Durante la reunión, que el Comité de Pesca de la FAO (COFI, por su sigla en inglés) llevará a cabo a puertas cerradas hasta el viernes próximo, se debatirá una revisión de nuevas reglas de certificación para acceso a mercados, informaron a Efe fuentes de la delegación de Argentina.
Durante la reunión, que el Comité de Pesca de la FAO (COFI, por su sigla en inglés) llevará a cabo a puertas cerradas hasta el viernes próximo, se debatirá una revisión de nuevas reglas de certificación para acceso a mercados, informaron a Efe fuentes de la delegación de Argentina.
A juicio de la delegación anfitriona, no se ha podido comprobar si las reglas de certificación suponen una ventaja para todos los países, ya sean importadores o exportadores de pescado, e incluso tales normas se aplican en algunos casos como trabas al comercio.
En la reunión de Buenos Aires, la primera que la COFI lleva a cabo fuera de Europa, también se analizarán medidas para promover el comercio global de pescado, mejorar la participación de los países en desarrollo y recomendaciones sobre normas de calidad, entre otros puntos.
El 50 por ciento de todas las importaciones de pescado de los países ricos proviene de los países en desarrollo, donde el sector da trabajo a unos 45 millones de personas, según un comunicado de la FAO, con sede en Roma.
Considerando los empleos en las industrias de elaboración, comercialización y servicios e incluyendo a los familiares de todos los empleados, se calcula que 500 millones de personas dependen del pescado para una parte o la totalidad de sus ingresos, subraya la nota.
Para los países en desarrollo, el comercio pesquero significa unos ingresos por ganancias netas de exportación que ascienden a 27.000 millones de dólares anuales.
Pero es "esencial" que los países en desarrollo tengan una buena gestión de la pesca si quieren seguir beneficiándose de ella a largo plazo, puntualiza.
Advierte que debido a la crisis y a las nuevas exigencias en materia de pesca "llevar el pescado al mercado no siempre resulta fácil" y "para los países en desarrollo está resultando cada vez más difícil".
Explicó que la Unión Europea (UE), el mayor mercado mundial de importación de pescado, exige desde el 1 de enero pasado que todas las compras de peces vengan acompañadas de un certificado validado por las autoridades pesqueras del país del barco que originalmente los capturó para evitar la pesca ilegal.
"La aplicación de esta norma está generando nuevas trabas a los exportadores, a menudo difíciles de superar" y otros importantes mercados, preocupados por la pesca ilícita, están contemplando medidas similares, advierte la FAO.
"Para los pequeños productores, adquirir los conocimientos técnicos, familiarizarse con las mejores prácticas, invertir en la actualización de las instalaciones y el equipamiento y aprender el trabajo administrativo y los procedimientos necesarios para satisfacer estos requisitos supone un desafío, especialmente cuando están intentando cumplir más de una norma", subraya la nota.
Remarca que la crisis económica mundial ha provocado un descenso de las compras en casi todos los mercados, entre ellos el de la UE, donde las colocaciones de proveedores no europeos registraron el año pasado una bajada del 6 por ciento frente a los 24.600 millones de dólares de 2008.
Por otra parte, advirtió que el aumento de la demanda de pescado en los mercados internacionales puede dar lugar en ocasiones a una sobreexplotación y despilfarro de algunas poblaciones de peces. EFE
26/04/10
ABC.ES
