Al filo del abismo marino (Murcia, España)

Los recursos naturales y la biodiversidad de Cabo Tiñoso animan al Gobierno regional a iniciar la creación de una ‘reserva’. Se trata de 21.868,12 hectáreas, comprendidas entre Isla Torrosa e Isla Plana.

Los recursos naturales y la biodiversidad de Cabo Tiñoso animan al Gobierno regional a iniciar la creación de una ‘reserva’. Se trata de 21.868,12 hectáreas, comprendidas entre Isla Torrosa e Isla Plana.

Si el Ministerio de Medio Ambiente lo apoya, el borrador podría estar en 2011 Cal-derones comunes y grises, cachalotes, delfines mulares, listados y comunes, gamba roja, peces luna, águilas marinas, barracudas y pequeñas especies de tiburones (como el tiburón peregrino), los casi desaparecidos bogavantes y langostas encuentran en estas profundidades un hábitat idóneo.

Tampoco son menos importantes las praderas de posidonia oceánica, sobre las que el Instituto Oceanográfico está elaborando un estudio, financiado por el servicio de Pesca y Acuicultura de la Comunidad y en el que colaboran centros de buceo y buceadores deportivos, para recabar datos sobre estos ecosistemas, «indicadores de los cambios a largo plazo, ya que cuando el medio está en vías de deterioro, las praderas desaparecen», informa Juan Manuel Ruiz Fernández, que comenta que ahora están en plena campaña de muestreo.

Otro de los principales valores de la zona son las comunidades precoralígenas y coralígenas de gran diversidad de los fondos rocosos, con algunas especies raras como los ‘candelabros’ (Acropora cervicornis), con el riesgo más alto de extinción. Especial mención merecen, en opinión de Ruiz Fernández, las comunidades de Maër en las zonas más profundas (algas rojas que precipitan carbonatos originando una especie de rocas biológicas que sirven de asiento a otras comunidades de animales y algas).

El filo de los abismos marinos, incluidos en la reserva, es también idóneo como hábitat para la reproducción y puesta de huevos de langostinos, calamares, peces sable, merluza y atún. Por todos estos valores que encierra la zona, tanto científicos como administradores y colectivos que viven de estos recursos naturales están empeñados en protegerla.

Hay hábitats muy bien representados y conservados que, si se pone remedio a tiempo, seguirán teniendo un futuro, porque las amenazas que lo ponen en riesgo están acechando. «Una de ellas, sobre la que no podemos hacer nada porque forma parte del cambio global, son las algas invasoras», detalla Juan Manuel Ruiz, que hace hincapié sobre otros riesgos que sí son controlables y que son derivados de la actividad humana. Entre estos últimos, cita la pesca de arrastre, «uno de los aspectos más importantes a eliminar, sobre todo porque en la mayoría de los casos se practica de forma ilegal»; otro sería el fondeo de embarcaciones, que produce «impactos locales pero muy importantes en las praderas de posidonia de estas calas de la zona del cabo y que se podría solucionar con fondeos controlados y regulados»; la pesca deportiva, que ha esquilmado los meros de gran tamaño que habitaban la zona, o el buceo incontrolado, «el buceo es una actividad compatible, siempre y cuando se haga con sentido común, que se practique un buceo sostenible que no erosione los fondos a su paso», comenta Ruiz Fernández.

Conservar y proteger
Las autoridades regionales están convencidas de que esta zona, tanto en el litoral como en tierra, es «especialmente interesante para protegerla. En tierra es zona de ZEPA y LIC y el territorio es de titularidad regional y estatal, adquirido para mantenerlo y protegerlo; y en mar, es muy interesante por las comunidades de cetáceos que alberga (calderón, cachalotes y delfines), las de gamba roja (de alto valor comercial y biológico), su razonable buen estado de conservación, así como una zona de abismos (marinos) muy interesantes y extensiones de praderas de posidonia oceánica», comenta el director general de Ganadería y Pesca, Adolfo Falagán.

Por eso, la Comunidad Autónoma lleva más de dos años trabajando con los diferentes agentes implicados (pescadores, acuicultores, buceadores, administraciones locales y nacionales, así como investigadores del Instituto Oceanográfico) para crear una propuesta de gestión que permita estudiar, conservar y proteger la zona.

De momento y tras las reuniones con los diferentes agentes, «las últimas se cele-braron en diciembre de 2009», se ha hecho la definición de una propuesta de gestión de la zona, tras los estudios pertinentes y haber salvado los principales inconvenientes planteados, y se está a la espera de la respuesta del Ministerio de Medio Ambiente. De hecho, el 14 y 15 de julio, el Director General de Recursos Pesqueros y Acuicultura, Alejandro Polanco, visitó junto a dos de sus subdirectores generales la zona para valorar la posibilidad, «una de las líneas prioritarias», añade Falagán, de crear una reserva marina que comprendería un total de 21.868,12 hectáreas con un grado diferente de protección (integral, prioritaria y compatible).

«En función de lo que diga el Ministerio y de si se puede asumir el coste económico que implicaría, creo que en el segundo semestre de este año podríamos tener redactada una propuesta concreta, salvo que surja algún inconveniente mayor», cuenta Adolfo Falagán, y estima que se podría tener un borrador a finales de año. «Entre las autoridades regionales hay una actitud clarísima de proteger y gestionar la zona, pero queremos consensuarlo con toda la sociedad, por eso no nos imponemos plazos, y va por buen camino», explica el director general de Ganadería y Pesca, y añade: «Yo soy optimista».

Porque el hecho de proteger la zona no consiste en «prohibir por prohibir, es una reserva de interés pesquero y tiene que ser compatible con esta explotación, favoreciendo la pesca artesanal de la zona, aunque perjudique la de arrastre», conclu-ye el investigador del Instituto Oceanográfico.

El litoral murciano comprendido entre Isla Torrosa e Isla Plana es especialmente valioso para la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales de esta zona del Mediterráneo.

Uno de los principales motivos es que junto a Cabo Tiñoso se encuentra la zona profunda, más de 2.000 metros, más cercana al litoral. Una circunstancia muy im-portante, ya que como aseguran desde el Centro Oceanográfico de Murcia, la proximidad del talud continental y la existencia de un sistema de cañones submarinos (producidos por la erosión a gran velocidad de sedimentos) favorece la existencia de corrientes que permite el afloramiento de aguas profundas y con ellos un aporte de nutrientes que funcionan como activador de los ecosistemas de esta zona. Aunque, advierte Juan Manuel Ruiz, investigador del Instituto Español de Oceanografía, esto está todavía muy poco estudiado «pero supone uno de los procesos más importantes y peculiares a nivel oceánico».

18/07/10
LAVERDAD.ES

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