China pone a prueba su voluntad militar

El ascenso económico de China debía tener, necesariamente, un correlato militar y lo sacó a relucir cuando impuso el 23 de noviembre una nueva área de vigilancia en una zona en disputa con Japón. Exige que los aviones que crucen por allí se anuncien, identifiquen y sigan las órdenes de su fuerza aérea.


El ascenso económico de China debía tener, necesariamente, un correlato militar y lo sacó a relucir cuando impuso el 23 de noviembre una nueva área de vigilancia en una zona en disputa con Japón. Exige que los aviones que crucen por allí se anuncien, identifiquen y sigan las órdenes de su fuerza aérea.

La China postmaoísta se enfrenta al dilema de construir un poder militar suficientemente grande como para defender su nueva posición económica.

El vicepresidente estadounidense Joe Biden intentó convencer al presidente Xi Jinping, en una inusual reunión que duró cinco horas, de que renunciara a imponer por la fuerza su soberanía en el archipiélago que los chinos denominan Diaoyu y los japoneses Senkaku. Pero no tuvo ningún éxito. Apenas dejó Beijing, el portavoz de la cancillería china exigió respeto a Washington en la nueva área militar.

Tampoco hicieron mucho efecto los bombarderos B-52 que desafiaron a las más endebles naves chinas con vuelos sin avisos originados en la base de Okinawa.

Esta semana intentarán unas maniobras conjuntas con Gran Bretaña y Corea del Sur. Pero los aviones y barcos chinos dicen que no se moverán.

Japón tomó posesión de laS islas en 1895 y en 1949, tras la Segunda Guerra Mundial, ni China ni Taiwán disputaron la soberanía.

El conflicto sobre las islas comenzó hace 30 años pero, entonces, China y Japón tenían un enemigo en común, Rusia, y no estaban en condiciones de imponer ninguna fuerza.

En 1992, el gobierno de Beijing volvió a pedir la soberanía y en 2008 comenzó a realizar patrullas esporádicas.

Tokio respondió a la japonesa, operó en secreto y fue comprando las tierras de las islas que estaban en manos privadas. Fue cuando los chinos anunciaron la imposición de esta zona de Identificación de Defensa Aérea.

Ahora vendrá para Beijing la segunda pata de la ecuación militar que es la de un enorme presupuesto para mantener a sus fuerzas armadas en funcionamiento y actualizadas.

El gigante asiático ya cuenta con una marina extraordinaria que comprende desde 250.000 efectivos hasta 58 submarinos, 77 buques principales y 84 de combate.

Este conflicto pondrá a prueba la verdadera voluntad militar de Beijing.

Por Gustavo Sierra

08/12/13

CLARIN

 

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