Alerta a la Guardia Civil (España)

Un senegalés residente en España dio la alerta el pasado domingo a la Guardia Civil del peligro de naufragio frente a las costas italianas. Uno de los cientos de personas que viajaban en las pateras naufragadas telefoneó a su hermano en España para decirle que habían salido de Libia y que pronto entrarían en aguas italianas. El familiar recibió la llamada casi a las dos de la tarde del pasado domingo, según un portavoz de la Guardia Civil. Casi tres horas más tarde, a las 16.47, el hermano del hombre que llamó desde la patera se presentó en el puesto de la Guardia Civil de San Javier (Murcia). Allí informó de que una barcaza había partido de Libia cargada de personas con la intención de tocar las costas italianas. Su hermano le había pedido que avisara a la policía italiana para que fueran a buscarles.


Un senegalés residente en España dio la alerta el pasado domingo a la Guardia Civil del peligro de naufragio frente a las costas italianas. Uno de los cientos de personas que viajaban en las pateras naufragadas telefoneó a su hermano en España para decirle que habían salido de Libia y que pronto entrarían en aguas italianas. El familiar recibió la llamada casi a las dos de la tarde del pasado domingo, según un portavoz de la Guardia Civil. Casi tres horas más tarde, a las 16.47, el hermano del hombre que llamó desde la patera se presentó en el puesto de la Guardia Civil de San Javier (Murcia). Allí informó de que una barcaza había partido de Libia cargada de personas con la intención de tocar las costas italianas. Su hermano le había pedido que avisara a la policía italiana para que fueran a buscarles.

En España se activó el protocolo en el centro de coordinación marítima y en minutos las autoridades italianas recibieron el aviso junto con el número de teléfono del senegalés embarcado, según la Guarda Civil.

Una flotilla de cuatro pateras partió de las costas de Libia, cerca de Trípoli, a última hora del sábado, según el relato del Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas. Cada una llevaba cerca de un centenar de personas a bordo.

El mecanismo por el que los inmigrantes o refugiados avisan a una tercera persona —en el país de destino o incluso en otro diferente— de su situación y en ocasiones también de su posición es muy habitual. Los traficantes acostumbran a entregar a los ocupantes de las pateras un teléfono con un número al que deben llamar cuando ellos se dan a la fuga en alta mar. (Por  Ana Carbajosa; El País – España)

12/02/15

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio