(FNM) Con la navegación interrumpida desde hace meses a causa de la sequía y sin poder poner barcazas en el río Tietê, el astillero de Araçatuba (SP) redujo su ritmo de trabajo y el gasto de su planilla de pagos. La planta opera actualmente con un 20% menos de empleados que en el mismo período del año pasado.
(FNM) Con la navegación interrumpida desde hace meses a causa de la sequía y sin poder poner barcazas en el río Tietê, el astillero de Araçatuba (SP) redujo su ritmo de trabajo y el gasto de su planilla de pagos. La planta opera actualmente con un 20% menos de empleados que en el mismo período del año pasado.
De acuerdo con el sindicato, en el segundo semestre de 2014 la empresa despidió 70 trabajadores y la situación preocupa. “Una empresa de ese tamaño, genera cerca de 400 empleos y ahora nos vemos en una situación difícil. Estamos preocupados por lo que está ocurriendo, pero lo entendemos. Como la empresa se mostró interesada en resolver el problema, estamos apostando a ello”, afirmó Osmar Geraldi, presidente del Sindicato de Metalúrgicos de Araçatuba.
La baja en la producción fue provocada por la sequía. El nivel de la hidrovía Tietê-Paraná descendió seis metros y desde mayo del año pasado la navegación está parada. El equipamiento usado por el astillero para botar las embarcaciones está completamente fuera del agua, situación que impide las pruebas finales de los convoyes. Por contrato, el astillero debe entregar al contratante los conjuntos de empujador y barcazas listos a navegar.
Desde su inauguración, apenas pudo entregarse un convoy por un valor de R$ 27 millones. El contrato total para la entrega de los 20 convoyes asciende a R$ 430 millones. A la fecha el segundo y el tercer convoy están prácticamente listos. El empujador y las barcazas del cuarto convoy también están en fase de construcción.
Para mantener el nivel de producción y evitar nuevos despidos, la dirección del astillero está intentando un acuerdo con la parte contratante para que ésta pague lo que ya fue producido. “Estamos intentando sensibilizar a Transpetro para que -en función del nivel del río, que es inédito en los últimos 50 años y nos impide lanzar las embarcaciones al agua- ellos evalúen lo que está listo y nos lo paguen”, explicó Fábio Vasconcelos, director del astillero.
Transpetro es un brazo logístico de Petrobras, blanco de investigaciones de la Policía Federal y del Ministerio Público en casos de corrupción y lavado de dinero, en la operación Lava Jato. El director del astillero espera que dichas causas no perjudiquen las negociaciones. La expectativa inicial era tener listos todos los convoyes en el transcurso de este año.
Gracias al proyecto, ellos transportarían 4.000 millones de litros de etanol por año entre el oeste de São Paulo y el centro oeste hasta Anhembi (SP), sustituyendo así 80.000 viajes de camión. “El astillero está estudiando algunas soluciones técnicas para viabilizar la botadura aún con el actual nivel del río. Pero eso demanda inversiones para las que se necesita recibir el pago solicitado. No tenemos aliento financiero para hacer esa inversión”, confiesa el director.
En cuanto a las investigaciones efectuadas por el Ministerio Público Federal contra el astillero por sospechas de fraude en licitaciones, la dirección negó que exista irregularidad alguna. En una nota, Transpetro informó que está cumpliendo el contrato y que va a pagar los convoyes tan pronto les sean entregados. (Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR)
26/03/15

