Mario Montanari comenzó a cerrar esta semana el que quizá sea el capítulo más difícil de su vida empresarial.
Mario Montanari comenzó a cerrar esta semana el que quizá sea el capítulo más difícil de su vida empresarial.
Tras ocho meses de negociaciones, Invermar, la salmonicultora que controla junto a su hermano Alberto y de la cual es presidente, logró un acuerdo con sus principales acreedores para renegociar pasivos.
En su tiempo miembro de la dirección del Mapu y subsecretario de Allende, este sociólogo y empresario concertacionista, creador de la estrategia Chile Potencia Alimentaria, fue uno de los pioneros de la industria en los 80´. Hoy, pese al devastador efecto del virus ISA -su salmonicultora produce a la mitad de su capacidad- asegura que este negocio sigue siendo viable. Pero advierte que si no se dan ciertas condiciones, la recuperación podría ser lenta.
A continuación, la entrevista al empresario que ayer publicó el diario La Tercera.
¿Por qué demoró más de ocho meses la negociación con la banca?
El proceso ha sido largo y desgastador. Los primeros cinco a seis meses la negociación fue muy lineal: dame esta tasa, entrégame concesiones, pásame las acciones. Esta ecuación de sumas y restas nos llevó a muchos desencuentros. Pero luego vino una segunda etapa y con la ayuda directa de los gerentes generales de los bancos reconstituimos las confianzas. Nos focalizamos en la viabilidad de la industria y la estrategia de valorización de Invertec en el corto y largo plazo. Así, se abrió paso a los acuerdos sobre plazos, capitalizaciones, a la incidencia de la nueva ley, a los espacios que ha buscado abrir el Gobierno y a incorporar cláusulas medioambientales a nuestro acuerdo financiero.
¿Cómo tomaron la decisión del Bice de no renovarles un crédito?
Cuando me lo dijeron, lo sentí como una patada, porque estábamos en medio de la negociación. Fuimos a hablar con el gerente general y su equipo y les dijimos que si ellos creían que éramos culpables del ISA o que éramos malos administradores, entonces no teníamos nada que conversar y era mejor que se hicieran cargo de la empresa. Nos respondieron que no querían quedarse con la empresa.
Esta semana cerró un acuerdo con sus acreedores. ¿Está satisfecho?
La gente de Invertec estará de fiesta el próximo domingo. En lo personal, me he sentido bastante tensionado. Me interesa recuperar a la brevedad la disponibilidad de nuestras acciones que dejamos en garantía para asegurar la capitalización acordada y así potenciar a nuestras filiales Ostimar, Salmofood y nuestro Centro Tecnológico del Salmón (Cetecsal). Este último me involucra en la innovación, base de nuestra dinámica de largo plazo. Me he acordado de Adolfo Rojas, presidente del Banco de Chile, con quien recorrí en avioneta islas y balsas en los inicios de la industria. El me dijo "cuida la plata del banco". Hoy los intereses de la banca y de los accionistas han sido resguardados y privilegiados por sobre los del grupo controlador. Les cumplí.
¿Qué piensa del convenio judicial presentado por AquaChile?
Puchi es el mayor capitán de la industria. AquaChile es la empresa chilena más grande y tengo toda mi confianza puesta en que logrará un buen acuerdo con los bancos.
¿Qué viene para Invertec?
Invertec se ha comprometido en el Term Sheet con un plan estratégico para llegar a 35 mil t de salmón con valor agregado. Que la cumplamos más temprano que tarde va a depender en una medida importante de la rapidez con que pongamos en marcha el salmón 2.0. Para la empresa, esto empieza el 30 de julio de este año en Traiguén, en la Isla de Achao.
¿Y cómo van a financiar esa inversión tras la crisis?
Con la capitalización de US$ 15 millones acordada con el Term Sheet, con los fondos de garantía de la Corfo que anunció la Presidenta Bachelet y con las utilidades de los próximos años.
¿Por qué el Estado debería ayudar a los salmonicultores?
Lo que está en juego es la proyección alimentaria de Chile. Según los escenarios más prudentes, en el 2030 el PIB alimentario representará 30% del PIB total del país. Hoy, la cadena alimenticia es el 20%. Ese diferencial es lo que está en juego. Y en las exportaciones, donde los salmónidos representan 20% del total de los alimentos, en el 2030 serán 26%. En el salmón atlántico, que es el afectado por el ISA, en el 2008 exportábamos 380 mil t, 50% de las exportaciones noruegas de la misma especie; para el 2010 arriesgamos -de no invertir en forma inmediata y eficiente -no alcanzar a más de 20% del volumen de nuestro principal competidor. Lo que nos jugamos es a quedar en la orilla o avanzar hacia el mar.
Se dice que van a desaparecer salmonicultoras y que el negocio se va a consolidar en pocas manos…
Sí. En mi oficina estuvo una firma extranjera que nos ofreció comprarnos. Afortunadamente, los accionistas de Invermar están por comprar, no por vender. Veo como muy peligroso que los chilenos salgan de esta industria.
Las empresas extranjeras mantienen el núcleo tecnológico fuera, y el 2009 sólo vamos a ingresar US$ 58 millones de smolts y eso hay que doblarlo. En los próximos años se requerirán unos US$ 300 millones más. Es decir, vamos a necesitar cerca de US$ 400 millones.
06/07/09
AQUA – CHILE
