Las flotas que realizan actividades de pesca ilegal, no informada y no regulada (IUU) capturan cientos de millones de dólares de merluza negra y austromerluza antártica en el océano Austral, según un informe publicado esta semana por el grupo conservacionista Traffic International.
Las flotas que realizan actividades de pesca ilegal, no informada y no regulada (IUU) capturan cientos de millones de dólares de merluza negra y austromerluza antártica en el océano Austral, según un informe publicado esta semana por el grupo conservacionista Traffic International.
Las operaciones ilegales se llevan a cabo a pesar de las tareas de control que realizan las naciones de la región, como Australia, que en 2003, de manera memorable, envió un barco de patrullaje sin armas para perseguir al pesquero uruguayo Viarsa I en alta mar durante 21 días.
La merluza negra, a la que los pescadores llaman “oro blanco”, puede llegar a venderse a USD 35 por kilo. Se estima que el mercado global para este pescado es de USD 200 millones al año, según cálculos del grupo ambientalista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Traffic dice que el porcentaje del total de merluza negra capturada por los pescadores ilegales aumentó de un 3% en 2003 a un 16% en 2007.
El aumento coincidió con una caída de la captura general de casi 45.000 toneladas a apenas algo más de32.000 toneladas en el mismo período, indica el informe.
“El problema es que las flotas IUU no pueden ser interceptadas porque pescan en alta mar”, subrayó Rob Nicoll, administrador de la Iniciativa para el Océano Austral y la Antártica del WWF, de Australia.
El WWF se unirá a Traffic Internacional para demandar medidas más estrictas de protección pesquera ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos de la Antártida (CCAMLR), que se reúne esta semana en Hobart.
Conscientes del problema de la merluza negra, los 24 Estados miembros de la CCAMLR, entre los que se encuentra Australia, fijan totales admisibles de captura (TAC) y acuerdan el control de las flotas que capturan merluza dentro de sus zonas económicas exclusivas.
Con todo, les preocupa la sobrepesca que sufren los stocks de merluza negra. Esta especie llega a vivir 100 años, se reproduce lentamente y es muy sensible a la presión pesquera.
Como consecuencia, incluso con TAC más reducidos, los stocks podrían declinar aún más.
La captura excesiva de aves marinas y tiburones es otro de los problemas asociados con las operaciones de las flotas IUU. Se sabe que estos barcos utilizan redes de enmalle que provocan una alta tasa de mortalidad de fauna marina. Las capturas incidentales han sido minimizadas en la industria legal.
El nuevo informe de Traffic demanda una serie de medidas específicas: el fortalecimiento del Programa de Documentación de Captura, la centralización del control de datos, la armonización de los sistemas de descripción y codificación de merluza negra, y un acceso abierto a la información.
Nicoll destacó que en especial recomienda un sistema de sanciones comerciales contra las naciones que permiten que los pescadores ilegales vendan sus capturas. En la actualidad, sólo un miembro de la CCAMLR puede bloquear esa acción.
“La regulación estricta del comercio ayudaría a que se cumplan las reglamentaciones. Los pescadores ilegales no capturarían merluza negra si no la pueden vender y obtener sus ganancias mal habidas”, señaló.
Los caladeros de merluza negra más abundantes de Australia están ubicados en los alrededores de las islas Heard y McDonald, que forman parte del Territorio Antártico Australiano.
Tras el incidente de 2003, el Gobierno compró un barco de patrullaje equipado con armas, el Oceanic Viking. Las agencias Aduanas y Pesca operan en el marco del Programa de Patrulla Marítima del Océano Austral.
06/11/08
FIS ARGETINA

