Vida Silvestre estudia la conducta de la especie frente a Madryn.
Vida Silvestre estudia la conducta de la especie frente a Madryn.
Cada vez hay más ballenas y más barcos en la Bahía Nueva de Puerto Madryn. Si bien todavía no existe una interacción problemática, la Fundación Vida Silvestre Argentina desarrolló un proyecto de investigación para evitar conflictos indeseados entre estos animales y las embarcaciones.
La Bahía Nueva, ubicada frente a la ciudad de Puerto Madryn (Chubut), resulta ser un sitio cada vez más elegido por las ballenas que anualmente visitan la Península Valdés. Desde 2005, se observa un incremento en el número de ejemplares que recorren la Bahía, y una permanencia cada vez mayor, especialmente en los sectores más utilizados para el desarrollo de actividades náuticas. Al mismo tiempo, el crecimiento de la industria y el turismo en Madryn, intensifican sostenidamente el movimiento portuario, lo que implica una gran circulación de buques de carga y de cruceros que navegan en la Bahía y amarran en sus muelles.
“La población de ballena franca austral en Valdés aumenta más del 6% anual. En paralelo, cada año hay más barcos en la región, cada vez más grandes y circulando a mayor velocidad. Y aunque aún no está demostrado científicamente, se cree que estos animales sienten curiosidad por los cascos de los barcos y que mantienen contacto físico con ellos. Por eso, si bien todavía no presenciamos una interacción problemática, sería muy deseable evitar que en el futuro surjan conflictos entre las ballenas y las embarcaciones”, explica Alejandro Arias, especialista en especies marinas del Programa Marino de la Fundación Vida Silvestre Argentina.
En el hemisferio norte, por ejemplo, la ballena franca boreal está en un estado crítico de conservación, y su principal amenaza son las colisiones con grandes buques, que producen, al menos, la mitad de sus muertes. Las ballenas de la Bahía Nueva podrían enfrentarse, aunque a una escala menor, con una amenaza similar.
A principio de año, la Fundación Vida Silvestre Argentina lanzó un proyecto que generará información esencial para establecer modelos predictivos y planificar las medidas de manejo necesarias para evitar conflictos. “La solución debería promover el desarrollo responsable de la actividad náutica, para minimizar el riesgo de daños físicos a las ballenas y de daños materiales a las embarcaciones”, apunta Arias.
Hasta el momento, gracias al trabajo del investigador chubutense Daniel Pérez, sólo se conoce la cantidad de ballenas que utilizan estas aguas, su tiempo de permanencia, sus patrones de movimiento y su preferencia por áreas de uso humano. Estos datos brindan una primera aproximación sobre el problema, pero es necesario comprender los patrones de uso de las ballenas y de la actividad náutica dentro la Bahía, a escalas que aún no han sido estudiadas. La investigación buscará comprender dos nuevos aspectos: los movimientos de las ballenas a un nivel de detalle de menos de un metro; y el uso del espacio subacuático.
El estudio se destaca por estar enfocado en el uso que hace la ballena franca de la Bahía Nueva, y por el abordaje que hace del tema a múltiples escalas. Para ello, se utilizarán equipos de investigación de última tecnología que generaran información desconocida sobre esta especie. La recopilación de datos durará dos años y brindará la base para que las autoridades competentes desarrollen un plan de contingencia y monitoreo para evitar colisiones entre ballenas y embarcaciones en la Bahía (05/02/08).
08/02/08
VIDA SILVESTRE
