Fabricantes de barcos del país vecino hicieron explícito su interés de concretar negocios en la Argentina. Empresarios locales no descartan asociaciones.
Fabricantes de barcos del país vecino hicieron explícito su interés de concretar negocios en la Argentina. Empresarios locales no descartan asociaciones.
Tras concretar un fuerte posicionamiento en los sectores de la carne, cemento, industria textil y petróleo, el segmento empresarial brasileño ahora apunta a los astilleros argentinos como nuevo objetivo comercial.
Así, durante los últimos meses, diversos fabricantes de barcos del país vecino cruzaron la frontera para analizar posibilidades de negocios de este lado de la línea.
Al parecer, dos factores promueven dicha situación: los astilleros brasileños tuvieron un importante crecimiento en la última década, algo que les da un fuerte poder de compra a los empresarios de aquel país.
En paralelo, y según publica hoy un matutino porteño, en la industria naval pesada de la Argentina, fabricante de grandes buques y barcazas, creen que podrían sacar rédito de asociaciones o ventas.
“En el país hay grandes oportunidades de negocios, y los dueños de astilleros brasileños lo saben. Por eso nos miran de cerca y atentamente. Ya comenzaron a hacer rondas de consultas con respecto a unidades productivas de la industria naval local”, declaró Juan Antonio Torresín, presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FISA).
“Hace 10 años, los astilleros de aquel país estaban en una situación complicada, pero tuvieron una fuerte bonanza que los lleva a expandirse fuera de sus fronteras”, agregó.
Como es de suponer, del lado argentino quieren sacar provecho a la avanzada brasileña. De hecho, fueron invitados por la FISA para estudiar oportunidades de negocios en conjunto.
“Creemos que la industria naval local puede volver a ser lo que fue, algo que lograríamos más rápido con la ayuda de los capitales vecinos”, comentó Torresín.
Instalaciones
Por estos días, en el país hay 18 astilleros en funcionamiento, de los cuales tres son del Estado; esto es, Tandanor, Domecq y Río Santiago. En los años ‘70, el sector empleaba cerca de 70.000 operarios.
Ya en los años ’80 ese número cayó hasta los 52.000, pero el nivel de contratación se desplomó en los años ‘90, hasta los 5.000. Posteriormente, en los albores de la crisis de 2001 tocó fondo, con 3.000 empleados, y desde ese momento comenzó a recuperarse. En la actualidad llega a 9.000 operarios.
La recuperación del sector estuvo traccionada principalmente por las reparaciones de embarcaciones en uso. En el sector aseguran no avanzaron más debido a normativa heredada de los ‘90. Entre ellas, la que permite incorporar barcos usados con bajo arancel, más baratos que las nuevas embarcaciones.
Escenario
En cuanto a las perspectivas del sector, éste espera facturar en 2008 cerca de u$s 400 millones, y contempla un crecimiento anual cercano al 10% para los próximos años.
Las mejores oportunidades de negocios se presentan en dos sectores. El primero es la renovación de la flota doméstica de buques tanque, utilizados por la industria petrolera, que deberá comprar al menos 10 unidades con casco doble.
La misma fuente asegura que cada uno tiene un precio de venta cercano a los u$s 20 millones, por lo que los astilleros esperan facturar u$s 200 millones por ese lado.
Por su parte, la hidrovía Paraná-Paraguay promete negocios por otros u$s200 millones. Esa vía tiene en actividad unas 1.500 barcazas que transportan hidrocarburos, minerales, cereales y aceites, entre otras mercaderías, y un centenar de remolcadores.
11/01/08
INFOBAE PROFESIONAL

