El Gobierno falló en contra de Suárez, un gremialista aliado.
El Gobierno falló en contra de Suárez, un gremialista aliado.
De manera inesperada, a Enrique Omar Suárez, a quien Cristina Kirchner definió hace tres años en su viaje a Angola como uno de sus sindicalistas “favoritos”, le surgieron complicaciones para avanzar en su deseo de lograr su séptimo mandato consecutivo al frente del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).
Mediante el expediente 1681287/15, el Ministerio de Trabajo declaró el jueves la “ineficacia jurídica del proceso electoral” convocado por el gremio y dio lugar a los “múltiples cuestionamientos” y a las impugnaciones que presentaron diferentes agrupaciones opositoras. El acta del organismo que conduce Carlos Tomada está firmada por Elena Orefice de Otaola, directora nacional de Asociaciones Sindicales.
Los comicios del SOMU debían realizarse entre el 19 y el 23 del actual. Sin embargo, la intervención del Gobierno dificultaría la hoja de ruta incial trazada por Suárez. “A mí nadie me dijo nada, así que la elección es el 19”, dijo ayer a LA NACION el jefe del SOMU, quien es apodado como “Caballo”.
En el Ministerio de Trabajo no sólo reconocieron oficialmente las irregularidades sino que, además, advirtieron sobre los riesgos de avalar el llamado de Suárez con la elección presidencial encima. El SOMU está desde hace un año sumido en una interna feroz, en la que oficialistas y opositores cruzaron acusaciones y ya hubo más de un episodio de violencia.
“Si el Gobierno no intervenía, la elección iba camino a pudrirse. Podía pasar cualquier cosa: quema de urnas, muertes de todo…”, dijo a LA NACION el marítimo Alejandro Giorgi, uno de los nueve gremialistas expulsados el año pasado por el congreso de delegados del SOMU y ahora miembro de una agrupación opositora.
Entre el rosario de cuestionamientos que expuso la oposición a Suárez, y que convalidó el Ministerio de Trabajo, se destacan la manipulación de los padrones; el incumplimiento con la difusión requerida por el estatuto de los marítimos; el riesgo de quedar acéfalo por diversas renuncias y expulsiones, y las causas e investigaciones judiciales que tienen en el centro de la escena a Suárez, a la obra social del gremio y a un holding de empresas vinculadas al SOMU.
Los opositores a Suárez, que lidera el gremio desde 1992, se aferraron también a la letra chica del estatuto para forzar su desplazamiento.
Su argumento se respalda en el artículo 17 del régimen, en el que se hace referencia a los afiliados que tengan causas judiciales en curso. Suárez está procesado por bloquear puertos y presunta extorsión a empresas navieras. Lleva la causa el juez federal Rodolfo Canicoba Corral.
Suárez es uno de los sindicalistas que está alineado detrás de la candidatura presidencial de Daniel Scioli. Para el último tramo de la campaña, aportó su tropa: vestidos de naranja, militantes del SOMU distribuyen por el centro porteño panfletos con el rostro del postulante del Frente para la Victoria. (Por Nicolás Balinotti; La Nación)
12/10/15
