Canadá renovará toda su flota con énfasis en el Ártico

El primero de una serie de Patrulleros Polares estará listo el 2018. Los deshielos están permitiendo acortar distancias entre la Europa del Norte rica en hidrocarburos y las sedientas industrias de Asia.

El primero de una serie de Patrulleros Polares estará listo el 2018. Los deshielos están permitiendo acortar distancias entre la Europa del Norte rica en hidrocarburos y las sedientas industrias de Asia.

Una señal de alarma para los ecologistas o el sueño realizado de los exploradores del siglo XVI que buscaron un paso marítimo entre el norte de Europa y Asia. Todo depende de la interpretación.

Pero la evidencia es clara. Los deshielos en el Ártico rompieron récords este año, abriendo de forma cada vez más sostenida rutas para la navegación y nuevas posibilidades para explotar recursos naturales.

Si la tendencia prosigue -y los termómetros así parecen indicarlo-, en las aguas del Polo Norte podría estar fraguándose una revolución geopolítica no vista desde la apertura del Canal de Panamá hace casi un siglo.

Y en una prueba de que no se está hablando de una cuestión de años, el martes pasado el barco OB “River” se convirtió en el primer tanquero cargado con gas natural en la historia que arriba a Japón desde Noruega tras navegar por rutas árticas.

Para los países que se reparten en torno a este océano congelado de 14 millones de km 2 y salpicado de islas, las oportunidades que esta situación abre son tan enormes como los desafíos.

Y Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia han reaccionado de distintas forma.

A veces de un modo cooperativo, a través del Consejo Ártico, o con gestos asertivos, como cuando Moscú clavó una bandera de titanio en el subsuelo marino.

En el caso de Canadá, la nueva situación del Ártico ha coincidido con su decisión de renovar toda la flota de superficie, lo que incluye la construcción de 15 buques de guerra (entre destructores y fragatas), de 6 a 8 patrulleros polares y de 2 a 3 naves de apoyo logístico.

“Tenemos planes para recapitalizar la flota de una manera que no hemos hecho desde la Segunda Guerra Mundial. Es el plan más ambicioso de renovación en los últimos 60 años”, explica a “El Mercurio” el vicealmirante Paul Maddison, Comandante de la Marina Real de Canadá. Aunque la preocupación de su país por una zona donde tiene soberanía no es reciente, la novedad está dada por el tipo de desafíos que se presentan hoy en las aguas del Polo Norte.

Si durante la Guerra Fría la amenaza primordial a la seguridad canadiense era un ataque con armas nucleares procedente de la Unión Soviética contra América del Norte, ahora los problemas son otros:
– el tráfico marítimo en un entorno complejo para la navegación,
– los accidentes medioambientales,
– las operaciones de rescate y
– la disputa por recursos que está por venir.

“El plan es construir nuevos patrulleros de zona marítima para el Ártico, que empezarán a tomar forma a partir del 2015, lo que nos dará una presencia persistente durante la estación navegable”, sostiene Maddison, quien vino a Chile para participar en la Exponaval que se realiza en Valparaíso.

“Si la ruta circumpolar se abre por el derretimiento de la capa de hielo, el camino entre el Norte de Europa y Asia será más corto, y es concebible que grandes barcos con contenedores provenientes de Shanghai, Tokio o Singapur vayan hacia el noreste en vez del oeste, a través de (el canal de) Suez. Sobre el Polo, al añadir velocidad, se ahorra tiempo y dinero”, dice.

A pesar de la enorme experiencia que tiene su marina en aguas septentrionales, el vicealmirante Maddison recalca que operar en el Ártico no es lo mismo que en el Pacífico o en el Atlántico, donde Canadá también tiene amplios litorales y fuertes compromisos de seguridad.

“Para mi Armada, ir hacia el Ártico implica realizar un despliegue mayor, y no uno doméstico. Ir desde Halifax a la isla Baffin es como ir a Europa, porque es la misma distancia. O ir desde Victoria rodeando Alaska hacia el Ártico noroccidental, es como viajar a Japón”, indica el oficial, quien enfatiza en la preocupación por la tripulación y la disponibilidad de combustible que esto supone.

De ahí se explica también una advertencia que lanzó Maddison durante su conferencia en la Exponaval: “Pocos lugares en el mundo pueden ser peores para un marino no preparado como el Ártico”.

Pero mientras los hielos ceden, algunos ya internalizaron la lección. Como los tripulantes de OB “River” o los del “Dragón de Nieve”, el rompehielos de China que este año navegó entre Shanghai e Islandia, cruzando la cima del mundo.

Chile, el amigo sudamericano
A pesar de las evidentes diferencias, Canadá y Chile no son tan distintos cuando se trata del tema marítimo: ambos países tienen enormes áreas de jurisdicción oceánica, extensos litorales y una proyección hacia zonas polares.
También comparten un apego irrestricto al derecho internacional del mar y participan en ejercicios comunes que buscan mantener la seguridad en el Pacífico y en el Canal de Panamá.

“Considero a la Marina chilena como la amiga más cercana en el mar que tiene la Armada canadiense en Sudamérica”, dice el vicealmirante Paul Maddison a “El Mercurio”.

En su cuarta visita al país, el jefe de la Armada de Canadá anunció que luego de reunirse con su par de Chile, el almirante Edmundo González, van a seguir trabajando para mejorar la interoperabilidad entre ambas fuerzas, para lo cual continuarán intercambiando personal, tácticas y tecnología.

Juan Pablo Toro

06/12/12
EL MERCURIO

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