Cuando más se los necesita, hay escasez de meteorólogos

Cada año, en la UBA ingresan 20 y se gradúan dos o tres.

Cada año, en la UBA ingresan 20 y se gradúan dos o tres.

Mientras los fenómenos climáticos se vuelven más extremos y sorprendentes -olas de frío, nieve en Buenos Aires, granizo inesperado, calentamiento global- y el cambio climático ya es parte del sentido común, la Argentina sufre de una alarmante escasez de meteorólogos.

Cada año, de la carrera de Ciencias de la Atmósfera de la UBA -la única carrera de grado que forma meteorólogos en el país- egresan entre dos y tres profesionales. Unos 20 ingresan por año, y la cifra de los que se anotan en el CBC con la intención de ser meteorólogos viene bajando desde 2003. El año pasado se inscribieron 52 aspirantes.

Sin embargo, la mayoría de los estudiantes consigue trabajo antes de recibirse -por eso muchos demoran la graduación, como pasa en ingeniería- y el campo laboral multiplica sus posibilidades. La previsión del clima -la actividad con que más se vincula a los meteorólogos- es sólo una pequeña parte de su inserción laboral; la actividad es fundamental en la agronomía, las industrias y la ecología, por citar algunos campos.

"Hay pocos meteorólogos, pero a la vez hay gran potencial y se prevé una necesidad creciente en el país", comentó a LA NACION Carolina Vera, vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, donde se dicta la carrera, y además egresada de Ciencias de la Atmósfera. Allí, desde hace algunos años se organizan actividades de promoción de las carreras, para entusiasmar a los chicos con las posibilidades concretas de trabajo e investigación y alejar el miedo a las ciencias duras con que muchos terminan el secundario.

Profesionales ya

Según contó Vera, la carrera de Ciencias de la Atmósfera nunca fue masiva. Con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) manejado por la Fuerza Aérea durante los últimos 40 años, las posibilidades de trabajo para un egresado se reducían a la investigación científica y la docencia. Desde este año, el SMN tiene un interventor civil y la demanda de profesionales ya se hace sentir, particularmente en el interior. "El problema es que quieren profesionales ya mismo, y lleva tiempo formarlos", dijo Vera. "No falta masa crítica en investigación, pero sí para tareas operativas y sobre todo en el resto del país", comentó.

De los 1200 empleados del SMN, 700 son militares. "Estamos previendo con quién se los reemplaza y cómo hacer para generar la cantidad de meteorólogos que el país necesita", dijo Juan Manuel Hörler, presidente del Centro Argentino de Meteorólogos, quien comentó que el tema es preocupación cotidiana entre los profesionales.

"Queremos dar cursos técnicos de dos años de duración en la UBA. Necesitamos una masa de gente joven. Tenemos que estructurar los cursos técnicos que antes daba la Fuerza Aérea. El tema es que la carrera se da sólo en Buenos Aires", agregó.

A la tradicional inserción laboral de los meteorólogos en el sistema científico y como docentes, hoy se suma la renovada demanda del SMN y de otros organismos estatales, como el INTA. En las empresas privadas no hay tradición de contratar meteorólogos de manera permanente, pero se está abriendo el campo para una demanda creciente.

"Muchas empresas empiezan a necesitar contratarlos como consultores, por ejemplo en temas de impacto ambiental", comentó Vera.

Los temas se multiplican: la vinculación de la química con la atmósfera; la interacción entre la atmósfera y la vegetación; la potencialidad de ciertos cultivos; los cambios en el uso del suelo son todos campos de trabajo, donde hoy ingenieros agrónomos y biólogos, por ejemplo, ocupan el lugar de los meteorólogos ausentes.

¿Por qué los egresados del secundario, que asisten en buen número a las charlas abiertas que organiza la facultad, no se ven luego en las clases?

"El modo en que se enseña la ciencia en las escuelas secundarias es deficiente. Y no se ve el potencial que tiene esta carrera", dijo Vera. Y señaló que últimamente la meteorología compite con otras carreras vinculadas con el medio ambiente, más relacionadas con la gestión y con menos formación "dura". Es el caso de múltiples ofertas en ecología, gestión ambiental, tecnología ambiental y ciencias del ambiente, entre muchas otras.

"Son carreras con un futuro más incierto. Preferimos una formación básica sólida en física, química y matemáticas, y luego las materias especializadas", explicó Vera.

Aunque Ciencias de la Atmósfera está incluida entre las carreras consideradas prioritarias por el Ministerio de Educación -y entra en un programa especial de becas-, los profesionales reclaman "una política pública más abarcativa. El SMN tiene una presencia limitada en el interior del país", dijo la vicedecana.

Para Hörler, "la cultura de usar la meteorología no está instalada en el país. Cuando no es noticia deja de importar, pero es una actividad fundamental, por ejemplo para las actividades productivas", alertó.

Hörler recomienda la carrera a los jóvenes. "Cuando se organice, esta carrera va a tener un campo de acción tremendo", se entusiasmó.

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

16/07/07
LA NACION

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