Por primera vez, un consejo asesor federal aprobó una serie de criterios para etiquetar el pescado cultivado como “orgánico”. La medida complace a los productores acuícolas, pero despertó malestar entre los ambientalistas y los organismos de defensa del consumidor.
Por primera vez, un consejo asesor federal aprobó una serie de criterios para etiquetar el pescado cultivado como “orgánico”. La medida complace a los productores acuícolas, pero despertó malestar entre los ambientalistas y los organismos de defensa del consumidor.
Un panel asesor del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (USDA) aprobó las primeras directrices de producción para el etiquetado de pescado cultivado “orgánico”. La industria acuícola celebró este triunfo, mientras que los ambientalistas insisten en que la decisión adoptada se aparta del criterio de otros productos alimenticios de origen animal certificados como orgánicos.
El hecho de que algunas especies de peces cultivados sean carnívoras, como el salmón, y que se alimenten de pescado silvestre y de otros piensos que no son de origen orgánico, descalifica la actividad para ostentar una etiqueta tan respetada. En tanto, todos los otros animales con certificación orgánica deben consumir un 100% de piensos orgánicos, argumentan desde hace mucho tiempo los ambientalistas y los defensores del consumidor.
Sin embargo, el Consejo Nacional de Estándares Orgánicos (NOSB) dictaminó lo contrario y aprobó el miércoles los estándares que permitirán que los productores de pescado orgánico utilicen pescado silvestre como alimento, siempre que no exceda el 25% del total y que no provenga de especies en peligro, como la lacha.
“Finalmente, es posible que haya una luz al final del túnel en términos de cómo definir los productos orgánicos”, dijo Wally Stevens, director ejecutivo de la Alianza Global para la Acuicultura (GAA), informa The Washington Post. “El desafío ahora es descubrir cómo podemos producir un producto proteico saludable en relación con el origen del pienso.”
Los que se oponen a la medida creen que la reciente luz verde para la industria por parte del Gobierno confundirá a los consumidores y aumentará una actividad que se vincula con la propagación de enfermedades y con la contaminación del medioambiente marino.
“Creemos que no sólo se arriesga la integridad de un estándar para el pescado sino todo el estándar orgánico y la confianza que el consumidor pone en él”, dijo Patty Lovera, vicedirectora del grupo Food & Water Watch. “Una gran parte del crecimiento del sector orgánico se debe a que la gente busca alimentos que tengan una cierta garantía. Cuando no se cumplen las reglas en forma apropiada, se corre un gran riesgo”, aseveró.
George Leonard, un ecologista marino y director de acuicultura de Ocean Conservancy, dijo que el panel propuso establecer una práctica de cría sustentable en donde no existe, lo que consideró una tarea “extraordinariamente complicada”. El ecologista está a favor de que las operaciones orgánicas utilicen piensos preparados exclusivamente con recortes de pescado silvestre sustentable -como el colín-, o el pescado criado orgánicamente, y que se elimine la dependencia del pescado pequeño y silvestre que tiene hoy la industria.
“Éste es un buen ejemplo en el que el diablo mete la cola”, afirmó Leonard. “Existe el riesgo real de que esta decisión afecte la confianza del consumidor en las etiquetas orgánicas si se pierde de vista el objetivo del pescado sustentable y ecológico.”
Autoridades y asesores federales se tomaron un buen tiempo para desarrollar un estándar orgánico para el pescado, en particular en un momento en que los alimentos orgánicos están en auge en Estados Unidos. Las ventas de alimentos y bebidas orgánicas crecieron de USD 1.000 millones en 1990 a alrededor de USD 20.000 millones en 2007, y se espera que alcancen cerca de los USD 23.600 millones este año, según la Asociación de Comercio de Productos Orgánicos.
La preocupación por inocuidad de los alimentos ayudó a multiplicar por diez las ventas de carne orgánica, de USD 33 millones en 2002 a USD 364 millones en 2007, revela un reciente estudio de mercado de la firma Mintel.
Las encuestas indican que la mayoría de los consumidores esperan que el pescado orgánico esté sujeto a controles ambientales más estrictos que los aprobados por el NOSB.
La semana pasada, la Asociación de Consumidores publicó los resultados de un estudio en el que el 93% de los encuestados dijeron que el pescado etiquetado como orgánico debería ser producido con piensos 100% orgánicos; el 90% dijo que las granjas de peces orgánicos deberían ser obligadas a operar sin contaminar el medioambiente.
En una conferencia de prensa, Lovera, de Food & Water Watch, sostuvo que el panel funcionaba como un “consejo de promoción” que “promueve los productos orgánicos a cualquier costo”, en lugar de establecer estándares coherentes.
El Programa Orgánico Nacional, que tomará en cuenta las recomendaciones, forma parte del Servicio de Marketing de Productos Agrícolas del USDA, un organismo que no tiene la facultad de investigar o de ponderar cuestiones relacionadas con la sanidad alimentaria.
21/11/08
FIS

