El mundo consume cada 18 días, 1.000 millones de barriles y acelera la caída de las reservas mundiales que alcanzan para 30 ó 40 años, e incrementará el precio, que en las últimas semanas alcanzó niveles récord, al acercarse a los US$ 80 por barril.
El mundo consume cada 18 días, 1.000 millones de barriles y acelera la caída de las reservas mundiales que alcanzan para 30 ó 40 años, e incrementará el precio, que en las últimas semanas alcanzó niveles récord, al acercarse a los US$ 80 por barril.
CAPITAL FEDERAL. El consumo mundial de 1.000 millones de barriles cada 18 días, equivalente a toda la producción de Caño Limón (Arauca), revela el problema del crecimiento de la demanda por crudo, por encima de la oferta, lo que ha puesto nervioso al planeta.
El 1er. campanazo lo dio hace unos pocos días la Agencia Internacional de Energía (AIE) que reveló que en el próximo lustro el mundo afrontará una escasez de crudo.
La AIE, que asesora en temas energéticos a 26 países industrializados, estableció que la demanda crecerá 2,2% promedio entre el 2007 y el 2012, por encima del cálculo inicial de 2 por ciento. El estimativo asume un crecimiento económico mundial del 4,5% anual.
El incremento de la demanda global de petróleo ha disparado de nuevo el precio del oro negro situando al West Texas Intermediate (WTI) en niveles que no tocaba desde julio de 2006. La referencia estadounidense alcanza a su homólogo europeo, que en los últimos meses se había convertido en la principal referencia del mercado.
La complicada situación que se vive en Oriente Medio también empuja al crudo. El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, ha reiterado que Teherán no abandonará su programa nuclear y ha recomendado a occidente que acepte el derecho de Irán a tener dicho programa como la única forma para resolver la disputa atómica.
El polémico dirigente anunció que su país no cederá a la presión internacional para suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio.
"Nuestro programa nuclear es legal y no hay por qué detenerlo", señaló antes de explicar que su programa nuclear está destinado a generar electricidad, para así poder exportar más de sus suministros petrolíferos, y no para hacer bombas, mientras los poderes occidentales sospechan, tras años de secretos y evasivas.
Con este panorama por delante el barril de WTI, de referencia en USA, sube US$ 0,83, hasta US$ 76,71, mientras que en el Viejo Continente el Brent sube US$ 0,39, también hasta US$ 76,71 el barril.
Los inventarios de crudo de USA publicados por el Departamento de Energía del principal consumidor del mundo de este combustible no fueron demasiado alentadores.
Durante la semana que finalizó el 20 de julio la reservas de petróleo estadounidenses se redujeron en 1,1 millón de barriles, hasta 351 millones, acumulando su 3ra. semana consecutiva de recortes. En este periodo los inventarios de combustibles aumentaron en 800.000 unidades, hasta 204,1 millones, mientras que los de destilados para calefacción lo hicieron en 1,5 millón de barriles, hasta 123,7 millones.
Hoy los campos están operando al 97,5% de su capacidad y hay dudas de que la Opep (Organización de Países Exportadores de Petróleo) pueda satisfacer la demanda futura con holgura.
La señal es clara, o el mundo encuentra sustitutos para mermar la dependencia de los combustibles fósiles; desarrolla energías alternativas sostenibles y racionaliza el consumo de gasolina, o tendrá que pagar las consecuencias precios inalcanzables- por este desaforado apetito por los hidrocarburos.
Aunque esta situación está presente en todo el mundo, el tema preocupa especialmente a USA, país que con el 5% de la población del planeta, consume el 25% de su energía.
Allí la declinación en la producción es imparable. Mientras que en 1972 este país extraía 9 millones de barriles por día, en el 2006 la cifra bajó a menos de 5 millones de barriles y en los próximos años a duras penas será de 4 millones.
Mientras tanto, la demanda alcanza los 20,9 millones de barriles por día y por eso seguirá amarrado a las importaciones.
Es más, si en este momento a USA se le recortaran todas las fuentes de crudo dejándolo solo abasteciéndose de Canadá y México, solo tendría petróleo para 12 años más o si al caso para 25, contando con precios de venta muy altos, el doble de los precios actuales.
"En los próximos 5 años la producción de petróleo que va del Golfo Pérsico a USA va a cambiar de rumbo. La demanda en Asia va en aumento y está preparada para pagar más y así garantizar los contratos a largo plazo", indicó Kent F. Moors, director del grupo de investigación sobre energía de la Universidad Duquesne de Pittsburg.
El profesor Moors (Ph.D.) es una autoridad en el mundo petrolero y ha sido consejero en materia energética de USA, Rusia y Kazajistán, así como consultor privado de empresas del sector.
Es difícil lograr un consenso en el tamaño de las reservas de petróleo que quedan en el mundo, pues algunos calculan que son 1,2 billones de barriles ó 1,14 billones de barriles.
"Nos quedan 3 décadas de una economía sostenible basada en crudo en las naciones industrializadas. El petróleo continuará siendo la fuente primaria para transporte, electricidad, y uso industrial pero el precio será exorbitante", dijo Moors.
Para otros expertos el panorama no luce tan gris. Todo dependerá de que no se encuentre nuevo petróleo, si no mejora la tecnología existente para extraerlo, si el consumo se mantiene igual o si las tasas de recuperación de los campos existentes permanecen inalteradas.
"¿Podemos concluir que una persona vivirá solo 5 días simplemente porque la comida y la bebida en su cuerpo le permitirá vivir solo por cinco días? Nosotros sabemos que esa persona continuará comiendo y bebiendo, por tanto, podrá seguir viviendo por largo tiempo", dice A.F. Alhajji, Ph.D., economista energético y profesor asociado del College of Business Administration de Ohio Northern University.
Se agotan las áreas
El problema consiste en el agotamiento de las nuevas fronteras petroleras. La mayoría de esas reservas se encuentran en áreas que son inestables política y económicamente, con características geológicas difíciles y que requieren onerosas infraestructuras, amén de las que son intocables desde el punto de vista ambiental.
También proliferan los yacimientos de crudos pesados o de baja calidad con alto contenido de azufre que agravarían el problema del calentamiento global. La recuperación de esta clase de petróleo es menor y se traduce en un precio más alto para el consumidor por el proceso al que tienen que ser sometidos para producir los combustibles más livianos.
A pesar de que el precio internacional del petróleo contribuye a aumentar la inversión en búsqueda de hidrocarburos, los resultados no han sido los mejores.
Según explicó Moors, entre 1970 y 1990 las petroleras destinaron US$ 120.000 millones en exploración y encontraron 16 campos denominados ‘elefantes’ que contienen 7.300 millones de barriles en reservas.
Pero en los últimos 15 años se han gastado US$ 300.000 millones en exploración y solamente se han descubierto dos de ellos, lo que significa que quedan muy pocos lugares en el mundo en dónde buscar.
En una cosa sí coinciden los expertos y es que los biocombustibles que han sido publicitados como una de las soluciones a la pérdida de la autosuficiencia petrolera, tendrán un efecto muy marginal.
En el escenario más optimista, el etanol podría representar el 7% de las necesidades de combustibles de USA, pero eso significaría un incremento muy elevado en el uso del maíz.
"Si la mitad de los pasajeros de vehículos particulares se fueran a cambiar de gasolina a etanol en USA, se necesitaría 3 veces el área disponible para sembrar únicamente maíz pero solo para producir etanol", indicó Kent. F. Moors.
A.F. Alhajji es más contundente. "El etanol ni siquiera le hará una abolladura a la demanda mundial de petróleo.
Necesitamos una gran cantidad de combustible fósil para producir etanol, por consiguiente la energía positiva neta -si es que hay alguna- es muy pequeña"
(CAMPONOVA)
29/07/07
CAMPO NOVA
