Con la mirada en el largo plazo

Entre la serie de declaraciones del nuevo Subsecretario de Pesca sobre las nuevas políticas que está pensando implementar, ha informado que “vamos a estar trabajando en una certificación de pesquería sustentable, porque en 4 ó 5 años si no tenemos esta certificación, no van a poder ingresar los productos nuestros al mercado europeo o americano, por lo que desde la subsecretaría a mi cargo estamos ya analizando el tema”.

Entre la serie de declaraciones del nuevo Subsecretario de Pesca sobre las nuevas políticas que está pensando implementar, ha informado que “vamos a estar trabajando en una certificación de pesquería sustentable, porque en 4 ó 5 años si no tenemos esta certificación, no van a poder ingresar los productos nuestros al mercado europeo o americano, por lo que desde la subsecretaría a mi cargo estamos ya analizando el tema”.

Esta declaración de Norberto Yahuar llama la atención porque no ha sido muy frecuente que los administradores pesqueros tomen nota de las tendencias del mercado, y mucho menos que definan una estrategia para afrontar los cambios necesarios. Por otro lado, su propósito de lograr la eco-certificación de la pesquería de merluza argentina está en línea con idénticos objetivos expresados privada o públicamente en Chile, Perú o en la lejana Rusia (Ver “Luchando por el regreso”) para pesquerías similares.

Ello a su vez toma nota de la decisión cada vez más generalizada entre los grandes distribuidores minoristas a nivel mundial (incluyendo los de España y Brasil) de proveerse de fuentes sostenibles, tanto por una cuestión de imagen como por una cuestión de continuidad de suministros.

Este compromiso parece revestir de mayor seriedad a otros objetivos antes enunciados por Norberto Yahuar, como el de mejorar los controles, aportar mayor transparencia y terminar con la corrupción -o al menos, reducirla a su mínima expresión-, ya que no podrá lograrse la certificación si no se resuelven esos problemas clave de la pesquería.

De acuerdo a un examen cuidadoso de los principios y criterios que rigen un proceso de eco-certificación, en una primera etapa sería recomendable intentar certificar sólo la pesquería del stock sur.

Para lograrlo dentro de los plazos mencionados por el Subsecretario de Pesca, deberían resolverse prioritariamente los siguientes problemas:

1.     Con relación al Principio 1 (estado saludable del stock o en su defecto un plan de recuperación demostrable)
1.1.    El descarte y la sub-declaración siguen afectando tanto la sustentabilidad del recurso como el proceso de investigación
1.2.    La interacción negativa con la pesquería de langostino, particularmente en el Golfo San Jorge, no ha sido resuelta, y es una amenaza muy seria para la sustentabilidad
1.3.    No han habido avances en cuanto a la recomposición de la abundancia, la estructura de edades y la fuerza del reclutamiento
1.4.    Aún no existe un plan de recuperación de la pesquería de merluza con objetivos biológicos concretos y plazos específicos para cumplirlos

 2.    Con relación al Principio 2 (impactos sobe el ecosistema que permitan a éste una recuperación dentro de los mismos términos en que se desenvuelve la pesquería)
2.1.  Hace falta un mayor esfuerzo de investigación con relación a:  
 
2.1.1.    Los impactos de la pesquería sobre hábitats (fondos)
2.1.2.    Los impactos de las remociones de merluza sobre la estructura del ecosistema y sus funciones
2.1.3.    Los impactos de las remociones de especies no-objetivo sobre la estructura del ecosistema y sus funciones
2.2.  Relacionado con el punto anterior, no hay medidas de manejo para modificar prácticas pesqueras de manera de evitar impactos inaceptables sobre la estructura y funciones del ecosistema
2.3.  Relacionado con lo anterior, no hay planes para la eventual recuperación de poblaciones no-objetivo afectadas por la pesquería

3.       Con relación al Principio 3 (la pesquería debe contar con un régimen de manejo adecuado para lograr la sostenibilidad de la pesquería y minimizar sus impactos en el medio ambiente marino)
3.1.      El proceso de adopción de decisiones aún no es transparente ni participativo
3.2.      No hay revisión externa institucionalizada para el sistema de manejo
3.3.      Los cupos individuales de captura no diferencian los stocks
3.4.      El sistema no incluye incentivos socio-económicos que contribuyan a la pesca sostenible

A un nivel menos crítico, pero no menos importante para lograr la certificación de la pesquería, se encuentran las siguientes tareas:

    * Hacer explícitos los objetivos de corto y largo plazo en línea con el enfoque precautorio
    * Establecer procedimientos operacionales claros y transparentes para lograr los objetivos de manejo
    * Mejorar los niveles de cumplimiento de las normas por los pescadores
    * Establecer un sistema de medición del desempeño de las medidas adoptadas y mejorar la efectividad de éstas
    * Mejorar el proceso de revisión interna del sistema de manejo, haciéndolo transparente y consultivo
    * Hacer de la revisión por pares un procedimiento normal en la investigación
    * Mejorar la colaboración de los pescadores en la recolección de datos pesqueros y oceanográficos
    * Mejorar el sistema de divulgación de la información
    * Mejorar la efectividad de las medidas para reducir la contaminación por residuos y cambios de aceite en el mar.

Los procesos de eco-certificación han ido demostrando que, lejos de ser una forma de intervencionismo solapado o constituir una barrera para-arancelaria, han incentivado el ejercicio de buenas prácticas de investigación, manejo y operaciones de pesca, lo cual ha producido una cadena de ganadores, desde la producción hasta el consumo final.

Vale la pena subirse a ese tren.

05/12/08
CEDEPESCA

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