(FNM) Protegidos por policías antidisturbios, cientos de trabajadores chinos salieron de Vietnam el lunes en buques arrendados por el gobierno, luego de los incidentes con muertes, desatados la semana pasada en torno a la disputa sobre la soberanía en el Mar del Sur de la China.
(FNM) Protegidos por policías antidisturbios, cientos de trabajadores chinos salieron de Vietnam el lunes en buques arrendados por el gobierno, luego de los incidentes con muertes, desatados la semana pasada en torno a la disputa sobre la soberanía en el Mar del Sur de la China.
La decisión de evacuar a sus nacionales por mar será bien recibida en China, donde han surgido presiones sobre el gobierno para que proteja a sus ciudadanos en el exterior.
Algunos observadores atribuyen posibles razones geopolíticas para este dramático gesto, sugiriendo que al desplegar buques para evacuar connacionales, China está tratando de mostrarse como una víctima, mientras lucha con poco éxito para generar una opinión internacional positiva sobre sus movidas cada vez más agresivas en el Mar del Sur de la China
Dos barcos arribaron a primera hora del lunes al puerto vietnamés de Vung Ang, y zarparon luego de embarcar unas 900 personas cada uno, según lo informado por un reportero de Associated Press y por un funcionario gubernamental. Los trabajadores fueron trasladados en micros hasta las planchadas, bajo protección policial.
El puerto de Vung Ang, ubicado unos 350 km al sur de Hanoi, es parte de un vasto complejo acerero taiwanés, aún en construcción, que fue blanco de la actividad de furiosas turbas antichinas durante los días miércoles y jueves. Dos trabajadores chinos resultaron muertos y 140 heridos en los ataques, que incendiaron además parcialmente a las instalaciones.
Según se informó, había unos 3.000 operarios chinos contratados para trabajar en la construcción del complejo.
El vocero de la Cancillería china, Hong Lei, dijo que el gobierno había enviado al puerto vietnamita, cuatro barcos capaces de transportar un total de 4.000 personas. Agregó que los trabajadores chinos heridos habían sido ya evacuados por modo aéreo.
“El gobierno de China está altamente preocupado por la seguridad de los ciudadanos chinos en Vietnam”, afirmó Hong.
China y Vietnam mantienen reclamos territoriales superpuestos en el mar del Sur de la China, que han venido generando tensiones durante años. El último incidente hizo erupción el 1º de mayo, cuando Beijing desplegó una gran plataforma petrolera cerca de las Islas Paracel, controladas por China pero reclamadas por Vietnam. Hanoi envió inmediatamente buques para confrontar con la plataforma. Actualmente, esos buques se mantienen en la zona, enfrentados a naves chinas que protegen la plataforma, situación que genera temores sobre un posible conflicto.
Un habitante de Vung Ang relató que los trabajadores chinos y vietnamitas tienen una historia de enfrentamientos en la ciudad, frecuentemente agravada por el alcohol, que venía anticipando largamente el conflicto ahora disparado por la plataforma petrolera.
“Mientras los obreros chinos vivieron aquí, había peleas todas las semanas. Me alegro de que se hayan ido”, festejó el hombre, quien se identificó solo por su nombre de pila, Thuan. “Posiblemente ahora va a mejorar la seguridad y el orden público en la comunidad”, agregó.
Vietnam ha tratado de reunir declaraciones internacionales de apoyo a su postura. Los Estados Unidos han calificado la acción de China como “provocativa”.
A partir del jueves, cesaron los actos de violencia o protesta, y los ciudadanos chinos que expresaron su deseo de salir del país por sus medios vieron facilitado su egreso.
Alrededor de 400 fábricas fueron dañadas o destruidos a lo largo de todo el país por las turbas, la mayoría en los parques industriales ubicados al sur de la ciudad de Ho Chi Minh. Muchas de las plantas en realidad no eran operadas por chinos sino por taiwaneses o por capitales de otros países asiáticos, y fueron atacadas por error o por bandas de delincuentes dedicados simplemente al saqueo.
El gobierno de Vietnam, furioso con la instalación de la plataforma por parte de China inicialmente permitió las protestas, algo raro en este país autoritario. Sin embargo, cuando se desataron los disturbios, se ajustaron las riendas y se controló la situación, conscientes de que la violencia amenazaba la reputación del país como destino barato y seguro para el establecimiento de industrias de origen extranjero. (AP en Boston Herald. Adaptado al español por NUESTROMAR)
20/05/14

