Argentina con un mar de langostinos

Argentina con un mar de langostinos

Quizás haya llegado la inevitable hora de pensar a la Argentina como un país langostinero. La abundancia nunca antes vista de invertebrados como el langostino o el calamar podría estar hablando de un cambio en el ecosistema. Eso sospecha Daniel Bertuche y su visión es compartida por varios colegas.

Quizás haya llegado la inevitable hora de pensar a la Argentina como un país langostinero. La abundancia nunca antes vista de invertebrados como el langostino o el calamar podría estar hablando de un cambio en el ecosistema. Eso sospecha Daniel Bertuche y su visión es compartida por varios colegas.

La abundancia de langostino, calamar,  munida y centolla podría hablar de una conquista invertebrada en las profundidades del mar. Vasta literatura internacional da cuenta de casos en el resto del mundo y un grupo de investigadores del INIDEP sospecha que algo similar estaría ocurriendo en nuestro país. Entre ellos Daniel Bertuche, reconocido jefe del Programa crustáceos  y exdirector del área de Especies Pelágicas y Ambiente Marino, con quien hablamos sobre esta teoría y sobre la falta de campañas en una etapa crítica del ecosistema.

Investigadores que son citados en la mayoría de los informes técnicos por los biólogos pesqueros argentinos, hablan de cambios en los ecosistemas que dan por resultado un estado alternativo que puede producirse por cambios externos como el climático o la sobrepesca y/o  perturbaciones internas de su complejo sistema. Si pasan un umbral crítico el sistema cambia y provoca nuevas situaciones que profundizan ese cambio; y el ecosistema se reorganiza buscando un nuevo equilibrio.

“Yo tengo una visión positiva desde mi ángulo, que son los crustáceos”, señala Bertuche y aclarará una y otra vez que ya no se puede hablar de un éxito del manejo pesquero del langostino porque los índices de abundancia dan cuenta de un cambio que lo excede ampliamente.

Nuestro entrevistado realiza una enumeración de hechos acontecidos en los dos últimos años que son realmente sorprendentes. “El langostino dejó de fluctuar. Comenzó a aumentar su abundancia hasta explotar el año pasado. Se declararon desembarques por 130.000 toneladas solo de  L1, L2, y L3 con lo cual puede pensarse que se pescaron al menos unas 20.000 toneladas más. Esto no es manejo, esto es otra cosa, hasta tal punto que el año pasado fueron 226 los barcos que declararon capturas de langostino, de los cuales 49 tenían a la merluza como objetivo hasta 2013; nunca visto”.

“Están pescando langostino los costeros frente a Puerto Madryn, están yendo los tangoneros a pescar en el paralelo 42°O  60°W y hace pocos días con los truckers, Juan de la Garza –del Proyecto Crustáceos– capturó frente a Mar del Plata hembras impregnadas, es decir desovando en abril en Buenos Aries.

También explotó la abundancia de munida y el calamar otra vez muestra gran proliferación, el año pasado el INIDEP registró 800.000 toneladas; otra especie que se está pescando como nunca antes es la centolla. Todos son invertebrados. Por favor no digan más que se debe al éxito del manejo pesquero, acá hay algo más”.

Estos cambios están siendo observados por un grupo de investigadores entre los que se encuentra Bertuche, quien cuenta que se les ha presentado una serie de interrogantes sobre el fenómeno que se está produciendo pero que no tienen posibilidad de verlo porque no hay campañas. “Lo que nos preocupa es que nosotros estamos aquí inmovilizados sin poder ir a comprobar o refutar las teorías que estamos manejando por la falta de campañas. Todas las especies que te nombré tienen una abundancia que nunca habían alcanzado y son todos invertebrados”, apunta el investigador.

“Según dicen estos monstruitos”, indica Bertuche, refiriéndose a reconocidos investigadores como Hilborn y Scheffer, “cuando baja la abundancia de algunos peces, cuando se produce una alteración por pesca o cambios ambientales, al parecer el ecosistema evoluciona a otro equilibrio en el que cambian las abundancias y en general los que pierden son los peces y los que quedan son los invertebrados. En algunos casos hasta se habla de un cambio próspero porque el lugar de los peces es ocupado por invertebrados valiosos. Eso tiene su parte buena y su parte mala. El problema es que la diversidad es menor y el ecosistema es menos estable”.

REVISTA PUERTO: -¿Se produce un desequilibrio?

DANIEL BERTUCHE: -No exactamente, el ecosistema evoluciona hacia otro equilibrio, otro estado distinto en el que por ejemplo puede haber mucho más langostino y menos peces. No es catastrófico. Lo que pasa en una situación así es que toda la flota se dirige hacia esa especie y hasta es bueno económicamente. El problema es la diversidad, al tener menor diversidad se vuelve más inestable el ecosistema.

RP: -¿Puede considerarse positivo este cambio?

DB: -La abundancia de langostino es buena. Hoy existen problemas de costos, de precio, de mercado; pero solucionando ese tema la abundancia en sí es buena, quizás en un par de años tenemos la fiesta langostinera, con la flota pescando frente a Mar del Plata; de hecho hoy están pescando en el paralelo 42.

Haciendo referencia a conceptos del enfoque ecosistémico, Bertuche explica que “lo que da vida es el sol, todos los años ilumina y manda la misma energía. Desde este enfoque se sostiene  que si hay una especie que aumenta, otra está bajando porque la energía del sol es la misma. Aquí pareciera que está pasando lo mismo, estaría evolucionando nuestro ecosistema hacia otro estado. Todo parece indicar que está pasando lo mismo que ya ha pasado en otras partes del mundo, donde los invertebrados ganaron. Los mecanismos del ecosistema marino son complejos y esto es una hipótesis; el problema es que no tenemos forma de verlo porque no tenemos campañas”.

RP: -¿Qué tipo de campañas son necesarias para evaluar este escenario?

DB: -Lo ideal es hacer campañas integradas, ante esta situación necesitamos dos o tres campañas integradas donde se incluya todo porque no es problema de una especie, acá se encuentran involucradas varias especies. Necesitamos campañas y estamos acá sentados. Nosotros en langostino utilizamos datos de desembarcos y observadores cuando conseguimos, hoy tenemos uno y no podemos embarcar otro para ver qué está pasando en el paralelo 42°, por ejemplo. El tema es complejo pero hay evidencia de lo ocurrido en otros lugares en la bibliografía.

RP: -El langostino viene en una curva ascendente de abundancia pero es un animal de ciclo de vida corto y por ende dependiente de los reclutamientos. Si se modifican las variables ambientales, ¿puede pasar que el año que viene no haya más langostino?

DB: -El tema del langostino es el siguiente: estos bichos reemplazan a otros porque son terriblemente adaptativos y oportunistas. Los peces suelen tener un proceso mucho más lento y trabajoso, los langostinos desovan desde Mar del Plata hasta Santa Cruz y en cada puesta tienen muchísimos huevos, con lo cual es muy difícil que esto vaya para atrás. El calamar es igual, cuando encuentra un lugar explota su densidad. Esto es lo que dice la bibliografía.

RP: -Hasta hace uno meses estabas a cargo de una de las direcciones de investigación. ¿Es cierto que renunciaste porque no se realizan campañas?

DB: -En parte sí, también estoy pronto a jubilarme. Considero que no se puede estar sin campañas, es muy malo. Somos únicos en el país porque podemos y debemos por ley asesorar a la autoridad y somos los únicos que podemos ir al mar a ver estas cosas de las que estamos hablando. Cuando pregunté en el Consejo si no les interesaba saber qué va a pasar el año que viene, todos dijeron que sí y les contesté que es imposible saberlo porque no tenemos campañas. Si el INIDEP sigue sin campañas en los próximos años vamos a estar en una situación institucional muy débil porque puede venir alguien y preguntarnos qué hicimos y no tendremos ni una sola campaña de evaluación para mostrarle; tranquilamente puede considerar que hemos sido ‘ñoquis’.

RP: -¿Los investigadores no realizan reclamos a las autoridades por la falta de campañas?

DB: -Siendo director lo he planteado varias veces, desde el lugar de investigador nos hemos reunido pero a mí no me interesa que me expliquen qué reclama el gremio, no sé ni quiero saber, quiero que haya campañas. Si me dicen que no va a haber campañas, entonces consigamos un barco alternativo, un pesquero que no va a ser lo mismo pero por lo menos va a ser mejor que nada. Sin campañas estaremos cada vez peor, si lo que creemos es cierto, pronto no vamos a saber qué pasa en el mar. (Por Karina Fernández; Revista Puerto)

06/05/15

 

 

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