Una travesía navegando canales hasta Samborombón y aguas abiertas hasta Punta Rasa.
Una travesía navegando canales hasta Samborombón y aguas abiertas hasta Punta Rasa.
Paisajes inhóspitos, tormentas capaces de volar un campamento, cangrejales, accidentes y hasta la amenaza del Pampero. Todos estos elementos estuvieron presentes en la aventura protagonizada por los platenses Federico Monticelli y Ramiro García en el marco de una travesía que unió Dolores con San Clemente, primero a través de un largo trecho por canales y más tarde en aguas abiertas.
De la travesía participaron kayakistas de distintos puntos del país, brasileros y alemanes, según cuenta Monticelli. El y García fueron los únicos procedentes de La Plata. Entre los participantes se contaron algunos legendarios, como Alfredo Barragán, capitán de la famosa expedición Atlantis que cruzó el océano Atlántico en una balsa de troncos.
La expedición, de la que participaron un centenar de kayakistas, la mitad de los cuales abandonó en las primeras etapas, se inició con una aventura: un viento inesperado, no previsto en los partes meteorológicos, que se ensañó con el campamento donde los deportistas esperaban el inicio de la travesía, tumbando carpas.
"Se remaba durante el día y a la noche se acampaba en terrenos inhóspitos. Al principio, navegamos a través del canal 9 desde Dolores, uniendo las rutas 2 y 11 y viendo un paisaje enorme y deshabitado. Sólo de a ratos aparecía algún caballo por la orilla a ver el espectáculo de los kayaks que pasaban", dice Monticelli.
El ingreso a la impredecible Bahía de Samborombón trajo un incidente para Monticelli, cuando un kayak que navegaba cerca de él fue arrastrado por una ola e impactó en su embarcación. "Para evitar que me pegue en la cara, resistí todo el peso del impacto con el hombro izquierdo y me disloqué. Yo mismo me acomodé el hombro y seguí remando unos 15 kilómetros hasta terminar la etapa, pero no pude seguir la travesía".
El último tramo que llevó a los participantes a Punta Rasa fue completado por García. Para entonces, las inhóspitas condiciones de la travesía -no competitiva- habían reducido el número de participantes a la mitad. "Pero aún los que tuvimos que dejar celebramos el haber participado de una experiencia diferente", dice Monticelli.
09/12/10
EL DÍA

