Sin ser conocidas aún las causas del derrame de petróleo en el mar, frente a la provincia de Chubut, siguen las tareas de limpieza de la costa y de las aves afectadas. Al margen de esas imprescindibles labores, sería importante que llegasen a buen término las investigaciones iniciadas para esclarecer qué o quiénes han sido los responsables de ese desastre ambiental.
Sin ser conocidas aún las causas del derrame de petróleo en el mar, frente a la provincia de Chubut, siguen las tareas de limpieza de la costa y de las aves afectadas. Al margen de esas imprescindibles labores, sería importante que llegasen a buen término las investigaciones iniciadas para esclarecer qué o quiénes han sido los responsables de ese desastre ambiental.
La semana anterior, una extensa mancha de petróleo, de unos cuatro kilómetros de largo, llegó a las playas de Chubut en la zona costera de Caleta Córdova, pueblo de pescadores vecino a la ciudad de Comodoro Rivadavia. Al margen de lo lamentable del hecho, casi de inmediato se formó un comité de crisis, encabezado por la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, con la participación de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación; la Prefectura Naval Argentina; el Ministerio de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de la provincia de Chubut; la Secretaría de Hidrocarburos provincial; la Dirección de Flora y Fauna provincial; las empresas petroleras, y la organizaciones no gubernamentales lideradas por la Fundación Patagonia Natural, con amplia experiencia en la zona, que coordinó las acciones relacionadas con el rescate y la recuperación de la fauna afectada.
Numerosos voluntarios, junto con los técnicos, sumaron más de 100 personas que trabajaron a mano y con palas en la limpieza de la arena y el rescate de las aves empetroladas. El desastre llevó a que el propio gobernador de la provincia, Mario das Neves, presentara una denuncia por el derrame de petróleo ante la justicia federal de Comodoro Rivadavia.
Pese a que la situación se encuentra controlada, no se pueden extraer conclusiones definitivas ni se pueden calcular los daños ambientales en la zona, ya que podrían producirse otros impactos. Sin embargo, resulta lamentable que si algunas compañías conocieron el hecho, debido a negligencia, error propio, o de terceros, no lo hubiesen denunciado de inmediato, de manera de poner en funcionamiento el plan de contingencia antes de que la mancha llegara a las costas. Tal proceder hubiera permitido contener la llegada del crudo a las orillas y aliviar el daño a la frágil fauna patagónica: lobos marinos y, principalmente, aves marinas costeras (macas, patos vapor, cormoranes y pingüinos).
Aun cuando se trata de una circunstancia lamentable, afortunadamente, los daños parecerían no revestir, hasta el momento, las características de un gran impacto ambiental.
Pudo haber sido tanto o más grave -un verdadero desastre ecológico- si la mancha se hubiera dirigido a una zona cercana de extrema fragilidad, como es el área donde recientemente se creó el primer Parque Nacional Marítimo San Jorge, desde el extremo norte del golfo San Jorge, en las proximidades de la localidad de Camarones, hasta las cercanías de Comodoro Rivadavia. Allí conviven 127 especies diferentes de vida marina y tienen su apostadero el 65 por ciento de los lobos marinos de dos pelos de todo el litoral patagónico. con una población estimada en más de 9800 individuos. Allí habita medio millón de aves, como el pingüino de Magallanes, el petrel gigante del Sur, el cormorán imperial, el cormorán de cuello negro, el biguá, gaviotas y varios gaviotines.
Es destacable la rápida reacción de las autoridades y de varios sectores de la sociedad para evitar daños mayores. Sin esa actitud positiva, los impactos ambientales podrían haber generado daños de importancia en la fauna y en las playas. Sin embargo, el hecho por esclarecer debería servir de lección para evitar la reiteración de estos accidentes, cuya repetición podría causar desastres ecológicos y daños irreparables para nuestro patrimonio natural y para la economía de las comunidades costeras.
04/01/08
LA NACIÓN
