éste mi único viaje a Escocia, así que me hice a la idea de hacerlo más adelante cuando viajara por turismo. A los pocos kilómetros que habíamos salido de condado Williams empezó la charla:

— Como te he comentado, en búsqueda de ganar buen dinero para asegurar mi futuro y el de mi familia, luego de trabajar bastante tiempo en tareas auxiliares de apoyo a la actividad petrolera, logré un puesto como buzo en la plataforma Piper Alpha, con una paga excelente. el trabajo era pesadísimo y pasábamos días completos en el cuarto de presurización cuando trabajábamos en profundidad. Mi amigo Ian continuó trabajando en el buque de rescate Sandhaven.

El 6 de julio de 1988 se produjo el peor accidente que se recuerde en el Mar del Norte. El día previo al accidente había finalizado mi tarea de descompresión y trabajamos en no más de 10 a 20 metros de profundidad controlando los propulsores, lo que nos permitía a los buzos no tener necesidad de presurizarnos y podíamos trabajar sin usar mezcla de gases.

Como en el módulo 4 que era donde estaba el alojamiento de personal no había lugar, fuimos enviados al módulo tres al otro lado de esa área en el sector norte. Además, los buzos no éramos bien vistos, acusados de desordenados y un poco sucios. De hecho, posiblemente lo éramos y donde pasábamos dejábamos un reguero de agua y equipos.

La plataforma tenia parrillas metálicas como piso para que escurrieran los líquidos, y ahí fue donde nuestro jefe cometió un error al poner sobre la parrilla una goma gruesa para que pidiéramos pisar con las botas de buceo sin lastimarnos.

—Y eso ¿porque fue un error? Pregunté al no entender

— porque el día del accidente el petróleo que rebasaba la cubierta alta en vez de escurrirse al mar, formó ahí una pileta que al entrar en ignición, transformó el área en un infierno y no nos permitió llegar a la zona de escape. No hubo más solución que tirarnos al mar desde el alojamiento, eran 200 pies de altura, aunque eso fue lo que nos salvó.

Pero permíteme que te cuente como se produjo la explosión. La gente de mantenimiento había puesto fuera de servicio una bomba de condensación en la planta de gas licuado, con la idea de repararla. El grupo de maquinistas que cambiaron la bomba, pusieron una de repuesto sin saber que carecía de válvula de seguridad y además para agravar el error ajustaron mal el ciego de la tubería. Por otro lado, el sistema automático de agua para la lucha contra incendios estaba en manual para agilizar las operaciones de las operaciones de buceo. — me aclaró y luego continuó:

— Ese día a las diez de la noche, una fuga de gas ocurrió al reencender la bomba recién instalada y una gran cantidad de gas condensado fue liberado formando una nube explosiva que por un cortocircuito eléctrico produjo la primera explosión, no habrían pasado 20 minutos cuando se produjo la segunda explosión que se debió a la ruptura de las bandejas de tubería entrantes, y ahí es cuando hubo responsabilidad del equipo de buzos por haber tendido la goma protectora de la parrilla. — En ese momento William detuvo el automóvil y nos quedamos mirando el mar a través de un link de golf a la derecha de la ruta elevada. Los ojos de William estaban vidriosos por la emoción y le costaba seguir con el relato, así que aprovechó para cambiar de tema por un rato

—Mira, —me dijo señalando con el dedo un campo de golf— en este club veníamos a jugar con mi esposa cuando éramos novios. La confitería da al mar desde una terraza, así que disfrutábamos mucho tomar el té en ese lugar. Lástima que ahora no tenemos tiempo, aunque sea de caminar por el fairway— Luego nos quedamos en silencio un tiempo, yo esperaba que se recuperara de la emoción del relato y así fue cuando arrancó el Vauxhall y seguimos la ruta al norte. Luego de un rato Williams continuó el relato

— Además de las dos explosiones que te he contado hubo dos más producida por las tuberías entrantes, estas tuberías pasaban por debajo del cuarto de escape donde estaba parte de la tripulación esperando para ser evacuada por el helicóptero “Sea King” que se acercaba desde la costa para evacuar el personal. En ese lugar se produjo el mayor desastre de pérdida de vidas humanas dado que al explotar las tuberías el modulo completo se destruyó cayendo al mar y arrastrando en su interior a los que estaban ahí. El Sea King siguió vuelo hasta el helipuerto de la plataforma Tartan para colaborar con la evacuación de gente cuando pudier acercarse, pero la Piper Alpha era un infierno en el mar.

En ese momento desde el barco supply habían enviado dos botes inflables con motor fuera de borda a recuperar gente. Uno estaba tripulado por mi gran amigo y hermano de la vida Ian, quien desesperadamente me buscaba entre los sobrevivientes. Los tripulantes al ver que no podían evacuar en el helicóptero, bajaron por cuerdas, mangueras o como nosotros que saltamos al mar. El bote de Ian fue dado vuelta por una viga de hierro que cayó desde la plataforma y cuando salió a superficie faltaban los dos tripulantes, que desaparecieron y nuca más pudieron ser encontrados. Como una ironía del destino yo me salvé al subirme al bote de mi amigo que flotaba vacío, y desde ahí con otro buzo fuimos recogiendo la gente que flotaba.

También fue milagroso que barcos de la Armada que regresaban de un operativo con la Armada de Noruega, enterados del desastre navegaron a la zona a toda máquina y enviaron inicialmente sus helicópteros con nadadores de rescate y cuando estuvieron más cerca arriaron las lanchas rápidas de a bordo. Nosotros una vez rescatados nosotros terminamos en la cubierta del barco de apoyo, desesperadamente pregunté por Ian y fue ahí que me enteré que había salido tripulando el bote con el cual yo había regresado a bordo. Quise salir a buscarlo, pero el capitán me lo prohibió, el mar era una danza dantesca de llamas — hasta ahí el relato de Williams y prefirió no seguir.

La visita a la planta de gas, pasó a ser un detalle sin significación, y yo no podía sacarme de mi cabeza lo que me había relatado durante el viaje, así que le propuse a Williams que si me permitía, quería llevar unas flores al monumento que recuerda el accidente. Estuvo de acuerdo y me dijo que iríamos con su mujer y su hermana viuda de Ian lettans: Anne, y que iríamos al otro día, antes de mi vuelo a Londres.

Ni bien me levanté y desayuné, rápidamente caminé unas cuadras hasta una florería que ya había visto y compré una palma de flores, regresé al hotel y esperé que me pasaran a buscar con mis valijas listas y habiendo cerrado la cuenta. Cuando vinieron fuimos al parque Hazlehead de Aberdeen donde está la estatua conmemorativa de los fallecidos en el accidente. Me explicaron que el monumento había sido inaugurado con la presencia de la reina de Inglaterra y me invitaron a ver una placa con los nombres de los muertos y desaparecidos. Pude leer la siguiente inscripción: “Dedicado a la memoria de los ciento sesenta y siete hombres que perdieron sus vidas en el desastre de la plataforma Piper Alpha el día 6 de Julio de 1988”. Respetuosamente dejé la ofrenda floral, me aparté unos pasos y recé una oración por el eterno descanso de sus almas. Luego nos abrazamos los cuatro muy emocionados, máxime por el llanto incontenible de Anne.

Me acompañaron al aeródromo de Aberdeen y me despedí de estos nuevos amigos. Había aprendido mucho, más de lo que esperaba encontrar. Entendí lo importante que es estudiar en la explotación costa afuera, el impacto ecológico y las consecuencias para el resto de la actividad náutica, como la pesquera. Que no hay dinero en el mundo que valga la vida de tantos seres humanos. Pasados los años entiendo que todo ha cambiado y que se han extremado las precauciones, pero siempre queda el miedo a la locura humana que activa la ambición. (DANIEL MOLINA CARRANZA) #NUESTROMAR

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