Don Samuel Gutnisky, mi padre, declarado Ciudadano Ilustre, por la Municipalidad de Corrientes, creó en la década del 20 del siglo pasado, una empresa de navegación, que se proyectó hasta estos días, dedicada al transporte de cargas en los Ríos Alto Paraná, Paraná y Paraguay, y ante el aislamiento que tenía Formosa, por la falta de caminos, puso en funcionamiento una línea de pequeños buques para el transporte de pasajeros, que unía Barranqueras y Corrientes, con Formosa, haciendo escala en todos los puestos intermedios, argentinos y paraguayos. Esta línea de pasajeros existió, hasta que se establecieron, junto con el asfalto líneas permanentes de transporte automotor.
Don Samuel Gutnisky, mi padre, declarado Ciudadano Ilustre, por la Municipalidad de Corrientes, creó en la década del 20 del siglo pasado, una empresa de navegación, que se proyectó hasta estos días, dedicada al transporte de cargas en los Ríos Alto Paraná, Paraná y Paraguay, y ante el aislamiento que tenía Formosa, por la falta de caminos, puso en funcionamiento una línea de pequeños buques para el transporte de pasajeros, que unía Barranqueras y Corrientes, con Formosa, haciendo escala en todos los puestos intermedios, argentinos y paraguayos. Esta línea de pasajeros existió, hasta que se establecieron, junto con el asfalto líneas permanentes de transporte automotor.
Ante la necesidad de atender la reparación de sus buques, don Samuel Gutnisky, acarició siempre la idea de instalar un Astillero en Corrientes, sede de sus negocios, para evitar tener que enviarlos a Rosario o Buenos Aires.
En 1958 se presentó la oportunidad de concretar esa idea, y junto a sus hijos, fundó Astilleros Corrientes SA, poniendo la piedra fundamental de las obras el 19 de octubre de ese año. (Foto)
El astillero inicio una etapa ya no solo de reparaciones sino también de construcciones navales, ganando una licitación pública del Comando de Operaciones Navales, de la Armada Argentina, para la construcción de tres embarcaciones.
De ahí se recorrió un largo camino de construcciones de todo tipo, remolcadores de empuje, barcazas, trasbordadores de granos, buques tanques, etc. creando trabajo para 150.000 obreros a lo largo de su existencia.-
Este desarrollo técnico, culminó con la construcción de dos plataformas de exploración de petróleo en alta mar -off shore- similares a la que YPF, Enarsa y Enap mandaron especialmente a construir en EEUU, a un costo de U$S 150.000.000, y que inició sus trabajos en el Golfo San Jorge, provincia de Chubut.
La construcción de estas dos plataformas, encargadas a Astilleros Corrientes por una firma de EEUU, y que operan en el Golfo de México y Medio Oriente, dieron trabajo a cerca de 2.500 técnicos y obreros de Corrientes y de la zona, durante tres años constituyendo un hito importante en la presentación de Corrientes, ante el país y el mundo, como lugar donde se podía desarrollar una industria pesada, como es la naval, y donde se pueden llevar a cabo todo tipo de construcciones no sólo las vinculadas con la industria naval.
Los 50 años que cumple Astilleros Corrientes, coinciden con un momento difícil de la economía mundial, y ante la globalización de la economía, es de esperar una reactivación de esta importante industria, que está en condiciones técnicas y operativas, de atender la demanda de nuevas plataformas o de cualquier tipo de buques o artefactos navales.
En su homenaje la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes, a su fallecimiento acaecido en 1963, impuso a la calle que une Alberdi con Juan de Garay, acceso al Astillero, el nombre de Samuel Gutnisky.
Por L. Horacio Gutnisky
19/10/08
EL LITORAL

