Cómo es “el cementerio de ballenas” donde cayó Amancay

Los guardas ambientales lo definen como una “trampa natural” por las características de Caleta de Los Loros. Los pobladores lo llaman “el cementerio de ballenas”.

Los guardas ambientales lo definen como una “trampa natural” por las características de Caleta de Los Loros. Los pobladores lo llaman “el cementerio de ballenas”.

Con signos vitales débiles, la ballena Franca Austral cumplió más de seis días sin alimentarse tras su varamiento en Caleta de Los Loros. Casi no se mueve y su suerte está echada.

Amancay se encamina al triste récord de su especie fuera del agua, mientras los guardas ambientales no se despegan de la joven ballena que cayó en una “trampa natural”.

En los primeros días Amancay luchó.

Antonella Lema y Fernando Hartmann fueron los primeros guardas ambientales de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia en arribar al lugar donde apareció el animal de unos 12 metros de largo y que pesa unas 15 toneladas.

“Ese viernes hubo vientos fuertes desde el sur, una marea más alta de lo habitual” explicó Antonella Lema.

Su compañero, Fernando Hartman aseguró que “La Caleta es un accidente en el que el mar ingresa al continente, se crea como una B a diez kilómetros hacia adentro. En el viaje hacia el sur, la curiosidad juvenil hizo entrar a la ballena a la Caleta, explorando”.

La curiosidad de Amancay pudo más que su instinto, ingresó a esa zona donde se forman las rías, una “trampa natural” como la conocen los lugareños. “Cuando la marea está alta el lugar es profundo pero cuando baja está flanqueada por médanos que generan muy poca profundidad” precisó Hartman.

Y agregó que “cuando la marea empezó a bajar, viernes a las 3 de la madrugada, quedó varada”.

La primera imagen recuerda Antonella Lema, es que “la ballena estaba en una zona muy plana y a unos 15 metros había un canal natural con agua. Cuando llegamos estaba subiendo la marea. Estaba muy enérgica, se movía con mucha fuerza, por lo que nos acercamos con cuidado. Con ayuda de los vecinos hicimos otro canal conectándolo con el formado naturalmente, estuvimos tres horas hidratándola pero nos retiramos porque había pleamar. Con la marea alta intentamos distintas maniobras para que la ballena nadara hacia aguas profundas, pero pasó todo lo contrario”.

Amancay no es el primer ejemplar según relatan los guardas ambientales. “En otras oportunidades aparecieron toninas y delfines. Algunos pobladores han encontrado huesos de cachalotes y ballenas. Incluso algunos lo llaman el cementerio de ballenas a un sector determinado, aunque no hay registros de varamientos de ballenas en los últimos años”.

Los pobladores no dejaron solos a los guardas ambientales y dieron todo el apoyo.

La salud de la ballena Franca Austral se ha deteriorado por la falta de alimentación, por el aplastamiento de sus órganos internos al estar tantos días en tierra. Tiene lesiones por el picoteo de las gaviotas y la extensa permanencia sobre la arena.

La respiración es cada vez más lenta y casi no se mueve. Todo predice un triste desenlace, incluso advertido desde el principio por los integrantes del Instituto de Biología.

“Dimos todo lo que pudimos. Se hizo todo lo que se pudo, guiados por especialistas como es la gente del Instituto de Biología Marina, quienes se contactaron con otros institutos. Uno humaniza la situación y percibe el sufrimiento del animal. Lo que tenemos en claro que es algo propio de la naturaleza y que no hubo intervención de la actividad del hombre en este varamiento” dijo Lema, quien realizó un agradecimiento y mención especial a todos los pobladores de Caleta de los Loros y Pozo Salado por la ayuda y acompañamiento que les brindaron a lo largo de todos estos días. (Rio Negro)

02/07/16

 

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