La pesca en nuestro país nunca deja de sorprendernos por las diferentes contradicciones que surgen al analizar cualquiera de las situaciones que se viven en el sector.

La pesca en nuestro país nunca deja de sorprendernos por las diferentes contradicciones que surgen al analizar cualquiera de las situaciones que se viven en el sector.

El escenario que reflejamos páginas más adelante del fuerte ausentismo en las plantas pesqueras de Puerto Madryn por parte de los trabajadores del filet sumada a la ya conocida menor productividad de los fileteros patagónicos frente a los marplatenses es algo que no es nuevo en el sector.

En Mar del Plata, por otro lado, quienes cortan pescado en las plantas clandestinas y falsas cooperativas quieren incorporarse a las plantas bajo un régimen que los ampare en casos como el actual, que no tienen pescado para procesar.

El trabajo en blanco que rige en toda la Patagonia y las luchas sindicales que lograron un abultado garantizado que deja tranquilos a los trabajadores tuvo como correlato, indeseado para las empresas, una curva ascendente del ausentismo que ya se ha convertido en casi un subsidio a la vagancia.

Llevando un poco la vista al sur vemos, también en esta edición, como una filetera de Puerto Deseado festeja la llegada de materia prima porque quiere vivir de su trabajo y no del subsidio obligado al que los llevó en raid vandálico de los marineros contra las plantas de esa ciudad.

Como si un 20 por ciento menos de mano de obra diaria fuera de poca influencia para las empresas procesadoras de pescado, cuyo producto final pasa justamente por esas manos que suelen no estar, aquellos mismos trabajadores que no van a cumplir con su compromiso reclaman mayores ingresos. Resulta casi cómico presenciar un reclamo para que, al menos 20 de cada 100 fileteros, vean como crece el subsidio a “no hacer nada mientras debiera”.

Quizás sea bueno que mientras están en sus casas en horario laboral, reflexionaran sobre la situación que viven sus colegas de Mar del Plata que cuando no cortan no cobran y hoy no tienen para cortar, y tal vez, solo tal vez, les dé un poco, al menos un poco, de ganas de ir a trabajar y llevarse por delante el garantizado a fuerza de producción.

Por Tedy Woodley

29/10/07
PESCA & PUERTOS

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