Cubrieron los restos del barco encallado en la zona de Punta Cuevas

Un grupo de científicos del Instituto de Antropología Argentina junto a voluntarios de nuestra ciudad completaron ayer las tareas de recubrimiento de los restos de un naufragio que data de mediados del Siglo XIX y que se encuentra en la zona de la Curva del Indio.

Un grupo de científicos del Instituto de Antropología Argentina junto a voluntarios de nuestra ciudad completaron ayer las tareas de recubrimiento de los restos de un naufragio que data de mediados del Siglo XIX y que se encuentra en la zona de la Curva del Indio.

Durante buena parte de la tarde, los investigadores y los voluntarios se ocuparon de llenar bolsas con arena y posteriormente trasladarlas hasta el lugar donde están ubicados los restos de una nave de madera que se presume encalló y se incendió en el sector sur de la Bahía Nueva.

Un grupo de científicos del Instituto de Antropología Argentina junto a voluntarios de nuestra ciudad completaron ayer las tareas de recubrimiento de los restos de un naufragio que data de mediados del Siglo XIX y que se encuentra en la zona de la Curva del Indio. Durante buena parte de la tarde del viernes, los investigadores y los voluntarios se ocuparon de llenar bolsas con arena y posteriormente trasladarlas hasta el lugar donde están ubicados los restos de una nave de madera que presume encalló y se incendió en el sector sur de la Bahía Nueva. Los trabajos fueron dirigidos por el equipo del Proyecto de Relevamiento del Patrimonio Cultural Subacuático de Península Valdés que dirige la Doctora Dolores Elkin del Instituto Nacional de Antropología, quienes a lo largo de toda la semana hicieron un relevamiento del lugar. El grupo de trabajo conformado por Cristian Murray, Mónica Grosso y Guillermo Ledesma del INA contó con la colaboración voluntaria de la Asociación Punta Cuevas y el Centro Nacional Patagónico.

PROTEGERLO DE LA EROSION

El objetivo de cubrir los restos de la embarcación con bolsas de arena persiguió el doble propósito de proteger por un lado a los restos de la erosión, además de resguardar la seguridad de las personas que utilizan el lugar como balneario.

El Arquitecto Cristian Murray informó ayer que el grupo de trabajo estuvo una semana en la zona, tiempo durante el cual "hicimos un relevamiento bastante detallado de la estructura, porque es bastante grande y hoy en el último día cubrimos los restos con bolsas de arenas para protegerlos y para evitar algún tipo de accidente de la gente que esta en la zona".

Murray sostuvo que se trata de un barco antiguo por cierto, "con el casco de madera, parecería ser un barco mercante, posiblemente vinculado con la actividad lobera y ballenera que había en el siglo XIX en la zona y creemos que justamente data de mediados del siglo XIX, aparentemente 1850 mas o menos, antes de la llegada de los colonos galeses y coincidiría con el relato de los colonos galeses que identificaron un barco encallado que había en la zona, cuando ellos desembarcaron y justamente obtuvieron maderas para hacer refugios". Aunque hasta el momento no se ha podido determinar con exactitud el nombre del buque, se lo ha denominado "Bahía Galeses".

EL FONDO DEL BARCO

De los restos que podían apreciarse hasta ayer en la zona costera, se pudo identificar "el fondo del barco y esta quemado en el perímetro, en gran parte del perímetro, aparentemente sería un indicio de que el barco sufrió un incendio y de que todo lo que estaba sobre la línea de flotación se quemó" indicó el Arquitecto Cristian Murray, quien agregó que la medida de tapar los restos es temporal, "básicamente para que no se siga exponiendo, porque el nivel de sedimento esta bajando en esa zona y al quedar expuesto al aire se deteriora la madera, los restos se resquebrajan, se hacen fisuras".

El especialista explicó que si los restos "se mantienen húmedos eso esta bien y después decidiremos con la provincia, con la Secretaría de Cultura y la Municipalidad que es lo que se puede hacer con estos restos, si se pueden extraer, donde se pueden depositar y como conservarlos o dejarlos en el lugar protegiéndolos de manera definitiva".

CONSERVACION COSTOSA

En cuanto a una posible y futura remoción de la embarcación, el integrante del Proyecto de Relevamiento del Patrimonio Cultural Subacuá-tico de Península Valdés dijo que las tareas no serían difíciles, "seguramente hay gente capacitada aquí en Madryn mismo para hacer tareas de salvamento, asesorados también por nosotros para que no se destruya la estructura, porque es algo bastante frágil, pero lo que si lleva mucho tiempo y es costoso es la conservación de esto fuera del agua, porque para que se seque la madera sin que se destruya hay que hacer un tratamiento con resinas sintéticas que puede demorar varios años".

Murray sostuvo que "hay ejemplos en otros países de museos hechos alrededor de naufragios en madera, que se han mantenido rociándolos con estas resinas durante diez años o más", y además del costo de los químicos que es elevado, hace falta un lugar apropiado para eso, pero una vez que están secos se pueden exhibir. Como referencia de lugares en el mundo donde se muestras restos de barcos rescatados, el Arquitecto Cristian Murray mencionó el Museo Vasa en Estocolmo.

Patrimonio Natural y Arqueológico

Además de poseer atractivos naturales únicos, el Golfo Nuevo atesora un valioso patrimonio cultural subacuático.
En las costas de Puerto Madryn han naufragado numerosas embarcaciones de distintos tipos durante los últimos dos siglos, y han permanecido allí como testigos silenciosos del pasado histórico marítimo de la ciudad.

El remolcador Madryn, la goleta Emma, la balandra Colomba y el vapor Carrier son sólo algunos de ellos. Dicho patrimonio es objeto de una investigación que está llevando adelante, desde el año 2003, el Programa de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, bajo la dirección de la Doctora Dolores Elkin.

Los restos del buque que fueron tapados ayer comenzaron a asomar en la zona de la Curva del Indio durante el año 2003. Se trata de los restos de un buque de madera que estaban enterrados en la arena.

La embarcación aún no ha sido identificada, pero las investigaciones llevadas a cabo recientemente indican que consistiría en una nave de carga o de pesca construida durante la primera mitad del siglo XIX y que las causas del naufragio habrían sido un incendio.

Posiblemente se trate del naufragio mencionado en los relatos de los colonos galeses que desembarcaron en el Golfo Nuevo en 1865, quienes lo encontraron encallado en la playa y extrajeron de él varios maderos para construir sus refugios. Pese a la imposibilidad de identificar con exactitud la nave, se trataría del naufragio más antiguo hallado hasta el momento en Puerto Madryn.

Posee un valor patrimonial indiscutible, ya que tiene un vínculo directo con la historia de la región y constituye una fuente de información arqueológica relevante acerca de la navegación del período mencionado. Diversos factores están amenazando la preservación de los restos. El sector de la costa donde se encuentran parece estar sufriendo un proceso erosivo y actualmente cerca de una quinta parte del naufragio ha quedado expuesta.

El riesgo de alteración es alto debido a la exposición a los agentes atmosféricos, que producen un deterioro acelerado de los materiales, y, particularmente, a la curiosidad de los numerosos visitantes que recorren diariamente esta playa. De hecho, en varias ocasiones se ha observado a personas desarmando la estructura de madera en su afán por obtener un "souvenir" del naufragio.

24/02/07
EL CHUBUT

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio