Gianluca Cosentino, teniente de navío y segundo médico de a bordo, aseguró: “Schettino me pareció golpeado”; finalizaron el rescate.
Gianluca Cosentino, teniente de navío y segundo médico de a bordo, aseguró: “Schettino me pareció golpeado”; finalizaron el rescate. OMA.- “Schettino no estaba lúcido”. Mientras trascendió hoy que se suspendió definitivamente la búsqueda de desaparecidos en la parte sumergida del Costa Concordia -que naufragó el 13 de enero pasado frente a la isla del Giglio, en el mar de la Toscana-, se conoció un nuevo testimonio escalofriante sobre la tragedia. Gianluca Marino Cosentino, teniente de navío y segundo médico de a bordo del Costa Concordia, aseguró que el comandante de la nave, Francesco Schettino, esa fatídica noche no estaba lúcido. “Como médico me pareció golpeado y ya no lúcido”, dijo Cosentino en una entrevista al diario Il Mattino de Nápoles, en la que confirmó que, como ya quedó claro, éste no cumplió para nada su rol de capitán. “No hubo coordinación de la emergencia de parte del comandante”, admitió Cosentino. Schettino, que tampoco había aparecido lúcido en el famoso audio en el cual fue conminado a volver a subirse a la nave por otro comandante de la guardia costera (que le gritó, “vuelva a bordo, carajo”) se encuentra bajo arresto domiciliario en su casa de Meta Sorrento, al sur de Nápoles, acusado de homicidio culposo plúrimo, abandono de la nave y naufragio. “Es la magistratura la que debe evaluar su comportamiento, pero yo sólo puedo decir que toda la tripulación ya estaba en los puentes, junto a las lanchas de salvataje, lista para evacuar el crucero, media hora antes de que fuera lanzada la orden de abandono de la nave, por parte de una voz que no me pareció la del capitán”, contó. “Personalmente, me sorprendió mucho ver a Schettino sin uniforme sobre el muelle [de la isla del Giglio] a la 12 y media de la noche… Cuando supe por los noticieros que había tenido tiempo de ir a su cabina para llevarse sus efectos personales y hasta una computadora y que hasta se había caído desafortunadamente en una lancha de salvataje, bueno, fue el colmo”, agregó. “A mí también me metieron en el medio y me masacraron. Pero la verdad es que después de haber llevado a tierra a las personas de la lancha de salvataje número 19, que me correspondía, me subí a otra lancha y volví a la nave para socorrer a más gente. Fui con otro oficial e intentábamos entender cómo ayudar en el medio del pánico y de la confusión”, indicó. “Una pareja se tiró al mar, la pescamos, la llevamos a tierra y la subimos a una ambulancia. Durante esas operaciones de socorro yo era claramente identificable por el uniforme: de hecho, me paraban todo el tiempo para preguntarme si era el comandante o un oficial. Primero el comandante de los bomberos, después, el de los carabineros, finalmente, el alcalde. Todos buscaban al comandante”, agregó. Cosentino, por último, consideró estar vivo por “milagro”. “Fue un milagro, estamos vivos por milagro, porque la nave se encalló cerca de la costa. Podríamos haber muerto los 4000 si hubiéramos estado en mar abierto”, dijo. Por Elisabetta Piqué | 31/01/12 LA NACION
