Condenan a narcotraficantes detenidos en alta mar (Estados Unidos)

La jueza federal Joan Lenard condenó a tres tripulantes extranjeros arrestados bajo cargos de tráfico de cocaína después de que un buque de guerra de la Marina estadounidense interceptara su barco de pesca en enero pasado frente a Guatemala en aguas internacionales del Pacífico.


La jueza federal Joan Lenard condenó a tres tripulantes extranjeros arrestados bajo cargos de tráfico de cocaína después de que un buque de guerra de la Marina estadounidense interceptara su barco de pesca en enero pasado frente a Guatemala en aguas internacionales del Pacífico.

Entre el 31 de julio y el miércoles, Lenard sentenció a José Esperansa Ramírez, Joel Leyva Alvarado y Víctor Medranda Reyes a diversas penas de prisión. Es muy posible que los mexicanos Leyva y Esperanza y el ecuatoriano Medranda sean deportados una vez cumplidas sus condenas.

“Al finalizar la condena del acusado en prisión, el acusado será entregado a la custodia de la Policía de Inmigración y Aduanas para los procedimientos de expulsión en consonancia con la Ley de Inmigración y Nacionalidad”, dice la orden de sentencia de Lenard para cada uno de los tres acusados. “Si el acusado es deportado o abandona voluntariamente los Estados Unidos, no deberá reingresar a los Estados Unidos sin el permiso previo por escrito del Secretario de Seguridad Interna”.

Esperansa, que actuó como capitán del barco, fue sentenciado a 60 meses en la penitenciaría al igual que Leyva. Medranda recibió una condena de 57 meses.

El caso atrajo la atención de los medios debido a que los acusados originalmente presentaron una moción pidiendo a la jueza Lenard desestimar los cargos en base a que su detención en alta mar había sido ilegal. La moción decía que la detención era ilegal porque el derecho internacional no permite que el tráfico de drogas sea considerado como delito que pueda ser procesado en virtud de la llamada jurisdicción universal. Debido a este principio de derecho internacional, las autoridades de cualquier país pueden investigar o castigar acusados en cualquier parte del mundo mientras estos sean vinculados a seis delitos específicos: el genocidio, los crímenes contra la humanidad así como las ejecuciones extrajudiciales, los crímenes de guerra, tortura y desapariciones forzadas.

La Jueza Lenard rechazó la moción diciendo que el caso había sido presentado correctamente, y por lo tanto era legítimo — principalmente porque había precedente para este tipo de acciones.

En los últimos cinco o seis años, la interceptación de barcos extranjeros en el Atlántico, el Caribe y el Pacífico oriental se ha incrementado lo que conduce a más y más detenciones de extranjeros a bordo de embarcaciones transportando narcóticos.

Por ejemplo, el escampavía “Tampa” del Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos interceptó el 10 de agosto en el Caribe al carguero panameño Memory de 226 pies de eslora cuando transportaba 970 kilogramos de cocaína con un valor de $32.4 millones.

Después de la interceptación, la Guardia Costera entregó a 11 personas detenidas a investigadores federales en Miami. El caso es probable que aparezca en los expedientes judiciales del tribunal federal de Miami en los próximos días.

Mientras tanto, el caso que involucra a los tripulantes Esperansa, Leyva y Medranda comenzó el 20 de enero, cuando un avión de patrulla estadounidense avistó a tres embarcaciones pesqueras que intercambian objetos en un punto al sur de Guatemala en aguas internacionales del Pacífico oriental, de acuerdo con una denuncia penal presentada en la corte federal de Miami. Entonces, dice la queja, dos de las embarcaciones emprendieron viaje hacia el noreste con lonas en las cubiertas y varios bidones de combustible adicional a bordo.

Poco después, el buque de guerra “Rentz” de la Marina estadounidense envió un helicóptero para seguir a los dos embarcaciones. Los miembros de la tripulación de uno de los botes comenzaron a lanzar objetos al agua mientras el helicóptero sobrevolaba la zona.

La segunda embarcación aparentemente huyó, los tripulantes del bote que tiraron los objetos al mar fueron detenidos por un grupo de abordaje enviado por el “Rentz”. Los tres hombres fueron luego trasladados a Miami para su enjuiciamiento.

Aunque los tres inicialmente se declararon inocentes, cambiaron de opinión después que la jueza Lenard rechazara la moción de detención ilegal.

Los tres se conocieron en alta mar cuando un bote que transportaba a Madranda y el barco que llevaba a Esperansa y Leyva se reunieron en un punto en el Pacífico al sur de la frontera entre México y Guatemala.

Esperansa había comenzado su viaje después de abordar un barco cerca de las Islas Galápagos, de acuerdo con los investigadores federales. (Por Alfonso Chardy; El Nuevo Herald)

01/09/14

 

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