(FNM) Un proyecto de investigación europeo está desarrollando una nueva aplicación de las Células de Combustible de Carbonato Fundido (MCFC), apuntada a su uso como fuente de energía alternativa para buques.
(FNM) Un proyecto de investigación europeo está desarrollando una nueva aplicación de las Células de Combustible de Carbonato Fundido (MCFC), apuntada a su uso como fuente de energía alternativa para buques.
El sistema resultaría más limpio y evitaría la polución producida por los motores diesel marinos, utilizados en la actualidad por la gran mayoría de los buques en el mundo.
Las investigaciones sobre pilas de energía de carbonato fundido tienen sus orígenes en la década de 1930, cuando Emil Baur y H.Preis experimentaron en Suiza con electrolitos de óxido sólido a altas temperaturas. En sus etapas iniciales, la investigación se aplicó tanto a pilas de combustible de carbonato fundido como de óxido sólido, dispositivos ambos de alta temperatura. La historia técnica de ambos tipos de celdas pareció seguir una similar línea de investigación. Hacia fines de la década del 50, aparece una divergencia en el desarrollo. De allí en más, las Células de Combustible de Carbonato Fundido (MCFC, por su sigla en inglés) fueron desarrolladas a partir de un prototipo puramente experimental, hasta su actual demostrador práctico.
Las MCFC demandan temperaturas operativas muy altas (600º C y más) y la mayor parte de las aplicaciones para este tipo de célula están limitadas a grandes plantas de energía estacionarias. Las aplicaciones inicialmente concebidas, están asociadas con pérdidas de calor, procesamiento industrial y con la generación de más electricidad con turbinas de vapor.
El proyecto de investigación aquí comentado –denominado MC WAP- ha desarrollado una célula de combustible de carbonato fundido que utiliza dos compuestos: hidrógeno, obtenido de un sistema que convierte diesel oil en un gas rico en hidrógeno, y aire, proveniente del compresor de una microturbina. La reacción produce electricidad y calor, sin combustión.
Para operar la MCFC a bordo de un buque, los investigadores del proyecto desarrollaron dos componentes principales: el Módulo de Procesamiento de Combustible, y el Módulo de la Célula de Combustible.
El Módulo de la Célula de Combustible es una planta química. Está alimentada de un lado por aire comprimido, y del otro por un gas llamado “syngas” (producido a partir del diesel por el Módulo de Procesamiento de Combustible). Este gas está siendo sometido a pruebas actualmente en Alemania, en la Universidad de Freiberg. La reacción química entre el aire y el syngas genera electricidad.
La energía producida por el sistema actualmente desarrollado, corresponde a alrededor de 250 killowatts, y representa una unidad de producción de reserva de energía que puede alimentar los sistemas esenciales de a bordo, tales como los sistemas de control, comunicaciones, iluminación y sistemas auxiliares primarios. Sin embargo, por el momento no proporciona propulsión, aunque podrá contribuir a ello en algunos casos.
La ausencia de combustión implica menos emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los miles de buques que transitan los mares del mundo. Las emisiones más limpias son mejores para el ambiente, y ayudarán a los operadores a satisfacer los estándares de las nuevas regulaciones ambientales. Esta mayor limpieza de emisiones, implica la remoción de las trazas de azufre y dióxido de carbono que se producen en la combustión normal. De este modo, el sistema no libera virtualmente ninguna sustancia peligrosa: el combustible convencional es transformado en gas sintético que es entonces utilizado en la célula de combustible, sin generar contaminación. Adicionalmente, la ausencia de partes móviles en la MCFC reducirá las vibraciones generales del buque, contribuyendo a un funcionamiento más confortable.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Physorg.com y Maritime News; 12/01/11
14/01/11
NUESTROMAR

