Buques de Malvinas con bandera inglesa

Buques de Malvinas con bandera inglesa

Lo que en un momento pareció una medida que podría cambiar la historia de la usurpación inglesa sobre nuestra Islas, con el correr de los días fue perdiendo fuerza, hasta transformarse en una discusión pura y exclusivamente diplomática, casi un juego de señoritos que se golpean con pestañas.

Lo que en un momento pareció una medida que podría cambiar la historia de la usurpación inglesa sobre nuestra Islas, con el correr de los días fue perdiendo fuerza, hasta transformarse en una discusión pura y exclusivamente diplomática, casi un juego de señoritos que se golpean con pestañas.En la cumbre del Mercosur los países miembros y asociados firmaron un acuerdo a través del cual se comprometieron a no permitir el ingreso a sus puertos de buques que enarbolen la bandera ilegal de las islas. Esto provocó una reacción inmediata del gobierno británico y el primer ministro David Cameron garantizó a los isleños, en un mensaje navideño, que “nunca negociaremos la soberanía”. Catalogando de amenaza la medida adoptada por el bloque del Mercosur, dijo en un comunicado televisivo: “Las amenazas de cortar la comunicación entre las islas y sus vecinos de Sudamérica solo perjudican a quienes las impulsan”.

Las acciones del gobierno británico se completaron con lo que el secretario de Relaciones Exteriores, William Hague, definió como “discusiones productivas y honestas con Uruguay, Chile y Brasil”, que según reveló dieron por resultado el compromiso de los funcionarios de esos países de “no participar de un bloqueo económico”.

En este juego de palabras y presiones, fue el Canciller argentino, Hector Timerman, quien se comunicó personalmente con los cancilleres Antonio Patriota, Alfredo Moreno y Luis Almagro, para confirmar que “sus respectivos gobiernos no habían modificado su posición”, detalla el texto del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Que los barcos con bandera ilegal de las islas no pueden atracar en puertos del Mercosur es un hecho. Sin embargo en nada modificará la economía de los kelpers, ya que para ingresar, realizarán un cambio a la bandera de conveniencia: “Todo el transporte comercial relacionado con el archipiélago seguirá teniendo acceso a sus puertos si llevan la insignia roja británica u otra bandera nacional”, aseguró Hague y nunca fue desmentido.

Para la Cancillería argentina, de todas formas este hecho se presenta como un logro, un paso hacia el reconocimiento de la soberanía nacional sobre las islas, ya que “William Hague reconoció en el Parlamento de su país que ningún barco podrá ingresar a los puertos del Mercosur y países asociados enarbolando la bandera ilegal de Malvinas”, resalta el comunicado del ministerio argentino.

Pero lo cierto es, que los buques que operan en la zona de exclusión de las islas, que comercializan nuestros recursos pesqueros, seguirán haciéndolo como hasta ahora.

Al respecto Omar Suárez, secretario general del SOMU, emitió un comunicado de prensa en el que califica las acciones del gobierno británico como “maniobra pirata” y solicita a los dirigentes uruguayos que no se dejen “engañar con una simple acción de izado de una bandera inglesa en buques registrados en realidad en un puerto al que, como buenos latinoamericanos, el Uruguay no reconoce, extremando los controles para evitar maniobras fraudulentas” y agrega: “El pabellón de registro de un buque implica algo mucho más profundo que el color de la bandera que flamea en su popa”.

Suárez dedicó, también, un párrafo a las empresas españolas que operan en Malvinas, cuestionando las presiones ejercidas, según afirma, por parte de empresarios pesqueros y del propio gobierno español para torcer los logros alcanzados en el bloque del Mercosur. “Llama mucho la atención que hombres procedentes de nuestra madre patria privilegien sus intereses económicos por sobre la intención argentina de terminar, de una vez por todas, con la vergonzosa existencia de un enclave colonial en nuestro continente” sentenció el dirigente.

Los buques de capital gallego que operan con licencia de las islas son 18, con una producción anual de 100 mil toneladas y una facturación estimada en 100 millones de euros. En cuanto a la tripulación, más de 500 son españoles.

La operatoria es la siguiente: los buques son de empresas mixtas constituidas por capital gallego con socios de las islas, que explotan los derechos pesqueros que el gobierno ilegal del archipiélago adjudica. Tras realizar sus capturas en el caladero argentino bajo dominación inglesa, los buques se dirigen a Montevideo, Uruguay, donde descargan. Desde allí, las capturas parten hacia el puerto de Vigo en contenedores, para ser procesadas por la socia española y luego exportarse hacia el mercado comunitario. Parte de esas capturas se exportan, directamente, desde Uruguay al mercado asiático, siendo Vietnam y China los principales compradores.

La nomina de buques gallegos que se encuentran operando en las islas son: New Polar; Robin M. Lee; Sil; Argos Vigo; Capricorn; Golden Chicha; Argos Galicia; Igueldo; Argos Marine; Argos Pereira; John Cheek; Beagle Fi; Castelo; Kalatxori; Paradanta; Petrel; Golden Touza y Venturer.

El punto tristemente irónico de esta situación es que, mientras el Canciller Timerman habla de logros en el plano diplomático por el reconocimiento de la ilegalidad de la bandera de las islas, varios de los barcos aquí nombrados pertenecen a empresas que tiene su correspondiente filial en la Argentina.

El caso de la pesquera Pereira es el más obsceno: cuatro barcos de la firma, con base en el puerto de Vigo, operan en aguas de Malvinas mientras la sucursal argentina mantiene intactos sus permisos para la captura de langostino.

Es este tipo de contradicciones el que deberá subsanar el Estado argentino para seguir avanzando en el justo reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Quien recuerde lo ocurrido en 2006, cuando un buque pesquero con bandera de las islas fue apresado en nuestras aguas, habrá sentido impotencia al volver a leer su nombre, John Cheek, en la lista de buques que hoy están operando en Malvinas. Sigue perteneciendo a la misma empresa española con sucursal en nuestro país, al igual que en aquel momento.

Por Karina Fernández

12/01/12

REVISTA PUERTO

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