(FNM) La temporada de verano del Hemisferio Sur, convierte al Polo Sur en un hervidero de actividad científica, que cubren desde observaciones cósmicas a estudios sísmicos y atmosféricos. Este año, un grupo de investigadores está echando una mirada más cercana a lo que yace debajo del polo.
(FNM) La temporada de verano del Hemisferio Sur, convierte al Polo Sur en un hervidero de actividad científica, que cubren desde observaciones cósmicas a estudios sísmicos y atmosféricos. Este año, un grupo de investigadores está echando una mirada más cercana a lo que yace debajo del polo.
La imagen muestra una capa de hielo de casi tres kilómetros de espesor que se extiende varios kilómetros a cada lado del Polo Sur (nótese que en la imagen, la escala horizontal difiere de la vertical).

A lo largo de muchos años, la nieve caída sobre la superficie se ha ido compactando, convirtiéndose en capas sucesivas de hielo. El proceso es continuo y las capas se comprimen cada vez más bajo el tremendo peso de las capas de hielo superiores. Cada una de las capas que podemos distinguir en la imagen, está formada por hielo de una misma edad y conserva información sobre la composición de la atmósfera en el momento en que cayó la nieve que la originó.
Mediante radares instalados en aeronaves, es posible detectar dichas capas. Los equipos emiten señales de microondas y registran la magnitud de las señales reflejadas. El método funciona porque la intensidad de los ecos varía en función de factores tales como la densidad de cada capa y la cantidad de impurezas que contienen.
En la imagen radar se observa también que los paquetes de capas (o la estratigrafía) aparecen deformados en algunos lugares, posiblemente por el flujo irregular del hielo, o por efectos del arrastre de los flujos de hielo sobre rocas firmes de gran dureza. Las líneas de color naranja resaltan las partes de basamento rocoso en las que los datos aparecen borrosos.
Estos datos de radar fueron obtenidos durante una campaña de relevamiento aéreo realizada en diciembre de 1998 bajo la dirección del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas (UTIG, por sus siglas en inglés). Durante dos veranos consecutivos científicos de la campaña “Transecta polar” relevaron desde la Barrera de hielo de Ross hacia el sur a través de la cadena de Montañas Transantárticas entre los glaciares Scott y Reedy, y sobre el Polo Sur. Esta particular escena fue recogida en el transcurso de dos días.
Según Don Blankenship, líder del equipo de UTIG que recogió los datos y posteriormente preparó la imagen, “esta es una de las pocas y posiblemente la más reciente imagen de esta particular transecta a través del Polo Sur”.
La imagen resultó de gran utilidad recientemente, para los científicos que buscaban un sitio para perforar y obtener nuevos testigos de hielo. La tarea de perforación acaba de iniciarse (diciembre 2014) y cuando se complete – en 2016-, se habrá obtenido el testigo (muestra) más profundo jamás obtenido en cercanías del Polo Sur. Los científicos pretenden perforar hasta los 1.500 metros, donde le hielo tiene cerca de 40.000 años de antigüedad. Los análisis de las distintas capas proveerán una historia detallada del clima y el ambiente de un área única del continente, donde el aire húmedo proveniente del oeste se encuentra con el aire frío y seco del este.
En palabras del especialista en criósfera de la NASA, Tom Neumann: “la baja temperatura y el ritmo de acumulación relativamente alto del lugar escogido, podrían proveernos un excelente registro de la química de la atmósfera polar durante los últimos 40.000 años” (earthobservatory.nasa. Adaptado al español por NUESTROMAR)
25/12/14

