Los astilleros gallegos afrontan un año crucial. Editorial del diario gallego Faro de Vigo
Los astilleros gallegos afrontan un año crucial. Editorial del diario gallego Faro de Vigo
La atonía en las contrataciones y las dificultades financieras se han convertido en una seria amenaza para las empresas dedicadas a la construcción de barcos en las Rías Baixas. La crisis en la Factoría Naval de Marín, conocida esta semana, es sólo un aviso de lo que puede ocurrir en los próximos meses.
El naval gallego viene de dejar atrás uno de los ciclos más largos de crecimiento de su historia. Tuvo su hito en 2007, con un récord de contrataciones a nivel mundial, y se prolongó en 2008, con la mayor entrega de pedidos que se recuerda. Pero el ciclo expansivo terminó en 2009 de un modo abrupto. Los encargos, lejos de experimentar un declive paulatino, sufrieron una caída brutal. Los contratos en los astilleros gallegos se redujeron un 70% ese año, con sólo cinco barcos encargados frente a los 17 de 2008 y la treintena de 2007. Hay que remontarse a la década de los ochenta para encontrar una bajada de pedidos tan acusada.
La falta de financiación, el abaratamiento del precio del petróleo en 2009 (clave para el encargo de los costosísimos sísmicos y off-shore, buques básicos para explorar nuevos yacimientos de crudo) y la caída del transporte marítimo por la reducción del comercio a consecuencia de la crisis son las principales causas de este desplome. Un informe de los constructores navales calcula que, si la situación no mejora, en 18 meses pueden quedar sólo 1.000 de los 7.000 empleos directos existentes, unas cifras que los sindicatos consideran excesivas, aunque admiten lo delicado de la situación. La construcción naval da empleo a 15.000 trabajadores en toda Galicia.
Pese a este escenario de incertidumbre, el naval gallego soporta mejor que nadie en España la embestida de la recesión (acaparó 5 de las 13 unidades encargadas en todo el país durante 2009), debido en gran parte a su especialización en buques con una tecnología elevada y grandes dosis de innovación en producción y diseño. Es ese valor añadido lo que le sirve para plantar cara a la construcción de bajo coste en astilleros de Corea y China. Tanto es así que muchas de las dificultades por las que atraviesan algunos astilleros nada tienen que ver con su carga de trabajo, lo suficientemente nutrida para capear la crisis, sino por la falta de liquidez que ésta conlleva. Hasta el punto de comprometer su futuro.
El caso más reciente es el de Factoría Naval de Marín, una firma de referencia en el sector, que acaba de formalizar esta misma semana un preaviso de concurso de acreedores. Los problemas del astillero no son de carga de trabajo, sino financieros. Precisamente, recurre al preaviso porque le permite disponer de tres meses de margen para renegociar su deuda y solventar la falta de liquidez.
Especializado en embarcaciones de gran lujo y buques off-shore, los problemas surgidos en la entrega de un barco de apoyo para las plataformas petrolíferas a la naviera noruega Esvagt parecen estar detrás de su delicada situación. No entregar un buque en los plazos previstos puede suponer un gravísimo lastre para un astillero: no se perciben los ingresos correspondientes, la demora debe compensarse con pagos al armador e incluso se corre el riesgo de la cancelación del contrato, de manera que el astillero debe devolver íntegramente lo cobrado y quedarse con el barco para, en el mejor de los casos, tratar de recolocarlo en el mercado si no malvenderlo.
Factoría Naval tiene en cartera cuando menos tres encargos cuya construcción está ahora en el aire. Un segundo barco petrolífero para la misma naviera noruega, un yate y el mayor velero del mundo, con una eslora 30 metros, superior a la del Juan Sebastián Elcano, cuya botadura estaba prevista para este mismo año y que una vez terminado se convertiría en el buque insignia de una armadora alemana de cruceros de gran lujo, lo que da idea del potencial innovador de este astillero.
De la viabilidad de Factoría Naval, vital para la comarca de Marín, depende no sólo el futuro de sus 82 trabajadores sino el del entramado de empresas auxiliares que le prestan servicio, alguna de las cuales ya han tenido que recurrir a EREs y despidos.
En apenas seis meses, dos astilleros, MCíes y Astilleros y Varaderos Montenegro, los dos de Vigo, entraron en suspensión de pagos, también por problemas financieros. El segundo, precisamente como consecuencia de las deudas que el primero tiene contraída con la empresa de Marín. En el caso de MCíes, los ex trabajadores están intentando reflotarlo y negociar el remate de los barcos encargados. Otro puntal de la ría de Vigo, Factorías Vulcano, con 6 buques en cartera, trata de capear la enorme pérdida que le ha acarreado la cancelación de dos sísmicos, ya terminados, por retrasos en su entrega.
El cumplimiento de los plazos de entrega es vital para que los astilleros gallegos conserven el prestigio indispensable para conseguir encargos, pero en este momento lo urgente es desbloquear las líneas de crédito para evitar el estrangulamiento financiero de las empresas.
Los astilleros gallegos han demostrado sobradamente conocer qué "nicho" de negocio les permite competir en el mercado. Japón, Corea y China absorben el 82% de las nuevas contrataciones de barcos, pero la industria naval de Galicia puede consolidarse como referente en la construcción de ferrys, ro-ro y off-shore. Y ello pasa por impulsar la I+D+i y potenciar cuanto antes los centros tecnológicos, vitales para un sector que necesita incrementar el valor añadido de sus productos. Además, la subida del precio del crudo abre de nuevo las puertas a la construcción de buques petrolíferos, y en esa tarea los astilleros gallegos tienen mucho que decir.
Existen, así pues, elementos objetivos a los que agarrarse para afrontar la difícil situación. Lo que no hay es tiempo. Sobre todo si no se resuelven los problemas financieros. El caso de Factoría Naval de Marín es un aviso, el primero significativo, de adonde puede llevar la falta de liquidez a uno de los sectores clave de la economía de Galicia.
01/03/10
FARO DE VIGO
